Mick Jagger, la piedra rodante más preciada del mundo

Como “el hombre que transformó a un grupo de inadaptados andrajosos en un tesoro nacional británico como Shakespeare o los acantilados de Dover”, define su biógrafo al cantante.
Mick Jagger.
Mick Jagger. (AFP)

Madrid

Siempre inasequibles a las modas musicales, las políticas de género y los cambios de hábitos y costumbres, Los Rolling Stones son la única banda de rock and roll del mundo que ha logrado conservar hasta el día de hoy, cuando sus miembros principales son setentones, una sulfurosa aura de pecado y rebeldía como si aún tuvieran 20 años.

Al frente de la banda está Mick Jagger, un personaje inimitable —como afirma su biógrafo, el escritor inglés Philip Norman— que forjó, acaso más que ningún otro, el concepto de “estrella del rock”, figura seminal de una nueva especie a la que dotó de un lenguaje que nadie podrá mejorar; ícono sexual solo comparable a Rodolfo Valentino; personificación de toda una época hedonista, desinhibida y liberal.

En suma, como apunta Norman, “el hombre que transformó a un grupo de inadaptados andrajosos en un tesoro nacional británico tan legítimo como Shakespeare o los acantilados de Dover”.

“Sin embargo, tras tanta idolatría, riqueza y exagerada satisfacción, la vida de Mick Jagger es la historia de un talento insatisfecho, de promesas insistente y casi tercamente incumplidas”, asegura en entrevista Norman (Londres, 1943), autor del libro Mick Jagger (Anagrama, 2014), la más completa biografía de este Michael Philip Jagger, la piedra rodante más preciada del mundo, una exhaustiva investigación que recoge decenas de testimonios y bucea en infinidad de archivos, muchos de ellos olvidados, para recrear la historia de un ser humano que, por alguna razón, ha preferido en los últimos 30 años hacerse el olvidadizo de la mayoría de sus grandes e históricas vivencias, malas y buenas, como si apenas le importara hablar de sí mismo.

 

Por cuestión de fechas no consigna en su libro: la reciente muerte de la novia de Mick, la diseñadora L’Wren Scott. ¿Cómo cree que le afectó este suceso?

Es evidente que tuvo que afectarle, ya que llevaba una larga relación con ella, pero parece que no por mucho tiempo. Hay que recordar que a lo largo de su vida otras dos mujeres intentaron quitarse la vida (Marianne Faithfull y Chrissie Shrimpton), y aunque parecía afectado y estuvo con una de ellas largo tiempo en el hospital (Shrimpton) él se recuperó muy rápido. Ahora vemos que ha sido igual y no parece que esta nueva tragedia le haya dejado una gran cicatriz.

 

¿Considera que a Mick Jagger ninguna mujer le ha marcado como fue el caso de John Lennon con Yoko Ono?

Sí, no ha encontrado una igual como ocurrió a Lennon con Yoko. No es que sea un ser poco sentimental, pero en relación a las mujeres que le han importado no parece que sus sentimientos hayan sido muy profundos. En realidad sólo se ha enamorado de una sola persona: Mick Jagger.

 

¿Qué es lo que más ha influido a Jagger a lo largo de toda su vida: el dinero, la fama, el blues?, ¿hay alguna cosa que haya marcado especialmente su vida?

Por debajo de todo eso, del star system, de los egos, a lo largo de las décadas ha tenido una especie de fijación respecto a lo que podríamos llamar el legado de su padre, Joe Jagger, quien era un hombre muy respetable, recto, un profesor de gimnasia cuya influencia ha sido muy poderosa en Mick. En muchos sentidos su vida está marcada por los enfrentamientos con su padre, pues a pesar de ser una estrella de rock y de vivir en esa órbita, él siempre ha hecho mucho ejercicio y ha tratado de mantener una vida saludable. Así que en muchos sentidos su carácter es el que se forjó cuando era chico al lado de su padre. Por otro lado, Jagger ha sido siempre muy sincero respecto a lo que significó el blues en el terreno musical en sus inicios, ya que a pesar de que todo mundo creía que en ese terreno jamás haría mucho dinero, él quiso mantenerse fiel al género considerando que era incluso una misión mantenerlo vivo, y al mismo tiempo fue el primero que se dio cuenta de que con el blues podía ganar mucho dinero.

 

¿Jagger creyó que llegaría a ser una de las estrellas musicales más importantes del mundo?

No, en absoluto. En primer lugar, él nunca tuvo confianza en sí mismo, en especial en sus inicios, e incluso era muy tímido en sus actuaciones. En aquellos primeros años sesenta nadie apostaba un centavo a que Los Stones harían la carrera que hicieron a lo largo de esa década, y es que eran la banda más inestable que podía haber. Por otro lado, padecieron una serie de situaciones que los pusieron al borde de la desaparición: fueron procesados judicialmente y encarcelados; uno de sus miembros más importantes, de hecho el creador de la banda (Brian Jones) murió ahogado en su alberca; y al final de los sesenta descubrieron que estaban arruinados y que no tenían dinero. Así que nadie creía que iban a durar mucho debido a toda esa serie de acontecimientos.

 

A pesar de que Los Stones se formaron por voluntad de Brian Jones, usted sugiere en su libro que la verdadera imagen de la banda la creó su primer mánger, Andrew Oldham, ¿por qué?

Así es. Oldham se dio cuenta de que Los Beatles se estaban volviendo muy populares entre madres y padres, en la generación mayor, y que tal vez entre los más jóvenes no tenían tanto encanto. Así que pensó en crear una especie de anti-Beatles, un grupo que representase todo lo opuesto a Los Beatles, y para ello se valió de Los Stones. Sin embargo, y esto resulta irónico, de hecho Los Stones no eran por naturaleza eso que Oldham se proponía que encarnasen, y Los Beatles sí que habían sido unos chicos rudos en su época de Hamburgo y provenían de familias menos acomodadas; en cambio, Los Stones eran unos jóvenes simpáticos que nunca habían hecho nada malo.

 

¿Qué hay de Brian Jones, que pagó un anuncio solicitando y acudieron Mick y Keith?

Brian era un músico genial, que empezó con Los Stones y reunió a la banda, les dio el nombre y el empuje necesario para crear sus primeras canciones, digiriendo musicalmente el entusiasmo de Mick y Keith. Brian no escribía las canciones, pero era el alma musical de los primeros Stones, porque podía tocar cualquier instrumento que cayese en sus manos, aunque el hecho de que no compusiese canciones resultó al final ser el principio del fin para él.

 

En su opinión ¿qué fue lo que hizo que la imagen de Los Stones cambiara?

En Inglaterra se dice que cuando se comienza a ser mayor todo cambia. Así que al irse haciendo mayores empezaron a convertirse en una especie de tesoro nacional, comenzaron a ser apreciados y valorados en todo el país. No obstante, y aún hoy que son bastante mayores, Los Stones tienen ese aura de atrevimiento, de malignidad, aunque ya no asusten a nadie, pero la gente quiere seguir pensando que hay un ambiente de destrucción que los acompaña, que siguen representando todo aquello que está fuera de la ley, algo que han arrastrado durante años y años, aunque haya sido una falsa apariencia. Ahora mismo, para la gente más joven, Los Stones son cool, pero hace años no lo eran tanto.

 

¿Cuál ha sido el peor momento de Los Stones en su larga carrera?

Sin duda, todo lo que tuvo que ver con el proceso que le siguieron a Mick y Keith por posesión de drogas en 1967. Se trataba de un proceso cuyas acusaciones policiales hoy resultarían grotescas, ya que a Mick se le acusaba de poseer unas anfetaminas que en Inglaterra estaban prohibidas pero en el resto de Europa no. Y por ello recibió el trato del peor de los delincuentes. Fue terrible para él y para Los Stones, porque no tenían por qué haber sufrido ese paso por prisión que los marcó mucho.

 

Respecto al libro en sí, siendo Jagger una persona tan conocida en el mundo, ¿qué zonas son las que usted ilumina, sobre qué aspectos arroja más luz?

Creo que pongo el reflector en el hecho de que siempre se ha considerado a Jagger una especie de anti-Cristo, alguien a quien se le ha relacionado siempre con drogas o depravación, pero en esta biografía se narra cómo desde muy joven cada vez que se hablaba de drogas él se ponía nervioso. Por ejemplo, se habla de la educación que le dieron sus padres, una educación estricta y severa que le permitió tener control sobre sí mismo y que le permitió poner límites al entorno plagado de drogas y alcohol en el que viviría muy pronto. Mick siempre se ha cuidado mucho al respecto, contrariamente a la imagen que se tiene de él. Y este es uno de los temas de los que la gente sabe menos de Jagger. También he tratado de que salga a la luz la verdadera persona que hay debajo de Mick Jagger, una persona hasta cierto punto mucho más insegura y desconfiada de lo que parece. Y es que una de sus absurdas pretensiones ha sido no querer recordar nada de su vida pasada. Y esto me parece tremendo. Otro elemento en el que arrojo luz es su falta de ambición en ciertas cosas que quiso hacer, ya que ha tenido grandes oportunidades para ser actor de cine, político o escritor; pero siempre se mostró un tanto nervioso por hacerlo y prefirió mantenerse en la seguridad de Los Stones.

 

A lo largo del libro habla mucho de música, ¿cuál es en su opinión el mejor disco de Los Stones, su mejor época?

Para mí no hay duda de que la época con Brian Jones es la mejor, ya que refleja mucho virtuosismo. Es la época en que Los Stones compitieron seriamente con Los Beatles a nivel musical. En especial yo citaría el disco Aftermath (1966), una obra en la que Jones ejecuta una gran cantidad de instrumentos, incluida la cítara india, que apenas llega a sus manos domina de forma magistral, cuando a George Harrison le había costado años aprender a tocarla. Así que en mi opinión Aftermath es un disco tremendamente bueno. De todos modos, el grupo deja un gran legado de buenos discos.

 

Ahora que menciona a Los Beatles, ellos y Los Stones estuvieron muy unidos y mantuvieron una gran relación de amistad, algo que refleja usted en este libro.

Así es, al punto de que planearon crear juntos una sociedad artística. Beatles y Stones eran muy buenos amigos, a pesar de que públicamente se suponía que eran enemigos. La gente a la que le gustaban Los Stones odiaba a la que adoraba a Los Beatles. Pero en la realidad se apoyaron mutuamente incluso en la grabación de algunos discos, como describo en mi biografía. Estaban muy, muy unidos.

 

¿Siguen siendo amigos Paul McCartney y Jagger?

No mucho, ellos nunca fueron grandes amigos porque en realidad los grandes amigos eran Jagger y Lennon.

 

Siempre se ha hablado de Mick Jagger como un símbolo sexual, ¿qué piensa usted?

Hay distintos tipos de sex appeal. Las mujeres nunca saben bien qué quieren al respecto, porque a veces se fijan en hombres muy hoscos y siempre hablan de ternura. Así que hay ahí un componente que tiene que ver con la imagen, y en el caso de Jagger él daba una de tipo peligroso, de animal sexual. Esto ocurrió con toda claridad en los años sesenta, cuando Mick solo podía equipararse a Rodolfo Valentino. Y en efecto, Mick ha sido un hombre de un gran apetito sexual, algo que hoy podría considerarse como un adicto al sexo, pero él nunca ha tenido problemas con este asunto.

 

Por último, ¿entrevistó a Mick Jagger para este libro?, ya que se trata de una biografía “no autorizada”.

Sí, a lo largo del tiempo lo he entrevistado algunas veces. La primera vez cuando él tenía 21 años. Pero como digo, él siempre ha sufrido esa extraña afectación de no querer recordar el pasado o reconocerlo, porque tengo la impresión de que ha querido ser joven para siempre, y ya sabe, los jóvenes no piensan en el pasado, sino siempre en el futuro.