Aun con mi experiencia, siempre siento presión: Meryl Streep

A sus 65 años es una de las actrices más respetadas en el mundo; ha ganado tres Oscares y ha sido nominada 20 veces, incluida ahora por su actuación en la cinta En el bosque.
Maryl Streep
Maryl Streep (Disney Enterprises)

Ciudad de México

A lo largo de los últimos 35 años, Mary Louise Streep (Nueva Jersey, 1949), más conocida como Meryl, ha establecido una de las carreras actorales más sólidas y respetadas del mundo. Lo suyo no es ser “celebridad”, aunque lo sea (literalmente, todo mundo sabe quién es y a qué se dedica); sin embargo, la imagen de la actriz seria y ganadora de premios pierde terreno frente a la de esta mujer, amable y risueña, cuyo ángel y carisma en la vida real ha logrado trasladar a la pantalla de cine.

Ahora presenta su más reciente película, En el bosque, adaptación del éxito teatral originado en Broadway y creado por Stephen Sondheim. Inspirado en cuentos de hadas, pero con un aire más adulto, este filme de la casa Disney cuenta acompañada de canciones memorables la historia de diversos personajes —Cenicienta, Rapunzel, los príncipes y la bruja, entre otros— que demuestran que no todo acaba con “y vivieron felices para siempre”. El elenco de la cinta, encabezado por la Streep, lo redondean Emily Blunt, James Corden, Frances de la Tour, Anna Kendrick, Chris Pine y Christine Baransky.


Si tuviera que definir cuál es el tema del filme, ¿qué diría?

Que es una película sobre la relación entre los padres y los hijos, maridos y mujeres, amigos y enemigos. La relación que como personas tenemos con la música, sobre los sueños y los deseos, sobre personajes que siguen aprendiendo cosas, aún después de un final feliz de cuento... creo que esos son los temas principales. Eso y el amor, claro, en muchas de sus facetas.


¿Cómo fue volver a un musical para usted?

Me encantan los musicales desde niña. Siete novias para siete hermanos, Oklahoma, Cabaret, My Fair Lady, La Novicia Rebelde... Creo que los vi todos. Ya había hecho Mamma Mia y lo había pasado tan bien que no lo pensé mucho. Rob Marshall sabe cómo hacer un proyecto muy tentador. Además, no le dices que no a Sondheim. Por otra parte, existe una noción de mí que es muy distinta a como soy y los proyectos que me interesaban son escrutados de cierta forma... ¿Por qué querría alguien como yo hacer algo como esto? ¡Porque se me antoja! ¡Porque el guión es irresistible!


¿Había visto la obra antes?

Desde luego. Hace muchos años. Me encantó, me sentí muy entusiasmada cuando me la ofrecieron... ¿Qué van a hacer? ¿Cómo lo van a hacer? El proyecto llegó en el momento ideal.


Existe la leyenda de que cuando cumplió 40 había establecido una regla muy estricta: “nada de brujas”… pero aquí es precisamente ése el personaje que encarna.

Hay de brujas a brujas (ríe), y la de Sondheim es maravillosa. Es el hilo conductor de la historia. Y es muy divertido hacer cosas que nadie espera. Es verdad que dije eso hace años, pero siempre se puede cambiar de opinión, ¿no crees?


¿Pudo vivir el rodaje con menos presión que en otras películas que ha hecho antes?

No, porque aun con mi experiencia siempre siento presión (ríe). Soy así, es mi personalidad. No puedo evitarlo. Con el elenco y el staff formamos una gran familia. Pero, igual, yo me tomo el trabajo muy en serio. Soy muy selectiva en lo que elijo, muy cuidadosa. Hago solamente lo que realmente tengo ganas de hacer, como te dije. Así que me sentí igual de presionada haciendo esta, que cualquier otra película.


¿Como La decisión de Sofía, por ejemplo?

Por ejemplo. Aunque el registro emocional de ambas es muy distinto, ambas requerían mi concentración total y mi compromiso con el personaje. Siempre me pasa lo mismo.


¿Cuesta encontrar películas como ésta hoy en día?

Los filmes son una amalgama del esfuerzo de mucha gente. Unas veces empiezan de una manera, cambian y terminan de forma inesperada, que es lo que ocurre aquí. Otras veces la historia se anuncia tarde y no consigues lo que deseabas. El resultado siempre es un misterio.


Usted ha sido nominada al Oscar en 20 ocasiones. Ha ganado tres y le falta uno para igualar a Katharine Hepburn. ¿Qué cruza por su cabeza cuando la nominan?

Las nominaciones son como esas latas que les ponen a los recién casados en la parte de atrás del coche (ríe): mucho ruido. Pero si ese ruido ayuda a la película, me doy por satisfecha. Es muy bonito que reconozcan tu trabajo.


Hablando de los Oscar... ¿Qué siente cuando se menciona la estatuilla?

¿Te digo la verdad? ¡Terror! (ríe). Piensa que he perdido muchas más veces de las que he ganado. Yo no me acostumbro a perder con gracia, aunque parezca que sí. ¿A quién le gusta? (ríe).


Como madre en el filme y en la vida real, ¿influye en el personaje su propia experiencia?

En parte sí. Sentí al crearlo que con su historia pueden identificarse muchas mujeres modernas. Los problemas que tiene la bruja son sentimentales, al enfrentarse a la idea de que la gente hace cosas terribles por motivos razonables. Ella ama por encima de todo a esa niña que se convierte en su hija, alguien a quien quiere proteger de lo malo que existe en el mundo. Por eso la mete en una torre, no es por maldad. Creo que eso cualquier padre lo entiende, aunque ella lo lleve hasta el extremo. Cantando la canción “Stay with” me sentí las palabras que decía: “¿No sabes lo que hay fuera en el mundo? Alguien tiene que protegerte de eso”, me hablaban muy claro. Y otra cosa que te ocurre cuando educas niños es que te olvidas de la edad que tienen, quieren ser tratados como adultos cuando son niños, y los tratas a veces como niños cuando ya son adultos. Aunque debo decir que, como madre, la bruja protege a su hija más que yo a las mías ¡es una exageración! (risas).


¿Qué tipo de música escucha? ¿Qué les cantaba a sus hijos?

Muchas cosas. Canciones de cuna irlandesas. Yo escucho mucha música. Soy apasionada de la música clásica, especialmente Mozart y Bach, aunque tengo mi lado rockero y folk: me gustan cosas como Emmylou Harris o Neil Young. Y también me gusta Joni Mitchell y Los Beatles. Y claro, Sondheim.


Hacer un musical no es cosa fácil. ¿Cómo es que cuida su voz?

Estudié voz muchos años. Pero siempre hay que prepararse; los años no pasan en balde. Hice muchos ejercicios, me acordé de cómo me insistían en Yale, hablo de otra época, para que limpiara mis conductos nasales. Ha sido un gran esfuerzo que valió la pena.


Es de las pocas actrices que se atreven con personajes de su edad.

Sobre eso, creo que estamos acostumbrados a ver tanta gente con cirugías plásticas, que cuando nos encontramos a alguien que envejece de forma natural nos sorprendemos. En Inglaterra no pasa así; ahí están Maggie Smith o Vanessa Redgrave, que han envejecido con mucha elegancia. Pero en Hollywood mucha gente piensa que estoy loca porque no me he hecho nada en la cara.


Usted trabaja sin parar y tiene 65 años, aunque muchas actrices no tienen trabajo a los cuarenta y pico…

Es trágico. Personalmente me siento privilegiada por poder interpretar personajes de calidad. En el cine no vemos suficientes mujeres de edad y eso es importante. Esa es mi causa, quiero que el mundo disfrute de las mujeres de 60 años. De cualquier edad.


¿Qué es lo más importante en su vida hoy en día?

La paz mental, la creatividad, mi familia, mis amigos.



¿Hay Meryl Streep para rato?

Seguiré trabajando mientras haya papeles y proyectos que me interesen. Ahora mismo, tengo todo lo que he soñado. Tampoco creo en codiciar de más. He tenido una carrera muy afortunada y eso me satisface. Pienso que es necesario que haya espacio para otra gente. Entiendo el cansancio que provoca tanta Streep. A mí también me sorprende que no se hayan cansado aún de ver siempre a Meryl Streep en todas partes (ríe). ¡Yo lo estaría!