Una diosa… textual

Función Dominical.
Función dominical
Función dominical (Universal Pictures)

Ciudad de México

No todo lo que dirige Luc Besson tiene el mismo nivel. Puede decirse, incluso, que sus mejores películas quedaron atrás: Azul profundo, Nikitta o El quinto elemento. Grandes películas, llamativas y originales. Como sea, el de Besson sigue siendo el cine de un hombre que sabe sazonar sus historias con hermosas imágenes y una edición audaz. Lucy es el último homenaje del director francés a la mujer entrona que tanto le gusta.

Por razones que no vale la pena contar aquí, Lucy es una guapa en problemas, envuelta en un lío con chinos de muy mala cabeza que le meten en el cuerpo una droga de color azul para introducirla en Europa. Comienza el alucine, la pesadilla (una pesadilla que habrá de volverse el sueño de un dios). Besson intercala en la historia imágenes de animales salvajes: un ciervillo cae en las fauces del león, por ejemplo, y la guapa Scarlett Johansson cae en manos del chino fatal. El montaje pareciera al principio solo un recurso estilístico. Un homenaje al cine soviético, pero no. La cosa adquiere un sentido propio cuando entendemos que ésta es una película de ciencia ficción que juega con el tiempo y ese “diseño inteligente” que algunos llaman evolución. Así, la edición con animales y vida salvaje tiene una función que trasciende el estilo, es algo más, un comentario de autor.

Tanto los amantes de Luc Besson como los de la ciencia ficción encontrarán en Lucy todos los elementos de una buena función dominical. Es una película inteligente y divertida; cumple el propósito de hacer pensar y ofrece además la oportunidad de catalizar buenas charlas en torno al origen del hombre. Lucy, más que la madre del hombre es la madre-Dios.

Por otra parte no resulta extraño que Besson haya decidido que Scarlett Johansson era una diosa. No se trata solo de la despampanante figura de la Johansson, es que además el director francés tiene una suerte de obsesión por la belleza (y la fuerza) femeninas. Sin duda esta mujer tiene las características de una mujer que puede lanzar al mundo la pregunta “¿qué vas a hacer con la vida que se te ha concedido?”.

Desde el punto de vista intelectual, Lucy puede volverse tan compleja como se quiera. Compleja, pero no complicada. Besson, se sabe, tiene la inteligencia de esos cineastas que hacen parecer sencillo lo complicado. En música a esta capacidad se le llama virtuosismo y aunque en Europa la crítica se la ha tomado con el director diciendo que en realidad Lucy es la interpretación francesa de los famosos Hombres X, yo creo que no. Se trata de una muy particular forma de jugar con estas viejas cuestiones filosóficas: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?”. En todo caso, más que a los Hombres X, la sorprendente transformación de Lucy recuerda la de Tetsuo en el extraordinario manga japonés Akira. Nadie aquí está inventando el hilo negro; las cuestiones que lanza Besson a su público son las de cualquier ser pensante que, además, tiene la capacidad de mezclar en una película historias de narcotraficantes, científicos locos y un homenaje de sabor antiguo a esta hermosa mujer.

 

Lucy. Dirección y Guión: Luc Besson. Música: Eric Serra. Fotografía: Thierry Arbogast. Con Scarlett Johansson, Morgan Freeman y Min-sik Choi. Francia, 2014.

@fernandovzamora