Risa para conjurar la hipocresía

Función Dominical.
Los niños del cura.
Los niños del cura. (Continental Film)

Ciudad de México

La pasada emisión de la Muestra Internacional de la Cineteca me pareció patética. Algo bueno debe haber sucedido que El Foro (que ha llegado a sus 34 emisiones) retoma el espíritu variopinto que le dio origen y ofrece al público mexicano un menú que ilustra bien lo que está sucediendo actualmente en la cinematografía del mundo. El Foro inicia con Ninfomanía II y continúa con Los niños del cura, film croata que es otra forma de ver el cine, la vida, el sexo y la religión. Los niños del cura es una comedia mediterránea más próxima al humor italiano que a la profundidad del cine del este. Buenos tiempos corren hoy en la cartelera mexicana porque además se puede comparar Los niños del cura con otra película que trata los mismos temas y que ha sido producida por la contraparte nacional de los croatas en los Balcanes: Klip de la directora serbia Maja Milos. Y vaya que hay diversidad en el mismo asunto, muy particularmente en lo que respecta al ejercicio de la sexualidad en la visión nórdica (Ninfomanía II) la serbia (Klip) y la croata (Los niños del cura). De eso se trata un foro, me parece, de diversidad. Para comenzar, el croata Vinko Bresan conoce la religiosidad de su propio pueblo. Uno de los bastiones de la identidad croata en su lucha contra los serbios fue el catolicismo. Y en el catolicismo, todo el mundo lo sabe, el control de la natalidad está prohibido por la autoridades religiosas, pero (casi) todos usan condones y pastillas anticonceptivas. Con esta realidad en mente, Bresan construye su comedia basado en la premisa de que un cura de buenas intenciones decide evitar que los habitantes de su isla en el Adriático “pequen” poniéndose a perforar condones y dando vitaminas en lugar de pastillas anticonceptivas en complicidad con un farmacéutico loco, ultranacionalista y xenófobo, y un vendedor de revistas (y condones) casado con la señora piadosa del pueblo, esa que, católica de las de antes, se niega a toda costa a que su esposo siga vendiendo esos “hules que matan niños”: el condón.

Lo más interesante de Los hijos del cura es que parte de premisas completamente distintas para pensar la sexualidad en el siglo XXI. En la isla de este sacerdote, el sexo se practica y mucho, como en todos lados. Y hay abusos, como en todos lados. Hay en esta isla, sin embargo, un elemento religioso que Bresan no desprecia pero sí cuestiona. Los niños del cura comienza a ponerse realmente interesante cuando habiendo dejado atrás la comedia ligera, comienza a cuestionar no la religiosidad de los croatas, pero sí la hipocresía. Ahí está en el aire la pregunta: ¿Acaso no será más bien que prevenir la contracepción atentando contra las intenciones de la gente sea justo contrario a Dios? Bresan da una vuelta de 180 grados a la idea católica de que los anticonceptivos “van contra el plan de Dios” y da cuenta del caos que podría venirse sobre el mundo si alguien decide, aún con las mejores intenciones, imponer su congruencia religiosa sobre la hipocresía de todos los demás.

 

Los niños del cura (Svecenikova djeca). Dirección: Vinko Bresan. Guión: Mate Matisic. Fotografía: Mirko Pivcevic. Música: Mate Matisic. Con Kresimir Mikic, Niksa Butijer y Marija Skaricic. Croacia, 2013.

@fernandovzamora