Gracias Güicho, pero no es el adiós…

Musicópata.
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Musicópata (Especial)

Ciudad de México

Cuando usted ha estado en una fiesta o reunión donde oyó tocar a un trío seguramente escuchó “Gema”, la canción romántica más conocida de nuestro tiempo en interpretación de grupo con voces y guitarras.

Sí, entre todas las piezas grabados por los tríos famosos —incluyendo a Los Panchos, Los Diamantes, Los Ases, Los Caballeros o Los Tres Reyes—, “Gema”, con Los Dandys, es la que hoy acapara las preferencias del público. Por ello, la muerte de su creador Güicho Cisneros hace un par de semanas ha sido un acontecimiento de profunda significación en el ambiente de la música popular.

Y dado que las piezas de Güicho son indispensables en el repertorio de todos los tríos actuales, quiero asentar aquí algunos datos en torno a este gran orfebre de la canción romántica. En distintas ocasiones pude platicar con él. Era muy simpático y gentil. Estuvo en varios de mis programas de radio y televisión e incluso hace unos años produje para Discos Orfeón un DVD sobre Los Dandys en el que el compositor me platicó anécdotas y detalles de sus canciones y de su vida.

Luis Güicho Cisneros Alvear era norteño. Nació en Gómez Palacio, Durango, el 15 de octubre de 1934. En busca de oportunidades para su talento viajó a la Ciudad de México donde fue componiendo y presentando sus canciones. Anhelaba que Los Dandys, quienes eran sus vecinos, interpretaran sus canciones. En ese momento Los Dandys, que en realidad era un cuarteto, estaba integrado por José Luis Segura, Francisco Escamilla, Armando Navarro y Joaquín Ruiz Martínez.

“Gema” fue escrita en 1958. El tema interesó a Los Dandys. Se grabó en la RCA y pronto se convirtió en un gran éxito. Ante este resultado, Güicho fue aportando al grupo otras estupendas canciones, entre ellas: “Tres regalos”, “Negrura”, “Como un duende”, “Alma de cristal” y “Dime que sí me quieres”, que también son ya parte fundamental del cancionero romántico y se conservan entre los mejores temas de Los Dandys. En 1963, a la salida de Escamilla, Cisneros entró a formar parte oficial del cuarteto, cantando y tocando la guitarra.

Una de sus piezas favoritas fue “Tres regalos”. Güicho me contó que esta canción surgió al tratar de conquistar el cariño de una chica a la que le prometió —si ella le correspondía— el cielo, la luna y el mar. La invitó a viajar en avión a Acapulco para pasar la noche junto a las olas. Así, al volar por los cielos y ver la luna junto al mar, el compositor cumplió su promesa… y ella cumplió la suya.

En los meses previos a su muerte, sucedida a finales del pasado abril, Güicho fue objeto de merecidos homenajes y reconocimientos. Durante años había padecido de hipertiroidismo provocado por un tumor. Los riñones le fueron fallando, y tras largo tiempo en sesiones de diálisis fue afectado por una neumonía que le llevó al paro cardíaco.

Queda el consuelo de pensar que los buenos compositores logran trascender su paso por la vida y se quedan para siempre en el corazón. Cisneros habrá muerto pero con su música sigue entre nosotros. Gracias Güicho, pero no es el adiós...