Leibovitz revivida

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El año pasado, el alma de Annie Leibovitz regresó a su flacucho cuerpo.
El año pasado, el alma de Annie Leibovitz regresó a su flacucho cuerpo. (Mark Randall_AP)

El año pasado, el alma de Annie Leibovitz regresó a su flacucho cuerpo. Contagiada por las firmas fáciles en cheques y contratos de préstamos bancarios, se había montado en el mismo tren de vida en el que viajan los ricos y famosos que retrata desde hace tiempo con éxito enorme. Conciente de su talento y de su celebridad, tal vez ni siquiera les echó un ojo a los saldos de sus cuentas cuando le dio sobre todo por hacerse de costosos bienes inmobiliarios. Apartamento en París, casas en Nueva York. Millones de euros a crédito. Sin mucho meditarlo, dejó en prenda su acervo de fotografías espléndidas. Pero seis años atrás se dio cuenta de que no podía pagar sus deudas. Los acreedores se le fueron entonces a la yugular. Aterrada, con el trabajo de toda su vida en juego, acabó metiéndose en complicados pleitos legales. Hasta que consiguió renegociar su deuda. Cuando en enero de 2014 pudo vender su fastuosa residencia neoyorquina recuperó el aliento.

Tan ambiciosa como talentosa, la fotógrafa está acostumbrada a arriesgarlo todo en aventuras singulares, a veces sin medida. Hace tiempo la prestigiada editorial alemana Taschen le propuso un proyecto a su medida: un volumen que recogiera algunos de sus trabajos más destacados a lo largo de 40 intensos años de carrera, desde sus siniestros días iniciales en la revista Rolling Stone hasta la luminosa actualidad en Vanity Fair y Vogue. Pero no solo eso. Publicado hace poco al cabo de siete años de trabajo minucioso, con 250 imágenes en 476 páginas y un tiraje de nueve mil ejemplares numerados y firmados, el libro mide 50 por 70 centímetros, pesa 25 kilos e incluye un muy necesario atril creado por el diseñador australiano Marc Newsom, fabricado a mano. Por sus páginas desfilan unas 500 figuras del espectáculo, la cultura, el deporte y la política, fotografiadas por la artista de la lente, muchas veces para documentar la historia de nuestros días, como las imágenes que dan cuenta de las últimas horas de vida de John Lennon.

Leibovitz acabó su relación laboral con la revista Rolling Stone, la primera en su vida profesional, convertida en una yonki después de cubrir con su cámara en 1975 una gira de la banda británica que encabeza Mick Jagger. El mal ejemplo que le prodigaron con sus excesos los músicos británicos no le impidió atraparlos en el tiempo miles de veces. Algunas de esas fotografías históricas figuran en otro volumen de gran calado que Taschen acaba de editar, The Rolling Stones, con más de 500 páginas de imágenes de la agrupación musical y un prólogo del ex presidente estadunidense Bill Clinton. Concebido para hacer felices a los admiradores de los Stones y a quienes gozan con el arte de la fotografía, el libro incluye fotos de otras estrellas de la imagen, como Cecil Beaton y Helmut Newton, provenientes de los archivos de la célebre banda, cuyos integrantes figuran también como socios en el proyecto.

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa