Otra sorpresa de Lady Gaga

Musicópata.
Lady Gaga
Lady Gaga (Especial)

Ciudad de México

Al pensar en Lady Gaga, antes que su talento y calidad vocal, lo primero que viene a la mente es su extravagante imagen y su camaleónico sentido estético. Sin duda la estrafalaria personalidad de la neoyorkina Stefani Germanotta es un factor que distrae de su formidable capacidad musical, pero no podemos ignorar que esta diva del pop es una de las mujeres más importantes de la música actual.

Sus primeros tres álbumes, lanzados a partir de 2008, han alcanzado ventas superiores a los 25 millones de copias. En sus seis años de carrera discográfica ha recibido siete premios Grammy, las revistas Billboard, Forbes y Time la han considerado como una de las personas más influyentes del mundo, y en el terreno de la moda es reconocida como un ícono del look del nuevo milenio. Y ahora, con su cuarta producción titulada Cheek to Cheek, la cantante vuelve a sorprender dedicando todo el álbum a cantar estándares del jazz a dueto con el legendario crooner Tony Bennett.

El asunto no es tan raro como parece, ya que Lady Gaga viene tocando el piano desde que tenía cuatro años de edad y su capacidad vocal es digna de las mejores cancioneras de cabaret. Gaga y Bennett grabaron juntos por primera vez en 2011 cuando cantaron a dueto el tema “Lady Is a Tramp” para el álbum Duets II del cantante.

En el nuevo disco descubrimos una Lady Gaga diferente, sin trucos de estudio, sin arreglos sintetizados y sin alusiones religiosas incendiarias. Cheek to Cheek presenta dos artistas cantando al viejo estilo del jazz y divirtiéndose mucho al grabarlo. Es un álbum refrescante, un borrón y cuenta nueva ante la fatiga mediática experimentada por Gaga en años recientes.

Es probable que la mayoría de los fans de la cantante no conozcan muchos de los temas que vienen en el disco, pero eso no es malo. Estas canciones ya probadas por el tiempo, escritas por grandes como Cole Porter, George Gershwin o Irving Berlin, tienen ahora la oportunidad de ser descubiertas por un público joven que seguramente encontrará en ellas nuevos significados.

En Cheek to Cheek, los contrastes entre Gaga, de 28 años, y Bennett, de 88, son interesantes: él canta de forma fresca y actual, mientras que ella adopta a veces afectaciones nostálgicas que la proyectan como cancionera de los años cuarenta. Sus voces se complementan entre sí y se fusionan de manera formidable. Hay que oírlos cantando temas como “Anything Goes”, “Nature Boy”, “I Won’t Dance” o “It Don’t Mean a Thing” para descubrir la vibrante energía del swing y la sutileza contenida en el jazz romántico.

Tal vez la mayor sorpresa que uno encuentra al escuchar juntas a estas dos grandes estrellas de sus respectivos géneros es que el veterano Tony Bennett aporta una soltura musical de jovial frescura, mientras que la joven Gaga contribuye con la formalidad y el control de una vocalista madura.

Este es un disco que vale la pena. Ojalá tenga usted la oportunidad de escucharlo ya que es, en mi opinión, una de las mejores producciones del año que está por terminar.