Joyfluid, ciencia ficción socialmente responsable

La cinta de animación más avanzada y costosa de Latinoamérica, enfocada en el problema del déficit de atención y el abuso de la tecnología, resulta una aportación original y exitosa de Alejandro ...
Joyfluid
Joyfluid (Animation Group)

Ciudad de México

La película de animación en 3D Joyfluid, de Alejandro Rodríguez Huerta, es la primera producción mexicana que desarrolló tecnología propia para su filmación, lo que ayudó a lograr resultados impactantes en pantalla. Es una historia de ciencia ficción ubicada en un futuro post-apocalíptico, con el propósito de llamar la atención sobre el problema del déficit de atención y reflexionar sobre el impacto en la salud y el físico de los seres humanos por el uso constante —abusivo— de la tecnología.

El cineasta despliega una historia en la cual los personajes centrales deben adaptarse a las circunstancias de la vida en un mundo contaminado, víctima de las guerras y los desechos. Además, sus habitantes sufren estragos físicos como consecuencia de la sobreexposición a la radicación que emana de dispositivos como los teléfonos celulares o las computadoras.

Alejandro Rodríguez Huerta sabe a qué tipo de público se dirige: “Los fanáticos de las películas de ciencia ficción saben bien lo que quieren ver en pantalla. Así que para ellos lo más importante es el proceso de animación, la historia en muchos casos es lo de menos. Pero esta cinta es algo distinto, pues tiene un equilibrio interesante entre ambos, es decir, la anécdota es atractiva y el trabajo de animación está muy cuidado y con la tecnología más avanzada en nuestro país. Puedo decir que el desarrollo de la película sirvió para aplicar un software diseñado para lograr texturas mucho más reales y generar tomas de hasta 250 grados, con lo cual logramos escenas complejas, reales e impactantes. Lo que el espectador ve en pantalla nunca se había hecho en nuestro país”.

El desarrollo de una tecnología propia le permitió a Rodríguez Huerta promover el uso de las diversas patentes surgidas de la película en filmaciones de animación que se desarrollan hoy en Chile y Venezuela, y que están ya disponibles para productores y cineastas del sur del continente.

“Se trata de un nuevo tipo de render —herramienta de animación que sirve para dotar de movimiento y texturas a los personajes—, con el que es posible lograr texturas muy detalladas para hacer que todo se vea de forma real. Detrás de Joyfluid hay casi siete años de trabajo, durante los cuales contamos con un presupuesto de 4.5 millones de dólares —el más alto hasta el momento para una película de animación mexicana—, lo que se nota de inmediato en la pantalla, pues tenemos escenas que van de los 300 a los 90 mil objetos, todos creados uno por uno. Este trabajo también es inédito en el país”.


ECUACIÓN DE TRANSPORTACIÓN DE LUZ

Al contar con herramientas tecnológicas de nueva generación, Rodríguez Huerta decidió filmar una cinta de animación en 3D que fuera socialmente responsable y que aborda el problema del déficit de atención en las personas. La historia se sustenta en estudios sobre el tema, presentados como tesis de maestría o doctorado, por lo que el comportamiento de los personajes es muy apegado al que padecen los pacientes reales.

“Mientras que la animación es acorde con ello, a través del render que desarrollamos. Lo que hace este recurso es brindarle más variantes a la ecuación de transportación de luz, la cual se emplea para generar el diseño de los elementos en pantalla, para dotarlas de volumen, cuerpo, profundidad.

“Como toda buena cinta de ciencia ficción, contiene conflictos entre los personajes centrales, batallas espectaculares, explosiones, persecuciones vertiginosas de vehículos futuristas. El largometraje es un aporte a la reflexión sobre cómo los seres humanos se relacionan con la tecnología, así como el potencial daño que puede causar en su salud en un futuro probable”.


SIN CONSIDERAR LA TAQUILLA

La exhibición en México se ha adaptado a las nuevas tecnologías, por lo que ahora las películas se distribuyen a través de discos duros de los cuales se puede descargar la cinta en turno. Alejandro Rodríguez Huerta ofrece la película sin considerar la taquilla pues lo que le interesa es compartirla con el público.

“Para los inversionistas del filme y para mí como director, se trata de aportar un granito de arena sobre la difusión del conocimiento del problema de déficit de atención, con una proyección a futuro que consideramos es la mejor manera de dotar a la cinta de una temporalidad muy amplia. Por eso, su exhibición está abierta a cualquier cadena, pues no nos interesa la taquilla ni que se convierta en un éxito.

“La idea es compartirla con el público. Desde el inicio del proyecto así lo planteamos. Por eso la definimos como una producción socialmente responsable, pues es nuestro granito de arena para ayudar en algo a entender este problema”.