“Escribir siempre fue lo primero”: Jordi Soler

Pieza importante de Rock 101 y Radioactivo, compaginó la literatura con la música y las cabinas.
Jordi Soler.
Jordi Soler. (Especial)

Ciudad de México

Hace algunos años, Jordi Soler era un exitoso locutor de radio. Pieza importante de Rock 101 y Radioactivo, compaginó la literatura con la música y las cabinas. El tiempo lo colocó en lo que siempre ha sido su prioridad: la escritura. Desde entonces no ha dejado de escribir, incluso cuando fue diplomático en Irlanda. El mexicano de origen catalán radica en Barcelona y su novela más reciente es, Ese príncipe que fui (Alfaguara).

¿A partir de cuándo la escritura fue lo primero?

Desde pequeño. Vengo de una familia de lectores. Mi madre tiene guardados unos cuentos bochornosos que escribí cuando era niño. No hay mejor educación que el ejemplo. Antes de hacer radio ya escribía novelas.

¿Y la música?

La música me acompaña desde siempre y de manera permanente. Lo primero que hago por las mañanas es poner un cd. Como verás sigo con el cd. Hace poco un experto dijo que se aproximaba un gran apagón de internet y quiero ser de los que seguirán escuchando música.

¿Tiene elepés?

No, tenía una gran colección que doné a la Escuela Nacional de Ciegos. Los invidentes pueden oír su música porque tocan los tracks. Durante una época de muchas mudanzas mi madre y hermana me sugirieron que donara algunos a la escuela. Fui a conocerlos y me entusiasme tanto que les regalé todos. Cinco mil joyas.

¿De qué músico tiene todos los discos?

De Leonard Cohen, Bob Dylan y Traffic, bueno tal vez me falte algo de Dylan.

¿Es coleccionista?

Me gusta tener libros, discos y películas. Me gusta sentirme arropado, sentarme en el sillón y decidir qué haré sin depender de la señal de internet. Mis hijos están enchufados a internet todo el tiempo pero en lo personal prefiero el dvd porque además hago anotaciones de las películas que veo.

¿De quién no le falta un libro?

Tengo en ediciones mexicanas todo Onetti, Nabokov, Cormac McCarthy; casi todo de los rusos; de John Cheever. Soy gran admirador de Valle Inclán, estoy seguro que tengo todo; sus libros están encima de mi escritorio. Me sirve como diapasón. Cuando pierdo la música de lo que escribo tomo cualquiera de sus libros y dos páginas después estoy afinado.

No menciona a Joyce, siendo que forma parte de la Corte de los Finnegans.

Tienes razón. ¡Qué obviedad! Inclúyelo por favor. Leo Ulises cada año porque me reúno con los caballeros del Finnegans en Dublín y tengo que estar a su altura, ya que todos somos muy forofos de la novela y nos dedicamos a hacer comentarios para hacer caer al otro en un fallo. Siempre participamos en la lectura colectiva de Ulises en Dublín y leemos en español para pasmo de los asistentes que se quedan con los ojos cuadrados.

¿Ese cargo de caballería es lo más cercano que está de la realeza?

Sí, absolutamente, aunque he de matizar, porque la orden de caballería a la que pertenezco me cuesta dinero.

¿Extraña sus días de radio?

Sí, a veces. Cuando entro a una cabina y huelo, pienso que a lo mejor debería regresar algún día.

¿De verdad terminó mal Rock 101?

Sí. Fue una aventura muy divertida de la juventud. Lo lamenté pero me concentré en otra cosa. En mi caso, se acabó cuando tenía que acabarse porque lo más importante para mí era mi carrera literaria.

¿Y con el equipo cómo terminó todo?

No tengo relación más que con Lynn Fainchtein, somos amigos. A los demás no los frecuento, quizá también porque no se ha dado la oportunidad. En lo personal no tengo ningún mal recuerdo.

No negará que era medio rockstar...

Era una vida muy así, que por otro lado es incompatible con el trabajo del escritor que requiere demasiada concentración. Ahora me cuido, no salgo por las noches entre semana. Tengo que observar cierta conducta para mantener mi ritmo de producción. No quiero que nada enturbie mi trabajo. Escribo todos los días.

¿Descalzo?

Descalzo y oyendo un solo cd que mantengo durante la escritura de toda la novela. Mi último libro lo escribí escuchando una misa de un compositor renacentista Heinrich Ignaz Biber, La Misa de Bruselas, pieza que por su puesto no tiene nada que ver con la historia de mi libro.

RECUADRO

Nació en La Portuguesa, Veracruz, en 1963. Fue productor, locutor y director de Rock 101, además colaboró en la emisora Radioactivo 98.5. Se desempeñó como agregado cultural en la embajada de México en Irlanda. Junto con Enrique Vila-Matas, Antonio Soler y Eduardo Lago, entre otros, es parte de la Corte de los Finnegans, dedicada a honrar la novela Ulises, de James Joyce. Entre sus libros destacan: Bocafloja, Nueve Aquitania, La mujer que tenía los pies feos y Restos humanos.