Jazzeando en Campeche

Musicópata.
Musicópata
Musicópata (Especial)

Ciudad de México

Estuve en Campeche para conducir varias sesiones del 15º Festival Internacional de Jazz, encuentro que se celebra anualmente en esa entidad. Este año se contó con la presencia de figuras destacadas y se rindió un gran homenaje al pianista mexicano Héctor Infanzón por sus 35 años de exitosa carrera.

A lo largo de cuatro noches, el público campechano pudo disfrutar de espectáculos brillantes. La orquesta Sinfónica de Campeche se unió al Quinteto Río de Janeiro para ejecutar obras de Antonio Carlos Jobim en una propuesta sinfónica sin precedentes. El trompetista mexicano Chucho López estuvo al frente de su Big Band; el pianista cubano Javier Massó Caramelo vino desde España con su ensamble de virtuosos para dar una muestra vibrante de fusión entre el flamenco y el jazz. También participó la banda de Miguel Blanco, bajista barcelonés con un estilo pleno de sabor latino.

El gran reflector estuvo sobre Héctor Infanzón, quien está considerado como el mejor pianista de jazz en el México actual. Héctor presentó su Citadino Big Band, proyecto en el que reunió a muchos de los mejores ejecutantes del país, y subió al escenario con otros dos pianistas célebres: Irving Lara y Arturo Ortiz, con quienes improvisó de forma brillante sobre temas clásicos y obras originales.

El festival cerró con el grupo estadunidense Spyro Gyra, uno de los mejores del mundo en los estilos de jazz fusión y de smooth jazz. Con 25 álbumes editados y más de 10 millones de copias esta banda, dirigida por el saxofonista Jay Beckenstein, celebró con el público sus 40 años de existencia ofreciendo un formidable concierto a base de sus éxitos.

Sin embargo, la figura relevante del festival fue el público reunido en la Plaza Cívica de Campeche. Más de mil 500 personas mostraron su profundo conocimiento y sensibilidad para apreciar y disfrutar el jazz. Fue una muestra contundente de que cuando se sostiene un esfuerzo cultural durante varios años se logran resultados sobresalientes.

Esta fue la edición 15 del Festival Internacional de Jazz de Campeche. Es evidente que el proyecto ha trascendido los vaivenes sexenales para echar raíces en el gusto de la gente. En sus inicios, la asistencia era de apenas un ciento de personas, pero con el paso del tiempo se ha logrado integrar una base de seguidores bastante nutrida. El respeto con el que se aprecian las actuaciones y la calidez de los aplausos reflejan el éxito logrado por la Secretaría de Cultura de ese estado en la creación y formación musical de nuevos públicos, especialmente los integrados por jóvenes que gustan del género y que desean aprender sobre las diferentes técnicas del jazz.

El trabajo realizado en Campeche debe servir de modelo para que en otras partes se realicen esfuerzos similares, pues no cabe duda de que la música más popular y comercial se defiende sola a través de los medios tradicionales, pero los géneros más nutritivos para una buena dieta musical balanceada —clásico, ópera, folklore internacional, jazz, etcétera— requieren del apoyo oficial sostenido. La gente de Campeche debe sentirse feliz por lo que se ha logrado. Es lo que necesita la música en México.