Entre Hollywood y Cannes: Bollywood

Función Dominical.
Dabba (Amor a la carta)
Dabba (Amor a la carta) (Fox Star Studios)

Ciudad de México

Aunque los críticos identifican Dabba (Amor a la carta) con el cine de Bollywood, la verdad es que esta simple y tierna historia de amor se parece más a la bellísima Trilogía de Apu que filmó Satyajit Ray en los años cincuenta del siglo pasado. Tanto Ray como Ritesh Batra han hecho cine que no se parece a nada. Es cine hindú y punto.

Veamos: en la Trilogía de Apu y en Amor a la carta la historia se desarrolla más en torno al amor de amistad que en torno al amor de este hombre y esta mujer que nunca se conocen. La comparsa cómica del protagónico es, en muchos sentidos, el verdadero héroe de la película.

Como sea es cierto que Amor a la carta contiene diversos elementos imprescindibles en lo más popular del cine de Mumbai (el famoso Bollywood): romance, picardía y una sentido del humor basado en la caracterización de personajes populares que, sin embargo, no llegan nunca a ser vulgares. A estos elementos se unen también tradiciones elevadas. Lo inconcluso de esta historia de amor recuerda los desgarres amorosos de los protagonistas de In the Mood for Love, esa otra portentosa película asiática.

Si uno lo piensa bien, Amor a la carta se parece mucho a cierto cine mexicano que se filmó en los años cincuenta del siglo pasado. Creo que si el cine industrial mexicano no hubiese terminado por colapsarse entre intelectualoides y avaros probablemente hoy estaríamos gozando de un cine como éste que se produce en Mumbai.

Como la India es antípoda de México, uno tiende a pensar que somos países muy diversos, pero no. Amor a la carta está llena de elementos dulces para el público mexicano. Por ejemplo, cuando el protagonista prueba la delicia que ha preparado su amada desconocida, se le abren los sentidos, cambia el mundo gracias a ese sabor picosito que tan bien conoce el mexicano.

En la línea de Como agua para chocolate y de El festín de Babette, Amor a la carta propone al arte culinario como medio de comunicación. Si alguna vez fue cierto que a un hombre se le conquista por la panza, esta película parece probarlo.

En el intercambio de aromas y sabores la vida de los amantes habrá de transformarse. La existencia caótica en una ciudad muy parecida a las megalópolis de México comienza a adquirir sentido: él y ella abren los ojos, se dan tiempo de sonreír a los niños que juegan, de lamentar al viejo que muere, de cocinar y soñar.

Bollywood se ha vuelto tan famoso en el panorama del cine mundial que Hollywood ya le ha puesto el ojo. No es casual que hace unos años ganara el Oscar a mejor película Slumdog Millionaire. Una buena cantidad de cinéfilos se preguntó en aquellos tiempos qué tenía de importante un filme en apariencia tan simple. La respuesta es esta: Estados Unidos ha comenzado a devorar al cine de la India en forma análoga a como devoró al cine mexicano en los años setenta del siglo pasado.

Amor a la carta no es cine de Cannes ni es cine de Hollywood. Es un cine tan original como las delicias culinarias que regala esta mujer solitaria al amante al que nunca verá.


Amor a la carta (Dabba). Dirección: Ritesh Batra. Guión: Ritesh Batra. Fotografía: Michael Simmonds. Música: Max Richter. Con Irrfan Khan, Nimrat Kaur y Nawazuddin Siddiqui. India, Francia, Alemania, Estados Unidos, 2013.


@fernandovzamora