Potter vive

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Harry Potter.
Harry Potter. (Warner Pictures)

Ciudad de México

Harry Potter debió morir hace mucho. Su destino parecía sellado desde que la venta de sus libros cayó hasta los más bajos niveles y los niños comenzaron a dormir a pierna suelta en los cines apenas comenzaban sus desventuras fílmicas. Desinflada la burbuja publicitaria que animaba su existencia, el fenómeno mercantil que era en realidad se fue a pique. Tal vez sus seguidores, niños y adolescente en buena parte del mundo, se dieron cuenta de pronto de que sus alambicadas peripecias no tenían pies ni cabeza. Kilométricas, tediosas, rebuscadas, incoherentes, las versiones fílmicas de los libros de J.K. Rowling eran en verdad soporíferas.

En el verano del 2006, cuando sus antes devotos fanáticos comenzaron a preguntar en voz alta si no sería bueno entregar de una vez a la muerte al joven mago, Rowling respondió con declaraciones que parecían responder a sus inquietudes. Anunció que dos de los protagonistas de la saga habrían de morir en el séptimo y último libro con las aventuras de Harry Potter. Muchos suspiraron con nostalgia anticipada y se entregaron brevemente al duelo. Para entonces, la autora británica que anda ahora por los 50 años se había embolsado unos mil millones de dólares con su personaje.

Pero no solo no le dio muerte a Harry Potter, sino que no deja desde entonces de procurarle masajes en el corazón, respiración de boca a boca. Se entiende: necesitaría estar loca para asesinar a la gallina de los huevos de oro.

Gracias a ese esfuerzo, cinco años después, en 2011, los números le daban la razón. Había vendido 450 millones de ejemplares de los siete libros de la serie, traducida a 69 idiomas, y las versiones fílmicas de la saga habían dejado ingresos por seis mil 400 millones de dólares. Para entonces su cuenta bancaria era más abultada que la de la reina Isabel y era reconocida como la primera mujer que amasaba una fortuna multimillonaria con su obra literaria. Lejos habían quedado los tiempos en que Rowling, con un matrimonio en ruinas, vivía de la asistencia pública y a base de préstamos de familiares y amigos.

La escritora es ahora otra muy diferente. No solo supo rescatar de la muerte a su personaje, sino que también está más al tanto de los mercados editoriales y cinematográficos y de las posibilidades comerciales de su trabajo literario. De hecho, ha encontrado en la red de internet otra mina de oro para sacarles más jugo a sus tramas y a sus personajes. Ha hecho de su sitio un exitoso mercado al que acuden sus seguidores para comprar toda suerte de productos asociados con la saga de Potter. Además, de vez en cuando los sorprende con nuevos textos, a la venta en formato digital. Ahí también estarán disponibles muy pronto, entre el 12 y el 24 de diciembre, los 12 relatos que ha preparado con motivo de las fiestas navideñas.

Por si fuera poco, trabaja ya en una trilogía derivada de la saga, que llegará a los cines entre 2016 y 2020. Dios nos agarre confesados.


*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa