“En primaria me hacían bullying por chaparro”: Gustavo Sánchez

Su participación en Amores perros, le valió un Ariel por Actor de Reparto.
Gustavo Sánchez Parra
Gustavo Sánchez Parra (Especial)

Ciudad de México

Cuánto le gustará el cine a Gustavo Sánchez Parra que dejó a un lado el teatro y la televisión para concentrarse en hacer películas. A partir de su debut en Amores perros, ha participado en más de 14 filmes, uno de los más recientes es La búsqueda, de José Luis Valle, recién estrenado en la Cineteca Nacional.

 

Usted tuvo un debut afortunado en el cine.

Es verdad, tuve la suerte de debutar con el proyecto de Amores perros, pero ahí me sentía inmaduro y no tenía conocimiento de las cuestiones básicas para trabajar en el cine. Los cortos me dieron un bagaje tremendo para cuando hice otros largometrajes. No estudié actuación para cine, lo mío era el teatro, pero me cambié porque el cine me gusta más como modo de expresión; afortunadamente he podido vivir de ello.

 

¿Qué es la madurez en un actor?

La madurez es cómo asientas las cosas que suceden en la vida diaria para poderlas transformar en una ficción. No se trata de poner cosas personales sino de ubicar los resortes que ayudan a transformar una experiencia. Mi recién fallecido maestro Raúl Zermeño, decía que un actor no es buen actor hasta después de los 40 años. Yo me tardé en entender que la experiencia te hace crecer y te da herramientas.

 

Lo suyo sí es amor al arte, tengo entendido que en La búsqueda, su filme más reciente, no cobró…

Desde el principio José Luis Valle nos lo advirtió y aun así acepté. Me atrapó la propuesta por nueva y arriesgada, de modo que no hay problema.

 

¿Cuántas veces ha trabajado sin cobrar?

Muchísimas, en los cortometrajes y en otros proyectos me han quedado a deber. Eso habla de lo mal que estamos en las producciones, porque hay gente que se queda con el dinero o no da la cara, pero bueno, es parte del oficio. Hay proyectos en los que trabajas por el pago y gracias a estos puedo darme el lujo de actuar sin cobrar.

 

Le van los papeles de villano…

Sí, el cine está permeado por el estereotipo de la fisionomía de un actor. Según lo que representes para la cámara, te llaman para un papel. Hay directores que son más valientes y te dan la oportunidad de hacer cosas diferentes a las que te tienen encasillado.

 

¿Lo tienen estereotipado de malo?

Sí, pero hay que romper con eso y no aceptar personajes de tipo gandalla.

 

¿Era gandalla?

No, jamás me he peleado. Me pegaban en la primaria y me hacían bullying por chaparro. Soy la persona menos violenta que te puedas encontrar.

 

¿A qué actores tiene en un altar?

Me gusta el trabajo de Damián Alcázar, Daniel Giménez Cacho, Silverio Palacios, Ryan Goslin y Kevin Spacey.

 

¿Y músicos?

Soy rockero pero me gusta el minimalismo de Philip Glass y Wim Menters. Me gusta el pesado, el progresivo, soy fan de Tom York y Radiohead.

 

En La búsqueda, su personaje se apega a una cartera y a una foto; en la vida ¿a qué objetos se aferra?

Tengo apego a los libros y películas. Recientemente descubrí a Murakami, Kafka en la orilla me fascinó, me llevó a un mundo nuevo. En cuestión de filmes, me gustan Bergman y las películas de acción, donde hay madrazos y artes marciales.

 

¿Es fan de Bruce Lee?

Sí, su mejor película es Operación dragón. Practiqué artes marciales durante seis años. Antes de ser actor quería ser maestro de Shito Ryu y Shotokan.

 


Nació en la Ciudad de México, en 1966. Egresó del Centro Universitario de Teatro de la UNAM. Su participación en Amores perros, le valió un Ariel por Actor de Reparto. Además ha actuado en las cintas, Siete soles, Zurdo, Matando cabos, La leyenda del zorro, Los tres entierros de Melaquiades Estrada y Colosio, el asesinato, entre otras.