Aves en el paraíso

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(Generali)

Ciudad de México

Muchos en Francia no quieren para nada a Gérard Depardieu. El presidente François Hollande le guarda sin duda un rencor enorme. El celebrado actor, conocido por su muy personal interpretación del concepto de libertad, echó por tierra los planes del mandatario de cobrar a los ricos impuestos descomunales. Cuando se hablaba de aplicar una tasa de 90 por ciento a los adinerados, Depardieu armó un escándalo y se fue a vivir a Bélgica. Luego obtuvo de Vladimir Putin la nacionalidad rusa. Muchos ricachones se fueron con él. En medio de la polémica, el gobierno francés bajó el impuesto a los ricos a un 75 por ciento, que es de todos modos uno de los más altos en el mundo.

Depardieu se fue cubierto de improperios y reproches y, por supuesto, nadie reconoció su honestidad. En realidad tenía al alcance opciones peores, como darle atole con el dedo al fisco, como hacen muchos entre quienes lo han denostado. Simplemente se asumió como el feliz dueño de una considerable fortuna derivada de su desempeño profesional y de su vocación emprendedora en los negocios de la hotelería, la gastronomía y la vinicultura, y no de turbios manejos empresariales o en el mundillo de la política, como es lo habitual.

Hasta ahora, una de las más seguras maneras de evadir las imposiciones fiscales y sobre todo a sus jaurías policiacas está en los paraísos fiscales. Ahí no se paga nada por ser multimillonario. O se paga poquito, apenas una mochada. Hace tiempo, Mónaco, Bermudas y Liberia comenzaron a compartir el jugoso y a veces inexplicado patrimonio de muchos ricos con otros paraísos fiscales. Para regocijo de los adinerados a lo bestia, las opciones se multiplicaron: las Islas Caimán, las Seycheles, Samoa, San Marino, Jersey.

Jersey está ahora de moda. La pequeña isla británica con poco más de 80 mil habitantes está situada en el Canal de la Mancha, entre Francia e Inglaterra. Ahí le sacan el bulto al fisco miles de millones de euros, dólares, marcos y tal vez uno que otro peso mexicano. Músicos, deportistas, políticos, empresarios, diseñadores de moda y hasta celebridades operísticas metían ahí sus fortunas bajo una segura alfombra secreta.

Aunque en realidad el secreto ya no lo es tanto desde hace unos días, cuando el diario británico The Guardian sacó a la luz un expediente que se conoce ahora como “los papeles de Jersey”, con la información fiscal de 20 mil personas obligadas a rendir cuentas ante el fisco británico, muchas de ellas con capitales gestionados en una isla cuya existencia algunos ignoraba hasta hace muy poco.

Depardieu debe estar riendo a carcajadas todavía con las páginas del diario en la mano, donde figuran los nombre del tenor Plácido Domingo, el motociclista Valentino Rossi, el actor Mel Gibson, el guitarrista Mark Knopfler, el empresario James Dyson, el futbolista Bryan Robson y el sastre Oswald Boateng, entre muchos conocidos que ahora andan con los pelos de punta.


*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa