Geniales, pero muy excéntricos

Musicópata.

Ciudad de México

Al explorar la vida de los grandes compositores uno llega a tropezarse con datos que llaman la atención. Déjeme contarle algunos casos curiosos para que usted se dé una idea.

SATIE

El compositor francés Erik Satie es muy conocido por su suite para piano Trois Gymnopedies. Pero también escribió obras con títulos extraños y divertidos, como: Auténticos preludios fofos (para un perro) y Embriones disecados. Satie mandó hacer 12 trajes idénticos de terciopelo gris, pero usaba el mismo hasta que quedaba inservible. Solo entonces comenzaba a usar otro. Cuando murió todavía le quedaban seis. Detestaba el sol. Fue fundador de su propia iglesia: la Iglesia Metropolitana del Arte de Cristo el Guía, siendo él su único miembro. Para protegerse de los maleantes siempre iba armado con un martillo en el bolsillo.

Murió por cirrosis en 1925. En su casa encontraron más de 100 paraguas, 84 pañuelos y muchas cartas casi todas destinadas a sí mismo. En una de ellas describió su dieta, que consistía solo de alimentos blancos: azúcar, sal, arroz, coco, huevos, huesos molidos, grasa animal, carne de ternera, pasta, rábanos, pollo cocido, queso blanco, ensalada de algodón y ciertos pescados.

SCHÖNBERG

Arnold Schönberg, el genial creador de la música atonal y el dodecafonismo, padecía de triscaidecafobia, un miedo irracional al número 13. Nacido en Austria el 13 de septiembre de 1874, consideraba que el día de su nacimiento era un mal presagio. Cuando advirtió que el título de su ópera Moses and Aaron contenía 13 letras, borró la segunda “a” de Aaron para que quedara en 12.

En 1951, cuando tenía 76 años de edad, un amigo bromeó diciéndole que los dígitos “7” y “6” sumaban 13. El comentario preocupó profundamente al compositor quien quedó convencido de que no llegaría a su siguiente cumpleaños. El viernes 13 de julio Schönberg se quedó en cama, ansioso y sintiéndose mal. A las 11:45 de la noche, su esposa le dijo, “en 15 minutos se acabará tu preocupación”. Cinco minutos después el compositor tuvo un acceso de tos y murió —antes de las 12, tal como lo había temido.

MOZART

Mucho se ha dicho en torno a la estrafalaria personalidad de Mozart, pero poco se sabe de su gusto por imitar a los gatos. Cuando comenzaba a aburrirse en los ensayos de sus óperas brincaba sobre sillas y mesas maullando y haciendo marometas. Incluso escribió una canción en la que una mujer responde a su marido solo con maullidos, hasta que el pobre hombre termina por caer de rodillas maullando también. La obra se llama El Dueto del Gato. Algunos expertos han concluido que Mozart padecía TDAH, Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Otros creen que sufría el síndrome de Tourette, una condición marcada frecuentemente por la coprolalia —el uso compulsivo e incontrolable de proferir obscenidades.

Cualquiera que haya sido la causa del extraño comportamiento de estos compositores, hay algo en lo que todos los expertos coinciden: fueron genios y su música sigue emocionando al mundo. Pronto le hablaré de otros casos igualmente interesantes.