[Función Dominical] Cuando desperté, Tina Turner seguía ahí

El resultado no está mal para una función dominical: ríe uno si tiene ganas y sobre todo si posee dos o tres pizcas de sentido del humor gringo. 
Comando Especial 2
Comando Especial 2 (Cortesía)

Ciudad de México

Quienes hemos crecido, sin quererlo, no hemos podido evitar comparar Comando especial 2 con aquella película de policías tontos que en 1984 se llamó Loca academia de policía. Muchas cosas han cambiado… ¿o no? Los chistes por ejemplo. Hoy son necesarias las referencias a la tolerancia sexual, a las redes sociales y al terrorismo, pero el espíritu sigue siendo el mismo. Con giros más bien pequeños la trama es la misma: los agentes especiales Schmidt y Jenko tienen que infiltrarse en una universidad para encontrar al líder del narcomenudeo. Tal cual.

El resultado no está mal para una función dominical: ríe uno si tiene ganas y sobre todo si posee dos o tres pizcas de sentido del humor gringo. Si uno no entiende qué es una fraternidad, lo importante que resulta el Fut americano y el Spring Break en la vida universitaria de allá, corre el riesgo de entender solo los chistes de pastelazo. Pero parafraseando a Monsiváis: hace tiempo que en México están naciendo estadunidenses, así que no dudo que los adolescentes de hoy (y uno que otro padre de humor simple) se diviertan tanto con Comando especial 2 como nos divertimos los que adolecíamos de pretensiones en aquel lejano 1984 de Loca academia de policía.

Ahora bien, si uno lo que está buscando en su muy particular función dominical es el estudio antropológico, le sugiero echar ojo a todo aquello que no ha cambiado en estos 30 años, muy particularmente la maduración y eventual separación que implica la entrada a la universidad con los verdaderos amores de la adolescencia: esos amigotes con los que nos emborrachamos por primera vez y con quienes compartimos por vez primera la risa inútil de quien es feliz por el solo hecho de perder el tiempo junto a alguien que creemos nos entiende.

En este sentido es interesante que la trama que en realidad mantiene al público al borde del asiento no sea tanto la rocambolesca historia policiaca sino más bien el triángulo amoroso en el que dos grandes amigos se embarcan cuando llegan a la universidad: uno de ellos se enamora de la mulata despampanante, el otro se va con sus amigos de la fraternidad a emborracharse hasta el vómito y la inconsciencia pero tiene el físico y el tesón suficientes como para levantarse a jugar al futbol como un dios.

En fin, en esta clase de películas la trama es lo de menos. Lo de más es el tratamiento y actores, guionistas y directores ofrecen al público un film divertido y que enternece al constatar aquello nerudiano de que “nosotros los de entonces ya no somos los mismos”.

Mejor. La adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo, aunque también es cierto que un poco de nostalgia no va mal. Y es que hay cosas que asustan justo porque pareciera que nunca cambiarán. Cuando llegó el final de la película y comenzó a sonar la canción de Tina Turner tuve la inquietante sensación de que estaba yo dentro de aquel cuento de Monterroso y el dinosaurio seguía aquí.

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Comando especial 2 (22 Jump Street). Dirección: Phil Lord y Christopher Miller. Guión: Michael Bacall, Oren Uziel y Rodney Rothman basados en la serie de tv. Música: Mark Mothersbaugh. Fotografía: Barry Peterson. Con Jonah Hill, Channing Tatum, Amber Stevens, Ice Cube. Estados Unidos, 2014.