[Función Dominical] Lo siniestro de la repetición

Eric Bana es el galán y policía neoyorquino que, como dicta la tradición, tiene que estar decepcionado de la fe católica para volver a abrazarse a ella cuando lo requiera el guión.
Eric Bana
Eric Bana (Cortesía)

Ciudad de México

Dicen los psicoanalistas que una de las características de lo siniestro es la repetición. Debe ser. Y aunque el psicoanálisis no analiza esta clase de repeticiones, vale la pena pensar en todo aquello que hemos visto hasta el cansancio y que se repite en Líbranos del mal de Scott Derrickson.

Para comenzar, todo el asunto satánico tiene origen en Medio Oriente. Claro, ¡ahí comienzan tantos clásicos! La Profecía, de Richard Donner, por ejemplo. Medio Oriente se presta bien para hablar de esos dioses malévolos que, ya en cristiano, llamamos demonios.

Hay también, claro, un policía bueno: lo más fallido de la película según los críticos. La idea parece haber sido permitir que Joel McHale se hiciera el chistoso la primera parte de la película para comenzar las truculencias en la segunda mitad.

Ahora, todo mundo sabe que donde hay un policía bueno tiene que haber uno malo. El nuestro es atormentado y a cinco minutos de dejarse poseer por Satanás. Eric Bana es el galán y policía neoyorquino que, como dicta la tradición, tiene que estar decepcionado de la fe católica para volver a abrazarse a ella cuando lo requiera el guión.

El exorcista es también un clásico: bebe duro, fuma fuerte y de noche lo protege solo su aspersorio. En cuanto al diablo, bueno, a él le gustan Los Doors.

Lugares comunes aparte, Derrickson ha conseguido volverse uno de los pocos directores capaces de dar vida a un género tan trillado como éste. Uno perdona incluso la escena típica en que el gato (no Lucifer) salta fuera del armario para asustar al respetable porque Derrickson ha sabido dar a su filme un buen sabor de cine dominical. Además, sinceramente creo que esta película no habrá de dejar insatisfechos a los fanáticos del cine de terror.

En 2012 Scott Derrickson comenzó a perfilarse como heredero del cine de terror. Sinister es una película macabra y más o menos efectiva, pero además años antes había filmado ya El exorcismo de Emily Rose, primera película que, después de muchos años, pudo revivir el cine enfocado en el misterioso (y siniestro) ritual de sacar legiones demoniacas fuera de los cuerpos inocentes. Desde los ya lejanos tiempos en que las chicas caían desmayadas con el vómito y la actuación de Linda Blair en El exorcista, no había habido una película tan efectiva en este asunto como El exorcismo de Emily Rose.

En resumen Líbranos del mal arranca floja, pero crece hasta un clímax que efectivamente ha creado ya la disposición para dejarnos asustar por las truculentas historias que, en la vida real vivió un policía de Nueva York que (otro cliché) es el autor de las memorias en las que se basa esta película.

En el fondo, para una buena función dominical no importan los clichés, lo importante es dejarse divertir por este par: el policía rudo y el padre Mendoza, cazadores de diablos en la ciudad de Nueva York, entrañable pareja que recuerda a don Quijote y Sancho Panza.

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Líbranos del mal (Deliver us from Evil). Dirección: Scott Derrickson. Guión: S. Derrickson y Paul Harris Boardman sobre las memorias de Ralph Sarchie. Música: Christopher Young. Fotografía: Scott Kevan. Con Eric Bana, Édgar Ramírez y Olivia Munn. Estados Unidos, 2014.