[Función Dominical] SSDD

En el dialecto urbano esto es SSDD (del inglés: Same Shit Different Day). Así es Días del futuro pasado aunque cuidado, la película no deja el sabor a shit de las siglas en inglés. Días del futuro ...
X Men
(Cortesía)

Ciudad de México

La misma cosa pero otro día. En el dialecto urbano esto es SSDD (del inglés: Same Shit Different Day). Así es Días del futuro pasado aunque cuidado, la película no deja el sabor a shit de las siglas en inglés. Días del futuro pasado deja un sabor a nostalgia.

Y es que si fuiste niño en los noventa es probable que después de la tarea te pusieras frente a la tele para ver Los X-Men. Seguramente una de esas tardes viste este capítulo contado casi exactamente igual y hoy lo sabes: en el casi está la diferencia. Estos personajes te han seguido desde que aprendías a leer con los cómics, cuando frente a la televisión notaste sorprendido lo grandes y redondos que son los senos de Tormenta. Te siguen aún hoy que llevas a tus hijos al cine en un centro comercial. Muchas cosas han cambiado, pero la moraleja es la misma.

Bryan Singer fue el primero que arregló el paso de la caricatura al cine. No debe haber sido fácil. Tuvo que deshacerse de capas ridículas, de vestuarios que más debían a Superman que al futuro (que es Batman) y sobre todo tuvo que elaborar la misma lección que daría Charles Xavier a cualquier niño súper dotado: “no seas arrogante”, “todos tenemos un lado negativo”, “la violencia solo genera violencia.” Todas estas frases que aprendiste como perico en los cómics y las caricaturas hoy, vistas a distancia, no suenan nada mal.

La historia (no se la cuento a los fans, porque los fans todo lo saben) sigue el esquema del Terminator de 1984. Ahora que si uno lo piensa, el Terminator de James Cameron se remonta a historias de ciencia ficción como El fin de la infancia, de Arthur C. Clark, y más ampliamente al Frankenstein de Mary Shelley, que como se sabe es también El moderno Prometeo. La genealogía de Los X-Men llega hasta tiempos de los griegos.

El caso es que un hombre viaja al pasado para evitar “algo” que puede destruir a la humanidad. El pasado en esta película son los años de Nixon, pero tampoco importa mucho porque también en la televisión, en series como American Horror Story, has aprendido que la narrativa se parece al sexo: no es tan importante lo que haces, sino cómo lo haces.

Como American Horror Story, X-Men cuenta una y otra vez, obsesiva, la misma historia: la creación de La Academia de Charles Xavier, la rivalidad del Profesor con Magneto, la moraleja de que todos los humanos (aún los “inferiores no-mutantes”) merecen vivir. Como en American Horror Story lo único que cambia es el trasfondo histórico de los Estados Unidos. Los X-Men han estado en la Segunda Guerra Mundial, en Vietnam y en La Guerra Fría. Son como los héroes griegos que también enseñaban moralejas y aunque Días del futuro pasado no está mal, tampoco es que sea lo mejor de la serie (que es X-Men: First Class), pero tampoco es la peor (que es The Wolverine). Días del futuro pasado está en un sabroso término medio que repite como tantos héroes antes que el Profesor Charles Xavier aquel mandamiento heroico del “no matarás.”

X-Men Días del futuro pasado. Dirección, Bryan Singer. Guión, Simon Kinberg basado en la historia de Jane Goldman, Simon Kinberg y Matthew Vaughn. Fotografía, Newton Thomas Sigel. Música, John Ottman. Con Hugh Jackman, Jennifer Lawrence, James McAvoy. Estados Unidos, 2014.