[Función Dominical] No siempre sabe mejor el recalentado

Luego de aquel éxito, Saldanha ha vuelto a su país natal (en sentido metafórico se entiende): en Brasil tiene lugar la historia de Río, película sobre esta guacamaya casera que debe abandonar la ...
Río
(Cortesía)

Ciudad de México

El director brasileño Carlos Saldanha se ha ganado el gusto del público del mundo con mucha razón. Habría que ser muy amargados para no aceptar que la serie de películas de La Edad del Hielo es hilarante y a veces también profunda. Luego de aquel éxito, Saldanha ha vuelto a su país natal (en sentido metafórico se entiende): en Brasil tiene lugar la historia de Río, película sobre esta guacamaya casera que debe abandonar la comodidad de Minnesota para volar hasta Río de Janeiro. La cosa tiene su simbolismo: el estadunidense con raíces latinas debe enfrentarse a los prejuicios que, queriendo que no, ha desarrollando durante su vida al otro lado de la frontera con Estados Unidos.

Primero las bondades, después los peros y después ya que cada quien juzgue. Río 2 sigue siendo una joya de la animación. Es una aventura trepidante y festiva. Está llena de color y música engarzadas sobre un ritmo placentero que nos recuerda que a veces podemos divertirnos como niños sin ser demasiado bobos. Río 2 sigue siendo una proeza técnica en la que no faltan las moralejas finamente incorporadas a la trama y que habla de lo que en Estados Unidos se considera lo mejor de los valores latinos: familia, amistad y libertad.

Por otra parte, cuando aparece una secuela que no está apoyada en necesidades puramente narrativas, abrigo dudas. La cosa huele a maquila, pues, a consumismo de mala calaña. Saldanha parece ser de esos autores que se ha enfrascado en triunfos ya pasados. Basta ver que en su plan de producción para los años por venir está planeando volver sobre estos personajes y sobre los de La Edad Del Hielo. ¿Será que se le acabó la imaginación o que quiere aún más dinero? No lo sé, pero un artista sorprende cuando se obsesiona en búsquedas que se materializan en toda clase de historias y no en el mismo chiste recalentado. La sospecha de que detrás del cineasta haya más mercadotecnia que arte salta a la vista cuando uno lee que le hacen publicidad contando cuánto dinero ha ganado Río 2. Y es cierto, la película está por conseguir la nada despreciable cantidad de 500 millones de dólares aunque todo esto dinero no necesariamente significa que tenga calidad.

Sea como sea Río 2 es exactamente la película que necesita un cinéfilo ocasional que busca un filme divertido aunque predecible. Río 2 muestra al mundo que un buen guión conmueve a todas las edades, pues presenta problemas humanos que todos pueden entender. Además el humor aplasta cualquier suspicacia y aunque a veces tenemos la impresión de haber caído sin querer en una comedia musical, estos monitos siguen poniendo a Saldanha a la vanguardia del cine animado.

No pongo en duda que Río 2 sea una buena película ligera. Una de esas que han nacido para disfrutarse en cine palomero. Tal vez lo malo sea que uno también cree en aquello que decía la abuela, que “lo bueno, si es poco, mejor”. Río 2 comienza a ser ya demasiado, con todo y que la animación mantiene al borde del asiento y, a veces, incluso edifica.

Río 2. Dirección: Carlos Saldanha. Guión: Garlos Saldanha basado en la historia de Don Rhymer. Fotografía: Renato Falcão. Con las voces de Jake T. Austin, Carlinhos Brown y Kristin Chenoweth. Estados Unidos, 2014.