Función Dominical: ¿Charles Chaplin? Ben Stiller

Milenio Dominical
Milenio Dominical (Cortesía)

Ciudad de México

En el espíritu de Charles Chaplin, Ben Stiller se dirige a sí mismo. Si lo consigue o no es algo que el público dirá. Por mi parte creo que aunque The Secret Life of Walter Mitty es una película ligera, palomera y familiar, está lejos de ser genial como ha escrito por ahí algún crítico de mangas anchas.

El guión (que ya fue llevado a la pantalla en 947 con mediano éxito) gira en torno a un soñador con ambiciones heroicas quien de pronto tiene la oportunidad de llegar a ser el que siempre ha querido. Con algo de Quijote y mucho de Stiller, nuestro héroe se lanza a la aventura en una de esas recetas de cocina que guionistas y críticos de cine conocen como “pez fuera del agua”.

Antes de continuar debo confesar que Ben Siller suele tener en mí malos efectos. En este caso no hubo dolor de cabeza, no hubo malestar estomacal y, lo increíble, salí bastante contento del cine a pesar de una palomita enterrada en mi paladar. Es de notar que a pesar de las pocas expectativas que tenía puestas en el actor (pocos churros tan infumables como Tropic Thunder), Mitty me gustó por las escenas de acción, por la impecable fotografía y porque a pesar de que dirige y actúa, Stiller no tuvo el mal gusto de sentirse el dios del cine y permitió que un pelotón de artistas fílmicos trabajaran con él. Dedicado a hacer lo suyo (particularmente su cara de yo-no-fui) Stiller sale bien librado en la tarea de actuar y dirigir.

Sí, divierte en su conjunto la comedia romántica. En sus caóticas desventuras, nuestro héroe tiene que demostrar al respetable público que, ya se sabe, el amor todo lo salva. Con sinceridad no sé si este prejuicio sea cierto, pero a los productores en Hollywood y muy particularmente a Samuel Goldwyn Jr., productor del filme, el lugar común le cuadra bien. Es así que se engarzan una a una escenas azucaradas con un tipo que padece déficit de atención pero tiene que volverse el héroe, salvar la empresa en que trabaja y besar a la chica. No es que las comedias de fórmula me molesten. Si me lo preguntan yo también diré, convencido como San Pablo, que el amor todo lo salva, pero Ben Stiller en comedia romántica… pensé que me produciría una erupción cutánea. Lo dicho: no sucedió.

Comedia romántica. Es un género inventado que los productores mexicanos sueñan con afán: un héroe de clase media escapa de la mediocridad de su existencia y en sus viajes encuentra el amor. Sin duda, en un país como el nuestro, tan agotado por la situación económica, la fórmula tiene su sabor.

Cuando vi el tráiler y, sobre todo, cuando escuché su magnífica columna sonora, me entraron enormes ganas de verla (además, por azares del destino pude ver la filmación de unas secuencias en Nueva York). No puedo decir que el resultado me haya decepcionado, aunque después de los primeros 30 minutos tuve la impresión de que ya había disfrutado todo lo que había que disfrutar y, si hubiese estado frente a una televisión hubiera apagado el aparato, y como Mitty, me hubiese, mejor, puesto a soñar.


Mitty (The Secret Life of Walte Mitty). Dirección: Ben Stiller. Guión: Steve Conrad basado en el cuento de James Thuber. Fotografía: Stuart Dryburgh. Música: Theodore Shapiro. Con Ben Stiller y Kristen Wiig. Estados Unidos, 2014.