¿Dónde estarán las cenizas de Freddie?

Musicópata.
Freddie Mercury.
Freddie Mercury. (Especial)

Ciudad de México

Cada vez que llega el 24 de noviembre todos los que hemos sido admiradores del arte musical del grupo Queen recordamos que un día como ése, pero de 1991, murió Freddie Mercury, el carismático cantante que dejó para la historia muchos temas que ya son clásicos de la era del rock.

Freddie, cuyo verdadero nombre era Farrokh Bulsara, murió de una bronconeumonía complicada por el sida. Meses antes, la prensa británica venía lanzando rumores sobre su deteriorado aspecto físico y sobre el fallecimiento de varios de sus amigos a causa del sida. Las sospechas fueron creciendo tras la publicación de varias fotografías y las escasas apariciones públicas de Freddie, por lo que el 22 de noviembre, dos días antes de su muerte, Mercury, de 45 años, llamó al manager de Queen, Jim Beach, para comentarle que había decidido hacer público que tenía sida y que buscaría apoyo para enfrentar la enfermedad; ya no quería mantener en secreto el asunto pero no pudo comunicarlo personalmente pues lo sorprendió la muerte.

En los últimos meses Freddie ya se veía en extremo delgado, estaba prácticamente ciego y apenas podía hablar. Solo unos cuantos amigos cercanos conocían su crítica situación.

Desde 1987 Freddie sabía que era seropositivo. Había quedado impactado por la muerte de dos de sus antiguos amantes a causa del sida y, consciente de los riesgos de su variada y ajetreada vida sexual, decidió hacerse análisis. Sus temores se vieron confirmados. La noticia le cambió la vida. Se encerró en su casa de Londres y la transformó en un hospital donde seguía componiendo canciones. De hecho, en sus últimas piezas se percibe un estado de ánimo muy depresivo. Seguramente sabía que ya le quedaba poco tiempo de vida y lo reflejaba en las letras.

El avance del mal provocó que fuera dejando de aparecer en los videos, y cuando lo hacía cuidaba mucho el maquillaje y la iluminación para ocultar las huellas de la enfermedad.

Jim Hutton, su pareja de entonces, contó que Freddie sufría terribles dolores en sus últimos días. En la madrugada del domingo 24 de noviembre, tras una noche muy complicada, llamaron al doctor, pero no había más que hacer. En la mañana pasaron a verle dos de sus grandes amigos, Elton John y Dave Clark. Lo encontraron inconsciente. El legendario cantante murió horas después.

En su testamento Mercury legó su fastuosa mansión en West London y su fortuna —unos 9 millones de libras esterlinas— a Mary Austin, mujer con la que había compartido gran parte de su vida. Dejó dicho que después de la cremación sus cenizas fueran depositadas por Mary en un lugar privado del cual nunca se diría su localización. Su deseo fue cumplido y el sitio donde quedaron sus cenizas es todavía desconocido.

La voz de Freddie Mercury ha sido una de las más espectaculares que se han dado en la historia del rock. Muchas de sus interpretaciones son legendarias, pero hay dos que sobresanen de manera especial: “Bohemian Rhapsody” y “We Are The Champions”, ambas consideradas como joyas clásicas del género. Lástima que, a más de 20 años de su muerte, aún no pueda rendírsele un homenaje a sus restos porque nadie sabe dónde están.