[Función Dominical] Normal. Demasiado normal

Para salir del papel en que lo tiene encasillado, Daniel Radcliffe ha decidido contraatacar con una película medianamente intelectual, medianamente romántica y medianamente cómica.
La cinta ¿Sólo amigos?
La cinta ¿Solo amigos? (Cartesía)

Ciudad de México

Daniel Radcliffe, el pequeñajo de lentes que en Harry Potter tendría que haber dado a todos los niños normales del mundo la aspiración de volverse brujos, tiene hoy poco de normal. Ha crecido. Y para salir del papel en que lo tiene encasillado el público ha decidido contraatacar con una película medianamente intelectual, medianamente romántica y medianamente cómica. El título es igual de desangelado. Se llama: ¿Solo amigos?

Como es de suponer en una comedia romántica protagonizada por Harry Potter crecidito, la historia es predecible por donde se vea y, aunque los diálogos no son del todo malos, el principal problema del director y los productores es haber apostado todo a una sola carta: la fama del actor.

No basta que la premisa recuerde el clásico de la comedia estadunidense: When Harry Met Sally, no importa que siempre caigan bien las historias de grandes amigos que buscan el amor sin darse cuenta de que lo tienen enfrente. La verdad es que a pesar de la publicidad y a pesar del evidente esfuerzo de Radcliffe por superar de una vez por todas el papel del niño brujo que le dio fama, un hombre tan normal solo puede ser muy falto de talento.

Las novelas de Potter describían justamente a un niño sin atributos. Para hacer las películas los productores lo consiguieron tal cual y tan bien que lograron que la serie fuese una de las más exitosas de todos los tiempos. El truco mercadotécnico era que las masas se identificaran con este chico “normal.”

Ahora, no es lo mismo tener en When Harry Met Sally a semejantes protagónicos (Billy Cristal y Meg Ryan) que a Daniel Redcliffe y a Zoey Kazan. Hay quien dice que entre los dos existe una “química que atrapa de inmediato”. Yo no la he visto. Lo que he visto es una propaganda fatal.

Para empezar es cierto que el tema despierta interés en los adolescentes. El personaje de Radcliffe ha caído en eso que los muchachos latinoamericanos llaman “la zona del amigo”, un sitio infame al que la chica que quieres te relega sin darte posibilidad de ir más allá. El asunto de “la zona del amigo” da mucho tema para hablar, para reír, para hacer cine dominical. Pero no. El problema no es la trama, el problema no son los diálogos; no se trata ni siquiera de la actriz que tiene su encanto. El problema es lo único por lo que los actores y productores han apostado: el actor.

Entonces, visto que ¿Solo amigos? parece incapaz de recuperar la inversión, porque en el mundo nadie tiene interés en ver a Harry Potter haciéndola de Billy Crystal ¿qué hace el departamento de mercadotecnia? Mandarla a México y a América Latina en un tour en el que se inventan que hay por aquí un montón de muchachitas enamoradas de Redcliffe que quieren verlo en la película romántica que todo adolescente estaba esperando.

¿Ya se ve por qué digo que esta película ofrece una publicidad fatal? No hay brujería que devuelva a los productores el dinero que invirtieron en un actor que en primera instancia se hizo famoso porque era normal. Demasiado normal.

¿Solo amigos? (What if) Dirección: Michael Dowse. Guión: Elan Mastai sobre la obra de teatro de Michael Rinaldiate y T.J. Dawe. Música: Michael Andrews. Fotografía: Rogier Stoffers. Con Daniel Radcliffe, Zoe Kazan y Adam Driver. Irlanda y Canadá, 2013.