La abdicación, un asunto moderno

Monarcas europeos han decidido ceder sus derechos dinásticos, lo mismo por enfermedad, cansancio o falta de popularidad, que pone en riesgo la continuidad de sus casas reales.
Da mensaje Rey Juan Carlos tras abdicar al trono (Milenio Televisión)

Aquellos que se han acercado a las fuertes normas protocolarias que rigen las vidas de los miembros de la realeza han descubierto que, por ejemplo, la actual reina de Inglaterra, Elizabeth II, juró servir a su pueblo hasta la muerte. Esta promesa es común en todas las casas reinantes de Europa, no obstante, por cansancio físico y mental, o falta de popularidad, varios de los reyes actuales han preferido pasar la estafeta a las nuevas generaciones.

Desde la primera abdicación (forzada) del siglo XX, la del zar Nicolás II, y la renuncia de su hermano, el Gran Duque Miguel, que trajo consigo el estallido de la Revolución rusa en 1917, varios monarcas han cedido sus derechos, dos de las más recordadas fueron las del rey Eduardo VIII, por su amor a Wallis Simpson en diciembre de 1936, lo que llevó al trono a Jorge VI, padre de la actual monarca británica, y la del español Alfonso XIII, quien abdicó poco antes de fallecer en Roma el 28 de febrero de 1941, y le otorgó sus derechos dinásticos a su tercer hijo, Juan de Borbón, el 15 de enero.

No obstante, Juan de Borbón nunca llegó a ser rey de España, ya que en 1977 presentó oficialmente la renuncia a sus derechos al trono ante su hijo, Juan Carlos I, quien también abdicó hoy, en favor de su primogénito Felipe, en medio de un clima de impopularidad de la casa Borbón, provocada lo mismo por los escándalos románticos del rey (con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein de Alemania) y su caza de elefantes en Botsuana, así como el caso de corrupción que involucra a su hija la infanta Cristina.

Con la proclamación como rey de España de Felipe VI y Letiza, como reina consorte, quien ha traído a la arcaica institución costumbres modernas como acudir al cine, llevar a sus hijas al colegio y asistir a conciertos de música independiente, la familia real ibérica, se presume, espera recuperar la popularidad entre su pueblo por su figura de máxima autoridad, que incluso en el pasado impidió un golpe de Estado (Juan Carlos detuvo, el 23 de febrero de 1981, que el teniente coronel Trejo se apoderara del gobierno del país).

Las abdicaciones más recientes, el caso de los Países Bajos permitió una renovación en el amor del pueblo a sus soberanos, particularmente a la reina Máxima, otra plebeya, consorte del rey Guillermo-Alejandro, quien subió al trono tras la renuncia de su madre, la reina Beatriz, a sus derechos en 2013. En aquel país la abdicación ha sido una constante entre sus monarcas, ya que la propia ex regente llegó al trono tras la renuncia de la reina Juliana (1980), quien accedió al poder cuando se lo entregó la reina Guillermina (1948).

La segunda se trató de Alberto II de Bélgica, que anunció su renuncia a comienzos de julio de 2013, para dejar el trono con 20 años de reinado, en manos de su primogénito Felipe, el día 21.

Realeza en el cine

Varias son las actrices que han sido encargadas de protagonizar las adaptaciones de las vidas de importantes miembros de la realeza a lo largo de la historia y que en su gran mayoría han resultado exitosas, por esa extraña fascinación que siente el público ante los llamados seres de sangre azul.

Con algunos permisos en su guion, Cate Blanchett dio vida a la reina Elizabeth I, en la cinta homónima que dirigió Shekhar Kapur, y que consiguió la aceptación del público, con ingresos totales por 82 millones de dólares, y la aprobación de la crítica, que le otorgó un Oscar. En 2007 Blanchett volvería a aceptar el reto de encarnar a la popular monarca en la secuela "Elizabeth: la edad de oro".

Helen Mirren se hizo de un Oscar a Mejor Actriz en 2006 y del favor real británico, al personificar a la reina Elizabeth II, en un retrato íntimo de lo vivido por la soberana durante la semana posterior a la muerte de su ex nuera, Diana de Gales, en 'The Queen'. La particular visión del director Stephen Frears le valió a la cinta alzarse con las nominaciones a las principales categorías de la Academia estadunidense y británica, así como el gusto de los espectadores.


Recientemente, fue la actriz británica-australiana Naomi Watts quien asumió la responsabilidad de llevar a la pantalla de plata los últimos años en la vida de una de las princesas favoritas del mundo, Diana Frances Spencer, un proyecto que se estrelló debido a que la crítica la calificó de poco veraz en su retrato de lo que pasó con la madre del futuro rey de Inglaterra, no obstante la intérprete aseguró que "me dejé seducir por un personaje tan fascinante".

No ausente de polémica, por la reprobación de la familia real de Mónaco, la siguiente en la lista en personificar a otra favorita de la cultura pop, Grace Kelly, es Nicole Kidman en el filme 'Grace of Monaco', dirigida por Olivier Dahan y que se estrenó en el marco de la 67 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.