Édith Piaf inspira a Arianna en escena

Otto Sirgo, Dobrina Cristeva, Julio Mannino y Hugo Serrano la acompañan en el escenario.

México

Cada viernes, Arianna llega a su camerino en el Teatro Fernando Soler para sumergirse en un universo distinto, tiene que retroceder hasta 1948 para recrear el momento en el cual Édith Piaf, además de triunfar en Nueva York, vive el romance de su vida con el boxeador francés de origen argelino, Marcel Cerdán.

La intérprete se mira al espejo, comprueba que su altura es perfecta para interpretar a Piaf: “Es un gran honor que hayan confiado en mí para que le dé vida a esta maravillosa cantante”, dice relajada, mientras juega con Natalia, su perrita que la acompaña y que hace las veces de gancho para recordarle que está en el año 2014.

Las manecillas del reloj avanzan y en 30 minutos Arianna se transforma en Édith. El inconfundible look de la diva parisina aparece: el sencillo vestido negro, el maquillaje y el corte de pelo que se logra con una peluca… Piaf renace y está lista para contar su trágica historia.

“Se derrotaba por los amores, eran su punto débil, por eso tuvo tantas relaciones en su corta vida, 48 años. En los últimos 15 años, donde brilló y rompió récords de éxito, tiene una hija y no sé cuántos amantes. En esta obra se subrayan los más cercanos: su amiga Momone, su representante Louis Barrier, su apasionado amor Marcel y su último esposo Theo Lamboukas”, cuenta Arianna, antes de ir a vocalizar.

En compañía de un pianista, Arianna realiza ejercicios de vocalización, minutos antes de salir al escenario.

 

A su paso al escenario saluda a otro actor en su camerino, es Otto Sirgo, quien fuma un cigarrillo, concentrado. Pero su preparación para ser Louis es distinta. Llega cercana la hora de la función, porque sigue el consejo de Sir Lawrence Oliver: “Me convierto en el personaje cinco pasos antes de entrar a escena y lo dejo cinco pasos al salir”, expresa convencido.

Sirgo comparte que le gusta transportarse a esa época en la que se desarrolla la puesta en escena y, “de una forma falsa, vivir esos momentos”. Ese placer es experimentado también por Dobrina Cristeva, Julio Mannino y Hugo Serrano. Cada uno sigue sus métodos, pero coinciden en el trabajo físico.

Mannino corre entre las butacas, hace lagartijas, prende incienso y escucha música para adentrarse en Marcel. Cristeva aprovecha la oscuridad del escenario, hace yoga pero en un plano más físico, para relajar los músculos a la par que la mente. Serrano, por su parte, echa mano de cumplir el sueño de conocer a su ídolo, Édith Piaf, gracias a la encarnación que Arianna ya tiene preparada.

“¡Tercera llamada!”, se escucha, y los cinco ocupan su lugar en el foro. Se abre el telón y los aplausos del público, que a pesar del Mundial respondió al llamado, auguran que una vez más el éxito para Piaf, vivir por una voz.

ESFUERZO

Julio Mannino reveló que tuvo que bajar ocho kilos para poder interpretar a Marcel.

En compañía de un pianista, Arianna realiza ejercicios de vocalización, minutos antes de salir al escenario como la famosa cantante.

Hugo Serrano es fiel seguidor de Piaf, incluso se decidió a aprender francés para comprender las letras de sus canciones.