[Función Dominical] Entre Derbez y Duris

En las comedias románticas se gasta poco dinero porque todo el guión se sostiene en buenas actuaciones. Y sin duda Roman Duris, nuestro protagonista, tiene el talento para sostener esta película.
Hasta el título suena a comedia romántica, ese género que tanto aman los productores: Mi vida es un rompecabezas.
Hasta el título suena a comedia romántica, ese género que tanto aman los productores: Mi vida es un rompecabezas. (Opposite Field Pictures)

Ciudad de México

Hasta el título suena a comedia romántica, ese género que tanto aman los productores: Mi vida es un rompecabezas. En las comedias románticas se gasta poco dinero porque todo el guión se sostiene en buenas actuaciones. Y sin duda Roman Duris, nuestro protagonista, tiene el talento para sostener esta película. Duris es algo así como el Eugenio Derbez de Francia. Tiene galanura, pero no tanta como para impedir que las hordas que los productores quieren meter al cine se identifiquen con él; tiene un registro predecible, pero exactamente por eso uno sabe qué esperar y qué no esperar de su actuación.

En realidad, la comparación entre Roman Duris y Eugenio Derbez trasciende el terreno de la actuación e incluso el de la famosa comedia romántica. Tanto Francia como México están luchando mucho día con día para levantar una cinematografía, que alguna vez gozó de buena salud; un cine que de pronto, a causa del cine de Estados Unidos, se eclipsó. En esta lucha es lógico que tanto los productores en París como en México tengan esperanzas en la comedia romántica por aquello que decía: cuesta poco y se basa sobre todo en la actuación. El error, me parece, está en que al hacer esta clase de películas, los productores ofrecen en el fondo exactamente el mismo menú que ya ofrece Hollywood. Las comedias románticas son el equivalente de la fast food: son predecibles, rápidas de digerir y dejan con hambre. Sin duda una buena racha de comedias románticas podría sacar adelante tanto al cine de Francia como al cine de México, pero creo que es obligación del Estado y no de los productores subsidiar al cine para que pueda competir con la industria hollywoodense.

Si uno se fija, Mi vida es un rompecabezas está hecha con pedazos de toda clase de películas estadunidenses muy exitosas. ¿Eso garantiza su éxito? No lo sé, pero la verdad no lo creo, entre otras cosas porque si Mi vida es un rompecabezas no tiene éxito, en una semana desaparecerá del cine para dar lugar a otra comedia romántica que no será ni francesa ni mexicana; no estará protagonizada ni por Romain Duris ni por Eugenio Derbez sino por Ben Stiller y, como además estamos sujetos a los intereses del norte, con éxito o sin éxito, la película de Stiller va a permanecer en cartelera así que ¡productores de Francia y México, no se engañen: la comedia romántica no es la salvación del cine nacional!

La lucha es desigual tanto en París como en México, y aunque la ligereza sin duda es una virtud, no creo que la mejor forma de competir con Hollywood sea haciendo películas que ellos ya hacen y además imponen a base de cuotas y propaganda. Hasta el día de hoy, la fórmula para luchar contra ese portento de la mercadotecnia y la necesidad creada que es el cine de Estados Unidos nadie la ha encontrado. Y aunque yo no lo creo, también deseo que actores como Roman Duris o Eugenio Derbez sean capaces de revivir los cines de nuestros países porque a decir verdad Mi vida es un rompecabezas no es una gran obra pero entretiene sin pretensiones en una rica función dominical.

Mi vida es un rompecabezas (Casse-tête chinois). Dirección y Guión: Cédric Klapisch. Música, Christophe Minck. Con Romain Duris, Audrey Tautou y Cécile De France. Francia, 2013.

@fernandovzamora