Comunista desde los ocho años

Una entrevista a Pete Seeger que retrata en sus propias palabras al recién fallecido cantante folk estadunidense, pero que también captura una época y un momento histórico ya desvanecidos en el ...

Ciudad de México

El pasado 27 de enero, a los 94 años de edad, murió el legendario Pete Seeger. Fue, junto con Goody Guthrie, el padre de la música folk contemporánea estadunidense, activista y fuerte inspiración de compositores como Bob Dylan y Bruce Sprinsgteen. Esta entrevista se realizó en Managua, Nicaragua, en el marco del Segundo Festival de la Nueva Canción Latinoamericana, a fines de abril de 1983 y se publicó el 4 de mayo de ese año en el periódico unomásuno. El sandinismo había derrocado a Somoza y la ciudad era una fiesta llena de sueños cuando, mientras el festival llegaba a su fin, tropas de la contrarrevolución, apoyadas por Ronald Reagan, lanzaron su ofensiva militar.


Pete Seeger toma su banjo. No lo soltará durante toda la entrevista. Pero antes que nada, el compositor estadunidense, precursor de la música folk en su país, afirma: “Nicaragua es el amanecer de toda una nueva etapa de nuestra historia, déjenla en paz”.

Autor de múltiples canciones que han recorrido el mundo traducidas a varios idiomas como If I had a hammer, I´ve been working on the railroad, Little boxes, Where have all the flowers gone, Who killed Norma Jean y cientos más, Pete Seeger habla de la historia de sus composiciones, del folk, de su relación con Woody Guthrie —autor de This land is your land—, de la nueva canción de paz, de la gente de su país y de un mundo que, dice, “está en manos de la gente trabajadora”.

“Me considero un compositor muy afortunado, he podido vivir de mi música durante 45 años”. Acompañándose de su banjo mientras platica, Seeger cuenta que intentó ser periodista, que durante la depresión del 29 tocó cientos de puertas de periódicos que le negaron el trabajo. Pero eso no impidió que ejerciera esa labor y habla de su revista actual, Sing Out, en la que, en cada número, se publica un canción de oro. Y empieza a cantar una melodía hecha por vagabundos de hace 100 años. Le interesa la canción de la gente ordinaria. “Todos tienen algo qué decir”. Así es con la canción folk, afirma, por pequeña y simple que sea, puede contener serias verdades sociológicas. “Ese es el camino del arte verdadero, que nunca es obvio, a veces es ambiguo, en el humor puede hablarte de verdaderas tragedias”.

Con la canción folk “sucede que la primera vez que la escuchas captas la melodía; la segunda, atrapas el humor, y ya en la tercera captas algo de la tragedia; yo he cantado algunas canciones durante 40 años y, de repente, descubro un nuevo significado”.

Al hablar de su trayectoria comenta: “Soy comunista desde los ocho años de edad y aunque ya no estoy en el partido, aún me considero comunista”. ¿Desde los ocho años? Riendo, el músico explica: “A esa edad empecé a leer acerca de los indios americanos y dije: esa sí es una forma sensible de vivir, no hay ricos ni pobres, la vida es difícil pero la gente se ayuda entre sí para seguir adelante. Años más tarde descubrí que a este tipo de vida se le llama comunismo, y aún creo que la especie humana no va a sobrevivir a menos que volvamos a esa manera de pensar y de ser”.

Sobre su trabajo, agrega: “He hecho música toda mi vida y lo he hecho por gusto, aunque también así me gane la vida. A veces se me paga mucho, pero para mí es una ventaja porque con unos cuantos conciertos al año puedo vivir. Woody Guthrie, a quien considero el mayor compositor de mi país, y yo, cantábamos así para 20 mil personas y con lo que obteníamos podíamos ir a tocar el resto del año a los niños, a las iglesias, a los hospitales, a los trabajadores en huelga; y así lo sigo haciendo, es más, hace unos días fui a cantarles a una fábrica una canción que mi amigo Woody cantó hace 43 años: “No me puedes asustar/ me quedo en el sindicato/ me quedo en el sindicato/ hasta el día en que muera…”.

Sin soltar su banjo, Pete Seeger continúa: “Algunos me dicen que estoy loco por cantar tanto gratuitamente, pero pienso que soy el hombre más rico del mundo, tengo amigos y una familia; hace poco tiempo me fui con ellos a recorrer el mundo, cantaba para comer; fui a 30 países en Oceanía, Asia, África y Europa”.

Seeger se acerca a la nueva canción latinoamericana: “Lo que está pasando aquí es muy excitante, es un movimiento de los más importantes del mundo y, al mismo tiempo, en cada país se rige por sus tradiciones particulares”. Pero  además hay algo importante y es que “refleja cómo en cada lugar del mundo estamos decidiendo qué es lo que queremos ser, si un futuro de bombas y generales persiguiendo a la gente; o un futuro de gente que discute las cosas y baila y canta, sin intentar anular a los disidentes”.

Seeger toma el banjo y canta: If I had a hammer/ I’d hammer in the morning/ I´d hammer in the evening/ all over this land… Escribió esta canción hace 34 años y se siente orgulloso por ello.

Cuenta Seeger que tenía 12 años cuando oyó por primera vez la vieja canción estadunidense y que se enamoró de ella, de la música tradicional de su país. Su padre, que era músico, le ayudó a aprenderla, le aconsejó que no lo hiciera a través de los libros sino por medio de discos. “Yo nunca intenté ser músico, solo lo hacía por gusto; de pronto me encontré cantando en escuelas para niños y luego renuncié a la idea de hacer cualquier otro tipo de trabajo, así llevo 45 años”.

Cuando era un adolescente —continúa Seeger, rascando su banjo— conoció a gente que le dijo: “la única esperanza para el mundo está en los trabajadores organizados y en el cambio social, para que la justicia sea para todos”. Actualmente —añade— si eres rico puedes pagar por la justicia; mientas que el pobre solo es libre para ser pobre, “por eso yo he querido repartir mi suerte con la gente trabajadora, porque creo que, a pesar de todo, el futuro del mundo no pertenece a los expertos ni a los millonarios ni a los genios, sino a la gente ordinaria con todo y sus errores, porque es ésta la única que cree que todo el mundo en esta tierra tiene derecho a la vida”.

Por eso, sostiene Pete Seeger que canta para las personas ordinarias. Y toma su banjo para cantar: We shall overcome/ we shall overcome/ someday

Después comenta que en su país sucede algo curioso. Fue la gente afroamericana —afirma— la que inventó este tipo de música, solo que “una de las habilidades de mi país ha sido la de absorber las buenas ideas de otras culturas para apropiárselas. Gran parte de la cultura estadunidense viene de África y los gringos ni siquiera lo saben; hay quienes son racistas y bailan ritmos africanos sin saberlo, quienes son antisemitas y usan parte de la lengua inglesa que viene de los judíos. De cualquier forma, la lengua inglesa está formada de muchas lenguas, entre ellas la alemana, la francesa y la escandinava”.

También hay coincidencias. Seeger habla sobre una de sus canciones más conocidas, Where have all the flowers gone, su letra nació inspirada en un libro sobre la guerra y compuso la melodía durante un viaje en avión. “Después un amigo me dijo: qué bárbaro, esa melodía es la de una vieja canción irlandesa”. Suelta Seeger una risa ligera y recuerda que la citada composición fue popularizada en Alemania por Marlene Dietrich, que por ello los nazis le prohibieron a ella cantarla; pero a pesar de todo, el disco llegó a ser el número uno en ese país. Era la segunda Guerra Mundial y la Dietrich les respondió a los nazis: “No soy yo la que canta contra Alemania, sino ustedes los que nos ponen en contra del mundo entero”. Y la canción se extendió por todo el planeta.

Durante su charla, Pete Seeger manifiesta una esperanza: que dentro de los próximos cien, 50 o 20 años, alrededor del mundo la gente sea capaz de “deshacerse de los dictadores y millonarios; eso no significa que terminarán los problemas, pero es un camino. Espero que en cada país de África, Asia y América nos demos cuenta de que tenemos un mundo además de nuestros propios hogares. Y también espero que en mi casa, que es Estados Unidos, nos deshagamos de millonarios y dictadores, porque nosotros tenemos un dictador que es el dinero, y ejerce su poder en grados mucho mayores a los imaginados”.

Turn, turn, turn, la canción que popularizaron Peter, Paul y Mary, es considerada una leyenda, pero para su autor: “eso se debe a los años que llevo circulando por el mundo; estoy en contra del culto a la personalidad, creo que es un gran peligro ya sea en los artistas, en los sindicatos o entre la gente talentosa”.

Sobre sus nuevas creaciones, Seeger comenta que él y su esposa viven en una pequeña cabaña construida por ellos y que cada fin de invierno se dedican a producir miel de maple. Así de sencillas también son sus canciones recientes. La última habla sobre el proceso que se sigue para hacer esta miel, y el párrafo final dice así:

Mandaré esta canción alrededor del mundo/ con amor para cada niño y niña/ y si no les importa un pequeño consejo en rima/ para toda revolución hay una solución/ vale la pena y no toma mucho tiempo/ hierve, hierve y hierve toda la vida/ no dejes la miel en la flama demasiado tiempo/ verás al minuto construir un mundo nuevo/ y apaga el fuego que es tiempo para miel de maple