Comparten objetos de su vida con "La fierecilla"

Los protagonistas del musical prestaron artículos de valor sentimental para la decoración del departamento donde se desarrolla la historia.
Actores, directores y productores aportaron.
Actores, directores y productores aportaron. (Alfonso Manzano)

México

Sin perder de vista la exigencia de calidad de los productores, el diseñador Óscar Acosta realizó la escenografía de La fierecilla tomada con ayuda de los actores que conforman el elenco, pues el espacio se llenará de pósters, fotografías, tazas, programas de mano, viniles, rompecabezas y demás objetos de las obras en las que han participado.

La petición de Guillermo Wiechers y Juan Torres fue muy clara para Óscar, quien hizo mancuerna con los productores en El Chofer y la señora Daisy, donde fungió como productor ejecutivo, mientras que en Godspell, musical recién retirado de cartelera, llevó la dirección vocal, puesto que esta vez también desempeña paralelo a la escenografía.

“Ellos fueron muy claros conmigo, me dijeron: ‘lo que queremos es que sea calidad Broadway’”, afirmó.

Es así que el espacio en tonos claros que conforma el departamento del fanático de los musicales que interpreta Héctor Bonilla se llenará de la magia del teatro con instrumentos de valor sentimental para el elenco.

“Yo le pedí a todos los actores de la compañía que me trajeran cosas reales de comedias musicales que ellos han interpretado o que han ido a ver. Mauricio Martínez trajo un cuadro (collage) que tiene imágenes de todo en lo que él ha estado, se lo hizo su mamá”, dijo Acosta.

En las paredes cuelga un programa de mano de la puesta La lucha se hace, llevado por Héctor Bonilla, infinidad de pósters, entre los que destacan: Mame, El fantasma de la ópera y Godspell, propiedad de los directores.

Fotografías donde los actores se cruzaron en obras pasadas, como unas donde aparece Mónica Sánchez Navarro con Bonilla y Blandón. Una foto de Chantal en Cabaret, aportación de su madre, y un cojín de Nueva York, propiedad del escenógrafo.

“Moisés Suárez me trajo unas cosas maravillosas de cuando interpretaba teatro de carpa en el teatro Blanquita, con fotos en blanco y negro”, imágenes importantes para la trama donde el hombre del sillón (Héctor Bonilla) es fan de los actores que se muestran.

“Lalo Ibarra colecciona rompecabezas de Broadway, los vamos a enmarcar y los vamos a colgar. Hay tazas, trofeos, imanes para el refri, premios…. Jacqueline Andere me trajo los premios que le han dado como actriz. El departamento va a estar lleno de cosas”, dijo Acosta.

Seguros de superar la escenografía de anteriores montajes, el creativo declaró que la única similitud que tendrá con otras puestas será la base: un departamento que se transforma, aunque hasta esa transformación de escenario será cuidada a detalle.

“De repente desaparece el librero y aparece la cocina, el sillón  y el ropero se convierten en camas. Tenemos 13 cambios de escenografía. A diferencia de la de Broadway tenemos más cambios y son completos”, explicó. 

La tecnología.

Los detalles técnicos son los que cargan el mayor peso de la inversión en escenografía que, sin dar números, aseguró que fue grande.

“Tenemos un avión gigante que baja del escenario, donde viene volando la Dora (la aviadora) que sale al principio. Al final hay una sorpresa con Héctor Bonilla y Jacqueline en otro avión que vuela.

“Para el final se necesita (lo que se conoce como) una voladora mecánica, tiene tres motores, un riel que tuvieron que venir a soldar directamente a la parrilla, es un mecanismo complejo. Se puso un sobrepiso en todo el escenario para hacer todo el mecanismo de rieles y los trucos que salen. Muchísimos telones, se mandaron a hacer unas impresiones gigantes, muchas cosas de iluminación, gran equipo de luces”.

El juego escenográfico que se muestra en la puesta es producto de sofisticadas herramientas que viven en el telar en el cielo del teatro y bajo el suelo, con la orquesta que acompañará todos los números musicales.