Comer francés

Función Dominical.
Los sabores del palacio (Les saveurs du palais).
Los sabores del palacio (Les saveurs du palais). (Cortesía Vendome Production)

Ciudad de México

Decir que el cine tiene mucho de cocina sabe a lugar común. No es que la cocina sea un arte (tema discutible) ni mucho menos que la política goce de sazón. Es algo más simple. A través de Les Saveurs du Palais la industria francesa está dando a su país hora y media de propaganda. Y no está mal. Promover la cultura del vino con trufas y el queso hecho en casa va mejor que promover la cultura estadunidense con historias en que el presidente salva al mundo, gracejada que hemos visto un par de veces.

En Les Saveurs de Palais el presidente más que bravucón es un viejito bon vivant pero como decía mi abuela, “donde están las virtudes están las fallas”, es justo en el presidente donde la cosa va mal. Como se sabe Les Saveurs du Palais está basada en las memorias de la cocinera de Mitterrand. La historia sirve para exaltar la comida casera de pueblos a quienes la globalización del mundo ha puesto en jaque. Es como si el presidente mexicano se quejara de estar comiendo McDonald’s y Gobernación le consiguiera a una matrona oaxaqueña que viniera a exaltar a México a través de sus salsas y sus mil y un formas de zarandear la tortilla. Igualito, pero en francés.

El presidente de Les Saveurs es un fallo por el actor. Jean d’Ormesson es un icono francés, de acuerdo, pero le faltan tablas para interpretar a Mitterrand. Recordemos que aun a Meryl Streep le costó trabajo hacer a Margaret Tatcher. Estaba difícil que a su edad d’Ormesson convenciera con sus largos discursos que la buena vieja Francia se nos está yendo. No se me tome a mal, pero el único que parece estarse yendo es d’Ormesson.

Por si fuera poco, el guión apunta un posible romance entre la cocinera y el presidente. Con este reparto parecería un chiste. Ni Berlusconi andaría de coqueto a semejante edad.

Como sea el filme es divertido y edificante. Aprende uno de la identidad francesa. Además, algo deberían aprenderle también a esta película en la industria mexicana: que el cine puede ser política porque es propaganda. Y no toda propaganda es mala. Al contrario. Les Saveurs du Palais lo hace bastante bien.

Recientemente leí en una novela de Houellebecq de los esfuerzos que está haciendo el gobierno francés para resucitar una industria gastronómica a la cual está matando la globalización. Les Saveurs du Palais a todas luces es parte de estos esfuerzos. Es un viaje gastronómico por la buena, vieja Francia de recetas milenarias. Y el guión claro, tiene su simbolismo. La lucha de esta mujer contra los dietistas de Mitterrand por seguirle sirviendo quesos y grasa animal (recordemos que el presidente al final estaba ya muy enfermo de cáncer) es como la lucha de esa Francia campesina que quiere sobrevivir a pesar de estar gobernada por una corte de políticos sin “amor a la tierra”. En fin que perdón por el juego de palabras pero Les Saveurs du palais deja buen sabor de boca y, sobre todo, lo deja a uno con ganas de comer en un buen restorán francés.


Los sabores del palacio (Les saveurs du palais). Dirección: Christian Vincent. Guión: Etienne Comar y C. Vincent basados en las memorias de Danièle Mazet-Delpeuch. Música: Gabriel Yared. Fotografía: Laurent Dailland. Con Catherine Frot, Jean D’Ormesson, Hippolyte Girardot. Francia, 2012.

@fernandovzamora