[Multimedia] El pajarito rodante

Al morir, el británico Cecil Beaton dejó un archivo personal que daba cuenta de una larga y fructífera carrera.
Fotografo
(Cecil Beaton)

Ciudad de México

Discreto, prudente, el británico Cecil Beaton tuvo trato con muchos ricos y famosos. Posaron ante su cámara desde Marilyn Monroe hasta la familia real británica. Nunca hizo comentarios en público sobre sus modelos, ni habló de sus intimidades, de sus virtudes o de sus defectos. Mientras trabajaba, se asumía como su silencioso confidente. Al morir a comienzos de 1980 con 76 años, dejó un archivo personal que daba cuenta de una larga y fructífera carrera. Dejó también sus diarios, en los que vertía puntualmente sus impresiones sobre sus modelos. Aparentemente inocentes, escritos como los apuntes de alguien empeñado en lidiar contra el olvido, muchos de sus comentarios están muy lejos de ser inofensivos. Reunidos en el volumen Cecil Beaton: Retratos y perfiles que está por llegar a las librerías, sus juicios reparten rudos manotazos a las encumbradas celebridades que conoció en el ejercicio de su profesión. A unas más que a otras.

Entre los más zarandeados se encuentra Mick Jagger, el líder de Los Rolling Stones. Luego de fotografiarlo en 1968 apuntó cuidadosamente: “Es una masa de contradicciones, muy amable y con modales perfectos. Me fascinaron las finas líneas de su cuerpo, piernas, brazos. La boca casi demasiado grande, pero es bello y feo, femenino y masculino, un fenómeno raro. Sexy pero completamente asexuado. Podría ser un eunuco”.

Tal vez Beaton no lo sabía, pero con su filoso comentario le dio a Jagger donde más le duele, ahí donde les platiqué. Se supo de qué tamaño es su conflicto cuando Keith Richards, guitarrista de la banda, publicó en 2010 Vida, sus memorias. Que Jagger tenía el pajarito chiquitito, describió en sus páginas con mucha maldad. El líder de la banda lo odió hasta hace poco cuando se reconciliaron a medias.

Tal vez empujado por sus preocupaciones, Jagger ha construido a lo largo de los años, quizá desde su más temprana juventud, una alambicada mitología en torno a sus dotes de seductor. Se hizo fotografiar a menudo rodeado de nenas guapotas y frondosas y nunca ha desmentido las versiones de numerosos amoríos con hombres y mujeres, incluidas las novias y esposas de sus próximos, que han propalado sus biógrafos. Con su anuencia, ha sido imaginado como un macho alfa irresistible, como un depredador sexual, un magnífico garañón.

Y el filón sigue dando frutos para alimentar el morbo de los admiradores de Jagger y garantizar la prosperidad económica de quienes cuentan el cuento de su vida. Ahora que acaba de llegar a los 71, muchos han traído al cuento la biografía escrita por Christopher Andersen, Mick: The Wild Life and Mad Genius of Jagger, que le pone cifras delirantes al tema cuando asegura que ha ido a la cama con unas cuatro mil mujeres. Más inteligente y sobria, la biografía del periodista británico Philip Norman que comienza a circular con el título de Mick Jagger no ha llamado a escándalo a nadie. No se refiere para nada a su pajarito.

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa.