ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE/ MILENIO DOMINICAL

Ben Stiller Actor, director y guionista

El comediante y actor dirige un remake de un musical de los cuarenta, aunque prescinde de la música para concentrarse en la lucha del hombre común en pos de sus sueños.

“Hacer reír, tan difícil como horrorizar”

Ciudad de México

Actor, director, guionista… son varios los títulos que ostenta Ben Stiller (Nueva York, 1965) y todos los maneja con destreza. Hijo de actores —la célebre mancuerna de Anne Meara y el comediante Jerry Stiller, quienes de modo habitual colaboran con él— comenzó a trabajar desde muy joven y su versatilidad, lo mismo para la comedia que para el cine independiente, lo ha llevado a tener una carrera sumamente popular. Ahora regresa detrás de la cámara, dirigiendo La increíble vida de Walter Mitty, remake de un clásico musical realizado originalmente con Danny Kaye en 1947, y que se estrena alrededor del mundo esta Navidad. En el filme Stiller interpreta a un hombre común que se refugia de su vida rutinaria mediante la imaginación y que, al emprender la búsqueda de un negativo fotográfico perdido, descubre en sí mismo aspectos que jamás habría pensado.


¿Por qué elegir el remake de un clásico para regresar detrás de las cámaras?

Principalmente porque me gustó la adaptación que hizo Steve Conrad: logró hacer una historia contemporánea y relevante, sin perder en absoluto el tono fantástico de la original. Además, nadie podría hacer un musical tan bien como lo hizo Danny Kaye y eso no era lo que quería hacer. Lo que me atrajo al proyecto fue la noción de que todos tenemos una idea particular acerca de cómo somos en nuestra mente, aunque no siempre podemos hacer que eso coincida con cómo somos en la realidad, y así surge el reto personal de volver realidad nuestros sueños. Ese mensaje es algo en lo que siempre he creído, y por eso quise hacer la película y estoy muy orgulloso de ella.

La mayor satisfacción de este trabajo es que el público también sueñe con lo que ve en pantalla

 

Diriges y actúas en esta película. Lo has hecho antes, ¿qué dirías que es más complicado en este caso?

Creo que sería dirigir. Desde niño lo que me gustaba hacer era ir al cine a ver todo tipo de películas: de ciencia-ficción, comedias, westerns, musicales, thrillers... Fue una experiencia enriquecedora. Tuve mi primera cámara de muy joven y hacía películas caseras, me gastaba todo el dinero que me daban mis padres en revistas y todo lo relacionado con el cine, así que siempre tuvimos claro que me dedicaría a esto. Dirigir implica la mayor responsabilidad, porque tienes que seguir el proyecto paso a paso desde el principio hasta el final, y queda en ti el tomar todas las decisiones. Como actor puedes contribuir todo lo que quieras, pero es el director quien finalmente decide qué le sirve y qué no. También actuar, ponerte frente a la cámara e interpretar a un personaje que nada tiene que ver contigo, aunque durante el rodaje seas tú, es algo muy complejo, pero definitivamente lo más complicado de todo es dirigir.


¿De qué le hablará esta aventura de Walter Mitty al espectador, con qué puede identificarse?

En esta versión, del mismo modo que en la original, el tema principal es creer que uno puede ser lo que quiera ser y tiene el compromiso con uno mismo de realizarse completamente. Puedo decir, ahora que tengo 48 años, que soy un hombre muy afortunado porque he cumplido muchos de mis sueños, pero me faltan otros por lograr. Hay aspectos en todos nosotros que permanecen sin realizarse y hay que hacerlo. De eso básicamente trata la premisa de Walter Mitty. Si sabes muy dentro de ti, exactamente qué es lo que quieres hacer y sientes que puedes lograrlo, hazlo. Creo personalmente que de eso se trata la vida, de hacer lo que realmente queremos, del mejor modo posible, ser quienes somos. Es un derecho y nadie debería de perderse la oportunidad de lograrlo.


Eres versátil como actor, si bien el público te ubica más como comediante. ¿Te has sentido encasillado por eso?

Encasillado como tal, no, nunca me he sentido así. He tenido la suerte de que grandes directores me inviten a proyectos que no tienen nada qué ver con la comedia, aunque en lo personal es el género que más me gusta; tiene grandes satisfacciones. Esto lo aprendí de mis padres; cuando haces comedia, tu principal intención es hacer que la audiencia se ría y se distraiga de sus problemas cotidianos. Eso es algo que siempre ha ocurrido, desde la comedia griega, el vodevil clásico, la farsa francesa… y hacer reír a la gente es muy difícil, casi tanto como conmoverla u horrorizarla, implica exactamente el mismo esfuerzo, si no es que más. Personalmente creo que hay muchos buenos actores en ambos géneros, como Shirley MacLaine o Kristen Wiig, que aparecen en esta película, y también que hay grandes actores dramáticos a los que no les ofrecen roles cómicos y que serían estupendos. Y viceversa. El ejemplo de Sean Penn, por decir uno. Él acepto un papel clave en esta película y es estupendo. Pero a mucha gente se le olvida que algunas de sus primeras películas fueron comedias y que él tiene una gran vena cómica. Lo cierto es que actuar, más allá del género que interpretes, es actuar. Lo más importante, lo que le debes al público, es que al final del día hayas hecho un buen trabajo y que se queden con ello.


Mencionabas las enseñanzas de tus padres. ¿Qué más aprendiste de ellos?

Absolutamente todo. Aprendí lo relacionado con esta carrera. Me dieron la oportunidad de trabajar, pero con el compromiso de que lo hiciera lo mejor posible y, de no conseguirlo, me dedicara a otra cosa. Siempre han sido artistas íntegros y profesionales y eso aprendí. Me echaron la mano en mis momentos difíciles, cuando tenía que audicionar muchas veces y no conseguía nada; porque es cierto, este negocio es muy duro y lograr hasta un papel pequeño para empezar no es en absoluto fácil, implica mucha zozobra y desencanto. Ellos me dieron muchísimo amor y me dieron cobijo, y me mostraron su amor por la actuación. También de ellos aprendí cómo es este negocio, cuántos rechazos y obstáculos tiene uno por delante si se decide a hacer carrera. ¿Qué puedo decirte? Ellos siempre apoyaron mi sueño y aquí estoy, hablando contigo, haciendo películas, viajando por el mundo para promoverlas, solamente con el deseo de que el público también venga a una sala de cine y sueñe con lo que ve en la pantalla el tiempo que dura la película. Esa es la satisfacción más grande que hay para alguien que se dedica a hacer cine.