Entre criminales, un hombre honesto: Ben McKenzie

La teleserie Gotham muestra la corrupción imperante en Ciudad Gótica antes del arribo de Batman; este actor encarna al detective Jim Gordon.
Ben McKenzie.
Ben McKenzie. (Especial)

Ciudad de México

En el marco del 75 aniversario de la aparición de Batman, probablemente uno de los personajes más famosos del mundo, se estrena la teleserie Gotham, un relato policiaco que sirve de precuela de la historia de este superhéroe. En este universo Bruce Wayne es todavía un niño, y el primer caso que tiene que investigar el detective James Gordon es el misterioso y violento asesinato de los padres del chico.

Como protagonista de la serie, encarnando al futuro jefe de policía de Ciudad Gótica, está Ben McKenzie (Austin, Texas, 1978), quien ha destacado anteriormente en series como The O.C. —donde ganó popularidad— y la dura historia de patrulleros Southland. Ahora encarna a uno de los personajes más emblemáticos de la saga, del que curiosamente, no se sabía mucho hasta ahora que el reflector brilla sobre él.

 

¿Cómo te viste involucrado en esta serie?

Ya había colaborado con el creador de Gotham, Bruno Heller, en el piloto de otra serie que no fue seleccionada, en 2012. Aun así, quedamos muy orgullosos de ella. Y fue entonces que me habló acerca del proyecto de Gotham, me envió el guión y me confesó que le dio forma a este personaje conmigo en mente, lo que es muy halagador. Comenzamos a hablar a partir de ahí, y todo fluyó de una manera increíble. Siendo escrito por un fantástico guionista e iniciado desde un punto de conocimiento y agrado mutuo... es una muy buena manera de comenzar.

¿Qué es lo que más te motiva de Jim Gordon?

Para empezar, que es un  hombre completamente honesto. A toda prueba. Es quizá el último hombre honesto en una ciudad llena de criminales. Es difícil hoy en día interpretar a alguien así. Todo el mundo se ha vuelto muy cínico y escéptico con las intenciones de la gente. Lo interesante es que él regresa a una ciudad de la que se fue hace dos décadas, cuando era un niño, y tiene un punto de vista idealizado hacia un mundo que aún no conoce. Por ello tratará de hacer lo mejor tanto para Ciudad Gótica como para él mismo, sin perder la integridad moral. No se trata de un antihéroe, de hecho, es una rareza: un hombre común que resulta heroico, aun si se ve obligado a hacer algunas concesiones.

Desde el primer capítulo ya es evidente que Gordon intentará mantener intactos sus ideales.

El suyo es conflicto complejo. Primero en lo personal, con las dos mujeres que afectan su vida, Barbara Kean (Erin Richards), su prometida, que representa todos su ideal femenino, y Leslie Tompkins (Morena Baccarin), que está comprometida como él a combatir el caos pero que está atrapada en un mundo oscuro. Y después en lo profesional, con toda la corrupción rampante en el departamento de policía y el ayuntamiento. Esa es una de las cosas que ya discutimos desde el principio. Quisimos alejarnos de la serie de Batman de los años sesenta, y con esta dualidad moral buscamos explorar una gama de grises. Todo el mundo es sobornable. Todo el mundo está en peligro. No existe modo alguno en que Gordon salga indemne de todo esto. ¿Cómo mantenerse sobre la cuerda de su moralidad si se ve obligado a actuar?

Eres un veterano de teleseries encarnando personajes complejos. Esa experiencia te debe resultar útil.

Pues hasta cierto punto estoy tratando de aprovecharla. Ésta sin duda es una serie diferente, está claro que no es tan realista, pero tampoco es una serie fantástica ni para niños. El tema aquí es que no hay nada malo en tener moralidad, y eso aparta a Gordon del resto de la gente. Es un concepto muy convincente. Hay un toque de film noir en lo que hacemos; el personaje en contrapunto con los criminales que saben más que él, pero siendo tan inteligente como ellos, o quizá más, y lo va a ir entendiendo todo a medida que vaya avanzando la historia. Bruno Heller y su socio Danny Cannon lo tuvieron muy claro al crear el personaje.

¿Eras fan de Batman antes de que te ofrecieran este proyecto?

Sí, siempre fui un gran fan de Batman. Leí los cómics, veía repeticiones de la serie de Adam West cuando era niño en Texas. Conforme crecí, las representaciones de Batman se hicieron más sofisticadas, como la de Tim Burton, que fue algo muy nuevo, y ya de adulto, me encantó el Batman de (Christopher) Nolan. Creo que si hay algo universal en referencia a Batman es que no es exactamente un superhéroe. No tiene poderes especiales como Superman ni es un semidiós como Wonder Woman. Es simplemente un hombre que ha sufrido un trauma extremo a muy temprana edad y por su fortuna personal tiene ese acceso a todo tipo de accesorios y armas, así como una necesidad emocional de buscar justicia. Como actor, estoy mucho más interesado por las personas. No es que no pueda disfrutar viendo superpoderes, me gustan esas historias, es solo que...

No es lo tuyo.

La verdad, prefiero las historias más basadas en la realidad. Hace algunos años me ofrecieron audiciones para una película de superhéroes —que finalmente no se hizo— al mismo tiempo que me ofrecieron un drama indie muy modesto llamado Junebug, en el que haría de esposo de Amy Adams. Ninguno de los dos teníamos mucha experiencia en cine, y era una historia muy bella, muy triste, sobre las condiciones humanas de la gente joven que nunca puede salir de su pueblo natal. Hice esa película sobre soñadores frustrados, y no me arrepiento. Fue una experiencia estupenda. No sé si hubiera sentido lo mismo en una película de acción y superpoderes.

Hablabas de las condiciones humanas. En el universo DC, tal vez Jim Gordon sea de los personajes “humanos” más notables en muchos aspectos.

Creo que Gordon no podría ser más humano. Él es el máximo exponente en ser un simple humano, imperfecto. Es fuerte, inteligente y duro, pero va a tomar decisiones erróneas en su trabajo y en su vida y también va a confiar en las personas equivocadas. No hay escapatoria, no puede ponerse una capa y salir volando. Todos sus actos tienen consecuencias y debe encararlas.

¿Cómo te preparaste para el papel?

Me presentaron al director creativo de DC Cómics (Geoff Johns) y le pregunté, aunque tal vez fui muy cándido, ¿qué tengo que saber? Estoy familiarizado con Batman y con Gordon, pero ¿cuál es mi responsabilidad aquí? Él me dio a leer la saga de Gotham Central y me dijo dos cosas que yo no sabía; la historia de Gordon no ha sido plenamente explorada antes, así que por importante que sea el personaje, nunca ha sido el centro de atención. Y luego me dijo “no te preocupes por eso, Ben. Te queremos para que tú lo interpretes y hagas de éste un personaje nuevo”. Alguien tan metido en el tema, diciéndome que lo hiciera a mi manera, fue un gran alivio, en serio. Aunque también implica una responsabilidad: este es un mundo tan familiar que puede resultar intimidante. Tienes que relajarte y hacerlo. Enfocarlo como cualquier otro trabajo.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia de hacer esta serie?

Rodar en Nueva York. Fue increíble ver cómo se convertía en Ciudad Gótica. Además era la primera vez que trabajaba en la ciudad. Tiene esa energía y aspecto que simplemente no puedes recrear en un set. Además, existe el reto práctico de crear un mundo nuevo. Y el resto del reparto es impresionante: Jada Pinkett-Smith, Donal Logue, Robin Lord Taylor, Sean Pertwee, incluso, David Mazouz, que encarna a Bruce Wayne a los 10 años de edad, todos son estupendos actores. Ha sido una gran compañía.

¿Crees que el público aceptará Gotham dentro de la saga de Batman, y que la serie logrará vida propia?

Eso esperamos todos. Siempre será inevitable que haya comparaciones, no tanto con los cómics, que tienen su propia continuidad, sino con las películas pasadas y futuras. Eso está muy bien: Gotham es algo diferente. Es una historia no sobre un personaje, sino sobre una ciudad, y qué es lo que hace que esa ciudad sea el escenario de historias como las que veremos. La crítica y los fans, hasta ahora, nos han favorecido. Veremos qué depara el futuro. En la televisión, a diferencia del cine, es el espectador quien decide.