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Lunes , 24.09.2018 / 10:45 Hoy

Cruz Azul golea en su regreso al Estadio Azteca

Los celestes firmaron un marcador 3-0 contra Puebla, en su primer partido como locales en el Estadio Azteca
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En el Azteca, Cruz Azul nunca ha sido un extraño. Sí, se fue 22 años, pero ya está de regreso, tal vez por poco o mucho tiempo, eso nadie lo tiene claro, pero este inmueble siempre tendrá un poco de la esencia de este equipo. Es más, hasta parece que aquí la inercia es otra, porque en una tarde como la que estaba teniendo el conjunto de Pedro Caxinha, en otros tiempos, todo terminaba en frustración y desaguisado. 

Pero hoy no, hoy en su regreso al inmueble que también considera su casa, este Cruz Azul tenía que dejar las frustraciones a un lado. Lo hizo, no con un juego convincente, ni como una aplanadora, aunque el 3-0 final invite a creer que así fue, pero lo hizo más con empuje y con agallas, porque fue un partido fácil, no avasalló al Puebla, pero ganó y eso es lo que importa. 

Ya lo había adelantado Pedro Caixinha en la previa, no importaba el cómo, solo valía ganar y lo hizo. A este Cruz Azul le hace falta tiempo, pero al menos esta nueva etapa ha arrancado bien, y en un equipo tan emocional como es éste, eso suma doble.

UN TRIUNFO MUY TRABAJADO 

En su primera alineación de la temporada Pedro Caixinha mandó a la cancha a cinco de los elementos que llegaron como refuerzos. En la portería estuvo José de Jesús Corona; la zaga la formaron Julio César Domínguez y Pablo Aguilar; en la lateral derecha se colocó Gerardo Flores mientras que en la izquierda Aldrete; como contenciones arrancaron Iván Marcone y Rafael Baca; en los extremos puso a Édgar Méndez por derecha y a Elías Hernández por izquierda; finalmente, en la delantera, Roberto Alvarado y Milton Caraglio. 

En el papel lucía un equipo potente, bien armado, incluso el primer arribo trajo buenos presagios cuando Elías mandó un centro raso que estuvo a nada de ser conectado por Caraglio en el corazón del área. Pero eso fue lo más peligroso que pudo generar La Máquina en el primer lapso, pues de inmediato se topó con un Puebla bien parado, con dos líneas de cuatro muy bien marcadas, que cerró los espacios. No hubo más qué contar. 

Ya en el complemento, Cruz Azul intensificó sus ataques a los 10 minutos de reanudado el encuentro. En un tiro de esquina, Milton Caraglio conectó la pelota con un sólido cabezazo, pero justo cuando ya se cantaba la anotación aparecieron las manos salvadoras del portero Nicolás Vikonis para tapar en la línea y mandar a tiro de esquina. 

En la siguiente jugada, otra vez la pelota se paseó peligrosamente por el área sin que ningún cruzazulino la pudiera mandar a las redes. La Máquina tenía el control del juego, pero le hacía falta un revulsivo al ataque, así comprendió Pedro Caixinha que decidió mover su banca, dándole ingreso a Martín Cauteruccio por Gerardo Flores, un cambio netamente ofensivo. 

De esta manera, Pedro modificó a línea de tres zagueros en el fondo, un 3-2-3-2 con el que intentó acumular gente al ataque. El conjunto celeste apostaba por todo y en un desdoble rápido Roberto Alvarado llegó hasta el área poblana y sacó un derechazo que Vikonis mandó a tiro de esquina.   

Sin embargo, el buen momento pasó rápido y otra vez Cruz Azul volvió a perder la poca claridad que había ganado. Caixinha quemó sus últimos dos movimientos: Andrés Rentería por Édgar Méndez y Misael Domínguez por Alvarado. 

Pero aún así La Máquina no tenía certezas y hasta pudo haber recibido el gol que echara a perder su regreso de no haber sido por Jesús Corona, quien atajó un remate poblano, aunque después se escuchó un silbatazo que sancionaba una posición adelantada. 

Así se esfumaba el tiempo para Cruz Azul, que no encontraba la fórmula para romper la defensa poblana y el juego parecía encaminarse a una desabrida presentación de no ser por un poco de la picardía del joven Misael Domínguez, que en una de sus primeras pelotas encaró a un defensor y logró una falta en los linderos del área; de esa jugada a balón parado vino un centro que encontró a Andrés Rentería, quien con un cabezazo muy colocado venció a Vikonis. 1-0, La Máquina ya lo ganaba al minuto 80. 

El gol desató la euforia en el Azteca, con una afición que se entregó por completo a su equipo. Y casi de inmediato, el conjunto celeste pudo haber aumentado la cuenta, pero ahí estuvo Vikonis para hacer una monumental tapada a un remate con la cabeza de Caraglio, sin lugar a dudas el portero de los poblanos fue lo mejor de su equipo. 

Parecía que con el 1-0 terminaría este juego, pero ya en la compensación Martín Cauteruccio recibió una falta en el área que el árbitro sancionó como penal. Caraglio no perdonó y puso el 2-0. Instantes después, ya con un equipo desatado en confianza, vino el 3-0 obra de Elías Hernández, un verdadero golazo de izquierda. 

Cruz Azul le batalló y le sudó mucho, pero al final pudo sacar un triunfo valioso y reconfortante en su regreso al Estadio Azteca. Una goleada que se gestó en los últimos instantes. Tal vez algo engañosa, sí, porque aún hay muchos detalles por pulir, pero eso de poco le importa a una afición que necesita de más tardes como ésta. Dulce vuelta casa.

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