ENTREVISTA | POR GUILLERMINA AYALA

Adalberto Méndez Socio Consultor de BR&RH Abogados

Adalberto Méndez hace un llamado a la sociedad civil, académicos y expertos en la materia para fortalecer a los órganos públicos de derechos humanos, a fin de que sean más independientes y autónomos para mejorar el Programa Nacional de Empresas y Derechos Humanos.

“La corrupción, la piedra en el zapato que no nos deja avanzar”

Méndez tiene una amplia trayectoria en materia de derechos humanos, pues ha participado en diversos proyectos alrededor del mundo.
Méndez tiene una amplia trayectoria en materia de derechos humanos, pues ha participado en diversos proyectos alrededor del mundo. (Cortesía)

Ciudad de México

La situación en materia de derechos humanos en México es complicada, y más si no se cuenta con una regulación y un programa que garantice la protección de grupos vulnerables.

Adalberto Méndez comenta que para entender el tema es necesario ver a la empresa en tres esferas: una, como potencial sujeto protector de los derechos humanos; dos, como potencial violador de los derechos humanos, y tres, como un socio estratégico en la construcción de una sociedad de respeto a los derechos humanos.


¿Cómo se encuentra el panorama en México en materia de derechos humanos?

La situación en México es complicada, si bien se ha emitido una regulación en las reformas constitucionales como la de 2011, que vino a ser un parteaguas en la legislación mexicana. Sin embargo, aún nos hace falta desarrollar una regulación efectiva que logre dar una justicia real en materia de derechos humanos, ya que existen muchas leyes, pero pocas acciones.


¿Qué nos hace falta para garantizar los derechos humanos en México?

Se necesita fortalecer a los organismos públicos de derechos humanos, para que la misma Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sea mucho más independiente y efectiva en su actuar. Y no solamente a CNDH, sino también a organismos como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), para que retome nuevamente ese liderazgo que durante mucho tiempo tuvo y que pareciera que hoy ha disminuido en temas como la no discriminación, por ejemplo.


¿Cómo surge la intención de involucrar a las empresas en el marco del respeto de los derechos humanos?

Con la gestión de Kofi Annan en las Naciones Unidas se genera la intención de involucrar a las empresas en el marco del respeto de los derechos humanos y así es como surge el famoso Pacto Mundial. Esta iniciativa busca agremiar a gobiernos de los estados, empresas y evidentemente a la sociedad civil para generar toda una plataforma  de protección en materia de derechos humanos.

En este sentido, la plataforma busca que las empresas se comprometan a hacer realidad los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, los famosos ODS, y en ese sentido, lo que busca el famoso Pacto Mundial es que las empresas puedan colaborar con los gobiernos en la realización de estos objetivos.


¿Cuántas empresas están afiliadas al Pacto Mundial en México?

En 2015, el Pacto Mundial mencionó que México es uno de los países en América Latina que más empresas agremiadas tiene. Tan sólo en ese año, se agrupaban alrededor de 730 de las más de cinco millones de empresas existentes, esto es, el 0.02% de las corporaciones en México, realmente son muy pocas y significa que tenemos mucho trabajo por recorrer, para concientizar a las empresas en materia de derechos humanos.


¿Qué medidas se han tomado ante las observaciones de la ONU por la violación de los derechos humanos por parte de varias empresas nacionales y trasnacionales en México?

El grupo de derechos humanos que visitó México en agosto 2016, reportó cosas muy alarmantes, una de ellas es que de 2010 a la fecha hubo alrededor de 130 atentados a activistas de derechos humanos por parte del sector empresarial. Además, el grupo de reportó 86 casos que violentaron los derechos humanos en territorio mexicano por parte de empresas. Aquí es importante tomar en cuenta que el Estado Mexicano tiene que dar seguimiento puntual al informe presentado hace mes y medio.

México tiene que fortalecer su legislación de empresas, tiene que poner candados en la materia y dar garantías a los grupos en situación de vulnerabilidad para que las grandes empresas no arrasen o vayan por encima de sus derechos. En realidad es muy pronto para advertir el seguimiento, ya que se acaba de presentar el informe en Ginebra, Suiza. Sin embargo, sí es un punto que se debe considerar para la próxima vez que nuestro país sea evaluado ante el Consejo de Derechos Humanos (en el 2019), y hasta ese año México tendrá que presentar ya un reporte.


¿Existe algún plan para revisar el tema de los derechos humanos dentros de las empresas en nuestro país?

En México apenas nos estamos cuestionando el tema relacionado con empresas y derechos humanos, pero existe actualmente un diseño de un Programa Nacional de Empresas y Derechos Humanos, el cual ha sido mal conducido por las autoridades y esto ha generado mucha molestia por parte de las ONG´s de nuestro país.

Creo que resulta imperante empezar un proceso a profundidad, necesitamos que el Poder Legislativo realmente se comprometa a armonizar la legislación en México con todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos, de los cuales México es parte.


Mencionas el Programa Nacional de Empresas y Derechos Humanos, ¿en qué va este programa?

El Plan Nacional, si bien es un buen intento, es un intento fallido. Lamentablemente, las autoridades no han logrado sumar a los expertos en la materia. Recientemente acaba de haber una ruptura entre la sociedad civil y la Secretaría de Gobernación (Segob), y esto se debió a que Segob no tomó en cuenta los pronunciamientos de las organizaciones de la sociedad civil, solo realizó las consultas.


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Pero… ¿Qué le hace falta al Programa para ser más efectivo?

Sin duda alguna, es un proceso que se debe valorar e incluso replantearse, involucrando a nuevos actores y expertos, especialistas en la materia, académicos e incluso a las propias empresas, pues no se les ha consultado lo suficiente para generar una conjunción de opiniones al respecto. Los parámetros y diagnósticos que salgan de esas consultas deben ser realmente incluyentes para que puedan abarcar en todo tipo de situaciones donde se estén violentando los derechos humanos por parte de las empresas.


De 2010 a la fecha hubo alrededor de 130 atentados a activistas de derechos humanos por parte del sector empresarial.
"El Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos, si bien es un buen intento, es un intento fallido".

¿Por qué es importante retomar el programa y poner énfasis en el tema de derechos humanos y empresas?

Si bien es cierto que este es un tema emergente, es importante darle voz a todos los actores involucrados, como la sociedad civil y el sector empresarial, porque al final del día, el Programa Nacional de Derechos Humanos y Empresas deberá radicar bajo un simple principio, porque un Estado que respeta los derechos humanos es un Estado seguro para hacer negocio y atraer inversión, la cual que es necesaria para el desarrollo del país y también para proteger los derechos humanos.


¿Cómo garantizar que las corporaciones no vulneren los derechos humanos?

En México tenemos un problema que se llama corrupción, el cual es nuestra piedra en el zapato y no nos deja avanzar. Para garantizar que no se vulneren los derechos humanos, es necesario fortalecer el Sistema Nacional Anticorrupción, ya que no podemos hablar de una política en materia de derechos humanos si seguimos teniendo altos índices de corrupción. Debemos buscar un esquema donde realmente se pueda castigar a los funcionarios corruptos.


¿Qué están proponiendo las empresas para garantizar los derechos humanos?

Aquí quisiera resaltar un documento muy interesante realizado por John Ruggie, el cual es uno de los documento más importantes en la materia, ya que es una estrategia que hizo en Naciones Unidas en el 2011 para promover, respetar y remediar situaciones de violencia en materia de derechos humanos por el actuar de las empresas.

Tan solo el principio número 28 de este documento, hace énfasis en la necesidad de que las empresas generen un mecanismo no estatal de protección a los derechos humanos, es decir, que el sector empresarial tenga su propio órgano que atienda quejas y violaciones, con la finalidad de que detecte cuando sus acciones estén impactando negativamente a su entorno, y así tome conciencia de las potenciales violaciones que podrían producirse al interior de la empresa y hacia afuera de la misma, porque cuando estamos hablando de empresas y derechos humanos, tenemos que contextualizar la discusión en ambos puntos de vista.


¿Hay compañías que hayan cambiado sus políticas ante las recomendaciones emitidas por ONGs?

"Debemos buscar un esquema donde realmente se pueda castigar a los funcionarios corruptos".

Sí, hay empresas que lo han hecho. Por ejemplo, en el 2012, Adidas tomó nota de varios señalamientos de ONGs a nivel internacional, que la acusaban de tener dentro de sus cadenas productivas relación con empresas que fomentaban la esclavitud de personas en países como Asia y África.

La empresa generó una nueva oficina relacionada con temas de carácter social y medioambiental, en la cual instaló un mecanismo de seguimiento a quejas de violación de derechos humanos en atención al proyecto número 28 de los principios de John Ruggie, eso es solamente un ejemplo de lo que pueden hacer las empresas. Otras compañías están apostando a la inclusión de sectores socialmente vulnerados como los adultos mayores, las personas con discapacidad, los migrantes o el colectivo LBGTTI.


¿Actualmente, cuántas empresas están fomentando dentro de sus áreas de RSE el tema de derechos humanos?

Realmente son pocas, no tengo un dato específico, pero son muy pocas.


¿Cómo se puede incentivar a las organizaciones para que integren el tema de derechos humanos a su programa de responsabilidad social?

Actualmente existen ciertos distintivos como Empresas Socialmente Responsable, que es otorgado por el CEMEFI; Empresa Incluyente y Great Place to Work, que con su esquema buscan, en cierta forma, proteger los derechos humanos, pero al mismo tiempo, lo que hacen es proyectar hacia afuera que son empresas incluyentes, que buscan la inclusión de ciertos sectores dentro de su empresa.

Estas son las medidas que están empezando a tener cierto auge en el mundo corporativo, pero necesitamos más. Necesitamos que se vuelva una política de inclusión obligatoria para el sector privado.