De donde sale el sol

la imagen digital acaba convirtiéndonos en una enorme aldea global en donde todos nos parecemos.

En términos generales, para evitar malentendidos, no hablo de eventos o actividades en los que he estado involucrado directamente, lo mismo que de las que tienen lugar en donde trabajo. No obstante, en esta ocasión sí me detendré a comentar la exposición Nuevos Horizontes que presenta una selección de fotografías de la Sociedad Fotográfica de Japón.

Inaugurada el pasado día 14 en la Galería II del Centro Roberto Garza Sada (CRGS) de la UDEM, está formada por 60 imágenes fotográficas de seis productores, de hecho se trata de los ganadores en la categoría Artista Revelación del 2010 al 2012, distinción que otorga, desde 1952, The Photographic Society of Japan.

A la fotografía, por no decir al daguerrotipo, le tomó más menos un año llegar a nuestro país; al otro lado del mundo, a Japón, casi 10. Las primeras fotografías están fechadas en 1848 y corresponden, obviamente, a las generadas por occidentales que armados de cámaras y demás implementos, se lanzaron por el mundo a fin de mostrar qué tan extraños eran los países más lejanos, entre más lejos se encontraran, más exóticas eran las imágenes que de ellos difundían (en el caso del Japón destaca la labor de Félix Beato [1832-1909]). Al igual que sucedió en otros países, ya para la década de los 60 del mismo siglo XIX, los nativos dejan de ser objeto de la fotografía para ser quienes la producen mostrando así no sólo una imagen más real, menos estereotipada, de su país, sino la manera en que interpretan su cotidianidad y visión personal de lo real. A partir de entonces los fotógrafos japoneses no han dejado de asombrar al resto del mundo por la calidad e intensidad de sus trabajos, así como por su ánimo experimental y propositivo. Daido Moriyama, Taiji Matsue, Nabuyoshi Araki, Hiroshi Sugimoto, o Yasumasa Morimura, por mencionar algunos de los más conocidos, figuran en la historia de la fotografía, como productores consentidos de galerías y museos.

Más allá de las imágenes folclóricas que se siguen produciendo para un mercado extranjero ávido de exotismos, la fotografía japonesa presenta características particulares, digamos, de la que están haciendo los fotógrafos chinos, coreanos, indios, que con el advenimiento de la imagen digital cada día se acercan más a lo que hacen ingleses, chilenos o mexicanos. Quiero decir, a pesar de que la imagen digital acaba convirtiéndonos en una enorme aldea global en donde todos nos parecemos, los fotógrafos japoneses conservan, desde mi punto de vista, rasgos particulares.

Los seis productores que se presentan en el CRGS pertenecen a distintas generaciones y procedencias profesionales, su acercamiento a la fotografía va de los estudios universitarios o formales, al desarrollo de una afición que se convierte en forma de vida. Las series exhibidas transitan de lo conceptual, Aya Fujioka, al paisaje tradicional, Asako Saito, pasando por una suerte de Street Photography, de Keiko Sasaoka. Incluso hay uno de estos productores que en ese espíritu de innovación y búsqueda que todos presentan, practica diferentes tipos, no géneros, de fotografía, me refiero a los trabajos de Ryo Ohwada, Colección de vinos y FORM.

Dos aclaraciones pertinentes. Estos seis productores son, quizá, representativos no de toda la fotografía que se hace en Japón, sino de la agrupación a la que pertenecen, por lo que hay que ser cuidadosos a la hora de sacar conclusiones pues podríamos obtener una imagen equivocada de la fotografía japonesa contemporánea.

La segunda se refiere a que es ésta una exposición itinerante (en México se presentará en otras cinco sedes), por lo que se entenderá se arma a partir de copias de las imágenes originales o controladas por sus autores, razón por la que, por más cuidado que se haya puesto en su producción, no permiten ver exactamente la calidad con que trabajan estos fotógrafos.

A pesar de todo, no deja de ser positivo que se promuevan las exhibiciones de fotografía, y más si a través de ellas tenemos acceso a mundos tan lejanos y diferentes a nuestra cultura como lo puede ser Japón.

xmoyssen@udem.edu.mx

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