¿Quiénes son?

Hay un contingente de productores cada que se encuentra trabajando sobre qué y cómo debe ser el Arte.

El día de ayer, al revisar el periódico matutino, me encuentro una nota que habla de una señorita que pinta y que desea presentar su obra más reciente en Monterrey o fuera de la ciudad.

Lo interesante no es eso sino que esta persona cuenta en su haber con otras exposiciones tanto en San Pedro (sic) como en los Estados Unidos, o sea, se trata de una profesional, desconocida en nuestro medio, pero seguramente no sólo conocida, sino bien recibida y aplaudida en muchos otros lugares.

Semana tras semana nos topamos con notas como ésta, mujeres y hombres, que arrastrados por la fiebre creativa, pintan, esculpen, dibujan o fotografían, exponen, venden y son aclamados; sobra decir que se trata de productores pobremente conocidos o incluso menospreciados por los medios tradicionales del Arte.

Llamo la atención sobre estos casos no porque crea que deban ser reivindicados, ayudados a saltar la barrera que los separa del sacrosanto campo del Arte, sino que su presencia me parece un fenómeno de primer interés que debería ser ampliamente investigado, pues a su través conoceríamos parte de los cambios que se están sucediendo en este terreno que dista mucho de ser aquel en el que los productores se distribuían por igual entre profesionales y amateurs. Ante un ambiente cada vez más enrarecido por los delirantes discursos de los curadores, el glam de las grandes galerías, ferias y casas de subasta, de trayectorias prefabricadas que duran lo que un fuego artificial, hay un contingente de productores cada vez más amplio, interesados o no por la luz de los reflectores, que se encuentra trabajando de acuerdo, cada quien, a una determinada idea que se han hecho sobre qué y cómo debe ser el Arte, independientemente de lo que suceda del otro lado de la barda.

Llevar a cabo una investigación sociológica de estos otros productores (por llamarlos de alguna manera y distinguirlos de los que siguen el camino de las galerías, los premios, las becas, etc.), nos permitiría conocer su grupo o grupos de edad, nivel socioeconómico, preparación, distribución por género, preferencias estéticas, medio o medios empleados preferentemente para la producción de su trabajo, circulación de su obra, compradores, etc. Estoy seguro que los resultados que arrojara tal investigación serían mucho más sorprendentes que lo que creemos.

Hace años elaboramos la hipótesis de que todas las personas que militaban en el amplio campo del amateurismo, tuvieran o no mayores aspiraciones, eran algo así como el combustible indispensable para que siguiera ardiendo la gran pira del Arte; en otras palabras, para que hubiera grandes productores era necesario que muchos otros se quemaran en el anonimato, pues de esta manera se mantenía en marcha un mercado que entendía y distinguía la diferencia entre unos y otros. Hoy día ya no estoy tan seguro de esta explicación, antes al contrario, creo que se ha ido formando una especie de red o redes alternas en las que todos estos productores encuentran cabida independientemente de lo que produzcan.

De entre otros, un aspecto que encuentro fascinante, es que la mayor parte de la obra que producen poco o nada tiene que ver lo que se hace del otro lado, es decir, pareciera que desconocen cómo ha ido evolucionando la producción, por ejemplo, de la pintura y siguen, en consecuencia, recurriendo al naturalismo, preferentemente de filiación hiper, como fin último del Arte. Lo que los hace atractivos no es el producto retrógrado que entregan al público, sino que es gracias a ellos que se mantienen con vida ideas como ésta, son ellos, en parte, los responsables de que el gran púbico siga creyendo que la pintura, para que valga la pena, para que se eleve al rango del Arte, ha de ser hipernaturalista, y como hay buenos realizadores (se debe reconocer que en este otro grupo, se encuentran no sólo buenos, sino muy buenos productores fieles cada quien, como ya apunté más arriba, a su propia idea del Arte).

Pintores, dibujantes, fotógrafos, ilustradores y hasta grafiteros con exposiciones y trabajos en Melbourne, Barcelona, Boston o el Cairo, forman parte de este contingente del que poco sabemos a no ser porque de vez en vez se logra colar por las noticias de la prensa tradicional. Un dato extra que no se puede despreciar: este otro grupo es el que satisface las necesidades estéticas de la mayoría de la población independientemente de su nivel socioeconómico, ¿son o no importantes?

xavier.moyssenl@udem.edu

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