La política en manos equivocadas

Deberían ser los candidatos quienes presenten cuál es la política cultural que llevarán a cabo.

Cuál debería ser el mejor momento para dar a conocer lo que piensas —en mi caso, en materia de política cultural, de cara al cada vez más próximo proceso electoral que nos tocará vivir a los nuevoleoneses? Como no entiendo lo que es eso de los tiempos políticos, o el tiempo en que un político puede o no pronunciarse por uno u otro tema, prefiero exponer cuanto antes mi parecer, cuando aún puede ser de alguna utilidad, que de eso se trata, no de opinar por opinar, u opinar para ver que me cae a cambio.

Para empezar, aclaremos que a pesar de que mi área de competencia sea la actividad cultural, mi voto no depende de lo que hagan o dejen de hacer en ella los ahora candidatos, futuros gobernadores; mi voto estará en función, más bien, de la honradez en su actuar presente y pasado, de lo que opinen sobre temas como Monterrey VI, la seguridad, la impartición de justicia y la lucha contra la corrupción, el endeudamiento, la selección de colaboradores, etc., etc., de entre estos y otros temas, por supuesto que me interesa conocer qué es lo que proponen como políticas de estado respecto a la actividad cultural. Para mi tienen prioridad los otros temas porque es en ese contexto en el que se insertan las actividades culturales y las prácticas artísticas; si no pensamos en éstas de una manera amplia e incluyente, que vaya más allá de las llamadas Bellas Artes, estaremos cometiendo el gran error de excluir de este campo a la mayoría de la población. De lo que se trata es de ir definiendo una cultura contemporánea en la que todos encuentren su medio, su tiempo y espacio de expresión, de encuentro con sus públicos.

La oportunidad que cada seis años se abre en busca de la participación ciudadana, que en el mejor de los casos, una vez cerradas las urnas, no vuelve a tomarse en cuenta, me parece no debería convertirse en paño de lagrimas, esto es, todos conocemos cómo y cuál ha sido la actuación del Conarte estos últimos seis años. No hay quien estando en contacto con el consejo no tenga por señalar yerros y equívocos, direcciones discrecionales, o total inanición, como también habrá quien aplauda lo hecho, festeje su actuación, y agradezca su participación y orientación. Tampoco es tiempo, creo yo, de solicitudes, de extender la mano y pedir ya que mi gremio es el más desprotegido, el que menos recibe, el más castigado, el que más merece. Y esta opción menos aun debería aprovecharse para presentar proyectos, los que harán de Nuevo León una potencia mundial en la cultura actual, los que llevarán a las multitudes a los museos y centros culturales, los que sensibilizarán a la población y harán de ella un potencial coleccionista de arte local.

Antes de que sucedan éstas y peores cosas, deberíamos exigir a los candidatos que sean ellos quienes en reuniones con los gremios, sectores, vecinos, agrupaciones o como quieran llamarles, presenten cuál es la política cultural que llevarán a cabo en el Estado, con la que administrarán las muchas y muy diversas tareas con que tienen que cumplir; las que dictarán cuáles serán los proyectos a realizar, cómo se seleccionarán, etc. Antes de que vuelvan a reunirse con nosotros, antes de que pidan les demos ideas para un diagnóstico, un plan, un programa, escuchemos que tienen qué decir al respecto, son ellos los que nos tienen que convencer, son ellos los que necesitan de nuestro voto, son ellos los que tienen que responsabilizarse por sus propuestas para que entonces sí podamos reclamarles, pedirles rendición de cuentas, de otra manera es como hacerse seppuku, ¿qué les reclamas si las ideas fueron las tuyas, si con ellas se supone alimentaron sus proyectos; no para eso te invitaron?, ¿cómo hacerse cargo, cómo sentir la responsabilidad por un trabajo, cuando ni siquiera se les ocurrió y menos imaginaron? (por supuesto que estoy consciente del poco o nulo caso que se presta a las propuestas que surgen de estas reuniones, pero aun suponiendo que sí las atendieran, cómo llevarlas a cabo si no fueron sus ideas?).

Los actuales candidatos son los políticos, no nosotros, de esa capacidad depende su actuar y éxito al frente del Gobierno del Estado; son ellos, entonces, los que deben ofrecer su plan de trabajo en esta área como en cualquier otra, y no los involucrados en ella, los supuestos expertos, caer, una vez más, en este juego, es dejar la política en manos equivocadas, que no nos sorprendan, entonces, los resultados.

xavier.moyssenl@udem.edu

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