No soy yo, eres tú

Lo que debe ser claro o evidente, es que la lectura que se propone proviene del ojo del curador, no del fotógrafo.

El pasado jueves 30 de enero, la Alianza Francesa plantel Valle inauguró en su galería la exposición Deambular del fotógrafo Carlos Flores. La muestra está formada por más de 50 fotografías, 36 de ellas se han colgado individualmente, en pares o tercias verticales (una sobre otra), las restantes son retratos y se presentan todos juntos sobre un dintel. Además las cédulas se han omitido intencionalmente, a fin que el espectador deambule libremente por las imágenes que se le presentan.

Desconozco hasta qué punto la manera en que ha sido museografiada la exhibición fue igualmente intencional, pero por las dimensiones, forma irregular y detalles de la galería, bien se presta para intentar diversas maneras de presentar los objetos que no sean las formas convencionales. Así el montaje de una exposición no sería únicamente colgar cuadros, sino un ejercicio interactivo entre la museografía y las propias obras, algo quizás más propositivo y sin duda de mayor interés para el público.

Según el diccionario, deambular es un caminar sin dirección determinada. El título de la exposición alude pues a que en un caminar sin dirección (¿o sin intención?) que ocasionalmente lleva a cabo el fotógrafo (no se puede andar permanentemente sin dirección porque no se llega a ningún lado) cámara en mano, va fotografiando lo que en ese momento (quizás en un nuevo recorrido ese mismo detalle ya no le llame la atención) reclama el accionar del aparato para quedar atrapado de por vida. Entonces tendríamos frente a nosotros una cantidad de imágenes que por una u otra razón, Flores ha decidido hacer suyas. Hasta aquí no habría nada que las relacionara entre ellas; mostrarían, eso sí, varios elementos en común: son de la ciudad, las tomó el mismo fotógrafo, provienen de un deambular, etcétera.

Lo que convierte a una cantidad equis de fotografías (pero igual podría ser de cualquier otra cosa) sin otra relación que el estar reunidas, en un conjunto más o menos homogéneo, es la intervención de una segunda persona (aunque también podría ser el propio fotógrafo). En este caso, lo que llamamos un curador, que en la muestra que estamos comentando fue Francisco Benítez. La intervención de esta segunda persona tiene por finalidad más que ordenar las imágenes que se le ofrecen, darles un sentido momentáneo, una posibilidad de lectura. Es importante considerar este punto, ya que bajo otras circunstancias con toda seguridad se encontraría otra manera de ver el mismo material, la cual sería, igualmente, provisional. Del trabajo realizado por esta segunda persona se desprende idealmente una exhibición, tal y como podemos suponer ha sucedido en este caso.

Proceder de esta manera no tiene nada de particular, pedirle a otra persona que le dé orden o sentido a unas imágenes que aparentemente no tienen nada en común es una operación lógica, con sobrada razón si lo que se busca es presentarlas de una manera coherente (porque lo mismo podrían presentarse sin orden o coincidencia alguna). Lo que debe ser claro o evidente, es que la lectura que se propone proviene del ojo del curador, no del fotógrafo (por eso se insiste en poner al lado del nombre del productor, el del curador), el sentido que descubrimos a lo largo de la muestra se lo debemos a esa segunda persona que intervino en las obras del productor, y relacionando una con otra, va estableciendo asociaciones, semejanzas, referencias, similitudes, etcétera, lo que al final se convierte con lo que el público se enfrenta.

¿Hasta qué punto este orden es también el del fotógrafo? En el caso de esta exposición de Carlos Flores poco importa, pues no sólo estas imágenes son el resultado de un deambular, sino que aquello que lo motivó para tomarlas ha desaparecido para siempre. Ante tal orfandad de la memoria y la intención parece que lo más indicado sea solicitar este servicio, así se rescatan las imágenes y se dignifica el deambular. ¿Qué hubiera sido de esta muestra sin la intervención de Benítez? Pensemos que la combinación es ganar-ganar lo cual, de ser así o de cualquier otra manera, ha de reflejarse en la opinión del público que finalmente es lo que importa.

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