Mi amigo John

Para muchos, si no es que para la mayoría, no pasa de ser una balandronada que intitule de esta manera las líneas que dedico a la memoria de John Berger (1926-2017). Hace una semana, a punto de entregar mi colaboración para la edición del día 3, me enteré, ya demasiado tarde, de su muerte; por lo que no tuve oportunidad de dedicarle algo más que un en paz descanse, menos de hacer mención a su legado y deceso.

No sé qué habría pensado el Sr. Berger de esta libertad que me tomo, pero para mí es uno de los personajes de los que me hubiera gustado ser su amigo, entre otras muchas cosas por lo mucho que me enseñaron sus libros de y sobre la fotografía, influencia comparable únicamente, quizás, a la de Susan Sontag; ambos no sólo determinaron, entre otros tantos, mi inclinación e interés por la fotografía sino, más bien, fue su visión de la vida y la inserción que hacían en ella del arte lo que me llevó a seguirlos y releerlos con frecuencia.

Creo que, de mi generación, no hay quien estuviera interesado en temas relacionados con el arte, el diseño, la arquitectura, la cultura pues, que no se haya sentido atraído por su famoso opúsculo Modos de ver (Ways of Seeing) de 1972 y/o bien por los 4 capítulos en que la BBC de Londres lo dio a conocer. No fue que los Modos de ver propusieran ideas y tesis inéditas acerca de la relación arte y sociedad, sino más bien el haberlas amalgamado en un todo coherente y especialmente ubicado en su sociedad, en el presente desde el cual hablaba Berger. La influencia o relación de la palabra con la imagen, la manera en que afecta la sociedad y sus normas tales relaciones, los usos que en ese momento se les daba como par, palabra-imagen, por ejemplo, en la publicidad, y el papel del arte como vehículo de un determinado tipo de imágenes, son algunos de los temas que se abordan lo mismo en el texto que en los programas de televisión. Recientemente el periódico The New York Times y la firma comercial Tiffany han producido 5 documentales que llevan por título New Ways of Seeing (Nuevos modos de ver) en un intento, bastante aceptable, por actualizar los temas propuestos por Berger hace ya casi medio siglo.

De entre la amplia bibliografía del escritor, destaco otros tres libros, aquellos de los que creo haber aprendido más o que simplemente confirmaron mi afinidad con los temas que abordan. About Looking (Mirar) de 1980, Another Way of Telling (Otra manera de contar) con Jean Mohr del ‘98, y el muy reciente Understanding a Photograph (Entendiendo la fotografía) del 2013. Mirar, es de alguna manera una extensión de los Modos de Ver en tanto que continúa explorando cómo es que damos significado a las cosas que vemos dependiendo del contexto social en que nos encontremos; ya se trate de fotografías de guerra o esculturas de Rodin lo que vemos en ellas se encuentra condicionado socialmente.

Por su parte la Otra manera de contar es una larga relación de la vida rural en Francia (la alta Saboya) relacionándola con una serie de fotografías obtenidas por el fotógrafo suizo Jean Mohr. Se trata de explicitar, una vez más, la dependencia que tiene la imagen de la palabra, como lo dice Berger, es muy difícil que encontremos una imagen que se autodefina inmediatamente, lo que no significa que carezca de sentido o significado, sólo que estos aparecerán según sea su lector y el texto que aparezca a su pie.

Finalmente, el tercer volumen que cité es una selección de 25 textos de Berger, que tratan, a lo largo de toda su obra, del papel de la fotografía en la sociedad contemporánea. Contiene trabajos provenientes lo mismo de los Modos de Ver que de Otra manera de contar, que textos sueltos y escritos con motivo de alguna exposición o conferencia. Diríase que la preocupación de Berger a lo largo de todos estos años ha sido la inevitable presencia de lo visible en nuestras más diversas actividades, incluido, por supuesto, el arte en todas sus manifestaciones: cine, pintura, dibujo, fotografía, y cómo a pesar de ello nos obstinamos no sólo en negar su preeminencia sino en otorgarles los más variados significados, amén de los cambios que estos mismos sufren con el paso del tiempo y el uso que les dan los diferentes grupos sociales.

Como he dicho, John Berger fue un prolífico escritor, no sólo crítico e historiador del arte, sino que tiene en su haber tres libros de poesía, cuatro obras de teatro, cinco guiones cinematográficos y ocho novelas, una de ellas una inmensa trilogía (Into Their Labours) publicada de 1979 a 1990. A esto hay que sumarle una copiosa cantidad de artículos y ensayos sobre muy diversos asuntos, de Picasso a Tiziano, del dibujo al retrato y a la revolución porque no hay que perder de vista el compromiso político de izquierdas asumido desde siempre por el británico. Compromiso que nos permite entender el interés y simpatía que manifestó por el movimiento rebelde chiapaneco y el EZNL en 1994, y que lo llevó a sostener una nutrida correspondencia con el llamado subcomandante Marcos, que después fue incluida en el libro The Shape of a Pocket (El tamaño de una bolsa) publicado en el 2001.

Lo han dicho antes que yo muchas otras personas verdaderamente importantes, nuestros pensamientos, lo que sabemos, lo que reflexionamos e incluso lo que concluimos no es enteramente nuestro, se lo debemos a aquellos que han sido nuestros maestros o pares, a quienes hemos leído, a quienes de una u otra manera hemos seguido, hemos visto su quehacer o escuchado sus composiciones, ¿cómo entonces no llamar amigo no sólo a aquel en el que te reconoces, sino con el que sabes tienes una deuda que difícilmente podrás pagar?

xavier.moyssenl@udem.edu 

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