De fiesta

Creo que en esta ciudad va tomando forma lo mismo, un grupo de coleccionistas reales.

La Galería Nacional de Arte de Washington, D.C. (National Gallery of Art) festeja este año su 25 aniversario como coleccionista de fotografías con tres grandes exposiciones. In the Light of the Past, la primera de ellas, fue inaugurada en las galerías del llamado Edificio o Ala  Oeste, el día 3 de mayo. Se trata de 175 fotografías que cubren de 1839 a fines de los años 70 del siglo XX. Una selección de lo mejor de sus colecciones para presentar un recorrido por la historia de la fotografía. La segunda muestra, abierta al público en la misma fecha y espacio, lleva por título The Memory of Time, 76 imágenes de 26 productores adquiridas gracias al generoso donativo del matrimonio de Alfred H. Moses y Fern M. Schad. La muestra explora las relaciones entre el medio, la memoria, el tiempo y la historia, temas que siempre han estado presentes en la fotografía pero que cobran especial importancia entre los productores contemporáneos. La tercera y última exposición con la que la institución celebra este cuarto de siglo, será inaugurada en noviembre próximo, Celebrating Photography at the National Gallery of Art: Recent Gifts. Como su nombre lo indica, será la presentación de las donaciones más recientes que en materia de fotografía hayan recibido en años recientes con motivo de esta celebración.

El origen de las colecciones de fotografía de la National Gallery se remonta a 1949, cuando le fue donado de parte de la pintora Georgia O´Keeffe y el Alfred StieglitzState, un fondo de mil 600 impresiones originales del fotógrafo padre del arte moderno estadounidense. Más tarde se sumaron donativos de familiares de Ansel Adams y Walker Evans, a ellos hay que juntarles diversos regalos y adquisiciones que terminaron formando un importante acervo de material fotográfico tanto moderno como contemporáneo, doméstico e internacional, lo que llevó a la junta de directores de la Institución a crear, en 1990, el Departamento de Fotografía, responsable desde entonces de la conservación, investigación, difusión, adquisición y exposición de los materiales que continúan acrecentando su acervo.

Todo el evento, la celebración, me lleva a tres reflexiones al respecto. La primera de ellas tiene que ver con la relación entre el coleccionismo y las instituciones. Creo que en esta ciudad va tomando forma lo mismo, un grupo de coleccionistas reales (no de gente que compra obras de arte, por más valiosas y afamadas que sean éstas), que la conciencia acerca de cuál debe o puede ser el papel que juegan con respecto a la fortaleza y trascendencia que puedan adquirir nuestras instituciones culturales.

Exposiciones como con la que el Museo de Historia Mexicana celebró su propio aniversario, Colecciones de hoy,museos del mañana, permiten pensar en este sentido, aunque hay que reconocer que falta mucho camino por recorrer para alcanzar un nivel semejante al de nuestros vecinos y/o algunos otros países.

Mi segunda reflexión me lleva a pensar en el manejo de las colecciones o del acervo con que se cuente. Si nos fijamos, las dos exposiciones que en este momento ofrece al público la National Gallery están armadas con su propio material, tanto con el que ya contaban, como el adquirido con motivo de su aniversario. La tercera de ellas, la que abrirá en noviembre, dará a conocer las nuevas adquisiciones que se hicieron con el mismo motivo. En ningún momento se percibe conflicto alguno entre mostrar acervos y colecciones desde un punto de vista histórico, como parte de un discurso curatorial, o exponer ejemplos del quehacer fotográfico actual y contemporáneo. Guardada toda proporción ¿no podríamos dejar atrás la estéril discusión de antiguos contra modernos, y hacer gala de todo aquel material que se conserva en las bóvedas tanto de nuestra Pinacoteca como de las demás instituciones que se han dado a la tarea de coleccionar fotografías?

Finalmente, mi última reflexión tiene que ver con el motivo mismo de la celebración, es decir, con el coleccionar fotografías. No me detendré a hablar de la importancia que tiene en el mundo de hoy la fotografía como documento histórico, como expresión personal o medio de comunicación, sino más bien quisiera subrayar su importancia como objeto coleccionable. En este momento, seguir su historia, su evolución, está al alcance de la mano, no sólo es relativamente sencillo sino hasta barato adquirir ejemplares que nos remitan a ella. Pero si no es el pasado lo que nos llama la atención entonces los trabajos de la producción contemporánea, local, nacional y/o internacional, se pueden adquirir, igualmente, sin necesidad de grandes fortunas. Luego entonces crear una auténtica colección de fotografía con la finalidad de donarla a un fondo público más adelante, debiera ser, idealmente, una empresa que moviera a muchos.

xavier.moyssenl@udem.edu

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