En abstracto

Como no es mi intención ofender a nadie, empiezo invitando a todos a visitar la muestra Artistas abstractos en la Colección de Pedro Coronel, abierta al público a partir del viernes 12 del presente mes en el Marco. Una exhibición que me atrevo a calificar como indispensable para todos aquellos que empiezan a interesarse seriamente en el arte y no tienen oportunidad de salir de la ciudad o el país para conocer de bulto (así se dice) autores que nos han vendido como clave o fundamentales en la historia del arte occidental.

Dicho lo anterior hay que matizar enseguida, la Colección de Pedro Coronel (no ésta que es una selección de la obra gráfica que tiene su acervo —en total unas 1,350 piezas, según reza la cédula de sala principal— no es la de Patricia Phelps de Cisneros, o la del conde Di Panza, tampoco es la Frick, no es la del Deutsche Bank, la del Banco Nacional de México, la de Bancomer o la de FEMSA por citar casos nacionales. Nuestro Pedro Coronel (1923-1985), no fue Pierpot Morgan, Nelson Rockefeller, o el Dr. Carrillo Gil, armó su colección de acuerdo a sus posibilidades, gustos y relaciones. Conociendo buena parte del acervo general, lo que se encuentra expuesto en su museo en Zacatecas (inaugurado en 1983) más lo que se presentó alguna vez en el antiguo Museo de Monterrey (El Universo de Pedro Coronel), podría decir que la fue formando como cualquier otro, es decir siguiendo gustos más que ilustrando una idea o un conjunto de influencias, esto es la labor del curador, no la del coleccionista y menos la de uno como debió serlo él.

Hago la anterior aclaración para que tampoco se vaya a creer que se está albergando en la ciudad un tesoro nunca antes visto, y que las obras maestras de la abstracción cuelgan ahora de los muros del Marco. No, lo que se expone lejos está de ser esas piezas únicas, fundantes o cúspide de un pintor, escuela, movimiento o estilo, sin embargo si nunca se ha tenido la oportunidad de ver un aguafuerte de Picasso, esta es la mejor oportunidad que se puede tener a la mano.

Mencioné más arriba que el orden, sentido y lectura de una colección lo da uno o varios curadores, tantos como sean invitados a trabajar con un determinado acervo. Este es el caso de esta exposición en la que Marisol Argüellestraza un panorama del arte abstracto, desde sus inicios, hasta el regreso a la figuración, con base a la obra gráfica reunida por Coronel.

Son cinco los módulos en que está dividido el material expuesto: La Abstracción y la Vanguardia Surrealista; El camino a la Abstracción; Arte Concreto y sus derivaciones; El Expresionismo Abstracto; Experimentación plástica: los límites de la Abstracción y el retorno de la figura; más un plus intitulado Pedro Coronel a la luz de su Colección, en donde con la reunión de cinco o seis estampas del zacatecano se pretende ver la fuerza e influencia que ejerció la abstracción en su quehacer y que mejor que una cita a Octavio Paz para legitimarla.

Me parece que difícilmente habría alguien que se atreviera a negar la importancia e influencia que tuvo, que tiene, la abstracción en la pintura occidental, e incluso, por eso mismo, el mantenimiento de su vigencia. Más que ser una escuela, corriente o estilo, una tendencia iniciada al término de la Segunda Guerra Mundial, la abstracción, como concepto y como práctica, parece ser más bien uno de esos núcleos multifactoriales sobre los que, como si de un cometa se tratara, gira una y otra vez nuestra pintura desde sus más remotos orígenes.

Aun si solamente nos quedáramos con los inicios de una de sus manifestaciones históricas más reciente, el Expresionismo Abstracto, sería igualmente innegable que a partir de ella la pintura occidental no solo emprende nuevas rutas, sino que se globaliza y termina por imponerse como la práctica de la pintura moderna por excelencia.

¿Qué tanto de esto es visible, o mejor aún, comprendido, a partir de la obra expuesta? La verdad es que espero que los visitantes al museo sean mucho más avispados que yo, porque para mí es muy difícil pensar en Picasso, y más con la obra que aquí se presenta, como parte del camino que llevó a la abstracción; o reunir a Sonia Delaunay con Vasarely u otros productores del Arte Concreto. Si en lugar de esta propuesta pensamos simplemente que estamos ante un grupo de productores que se relacionaron, más o menos, con la abstracción del siglo XX, quizás así resulte más satisfactoria nuestra visita que si creemos asistimos a la presentación de su historia. Ni por piezas ni por colección sería esto posible.

xavier.moyssenl@udem.edu
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