Uso y servicio de la fotografía

Se convierte en valiosa información que nos permite conocer (nos informan de) tiempos y espacios.

De vez en vez exploro o escudriño en la bibliografía de ciertos pensadores buscando trabajos, referencias, citas que hayan podido hacer o hagan sobre la fotografía. Hace tiempo me he venido interesando en el trabajo de aquellas mujeres y hombres que vivieron la consolidación de la Modernidad, los primeros 20 años del siglo XX y quizás un poco antes. Mi interés radica en conocer de qué manera, en ese momento en que se están definiendo tantas cosas relativas a nuestra forma de vida (países, clases de gobierno, usos de la ciencia, educación masiva, aplicación intensiva de las tecnologías de la primer revolución industrial, gigantismo de las ciudades, comercio internacional, expansión de la cultura de vanguardia, etc., etc.), se vio, entendió y apreció la fotografía (la imagen, el objeto, el acto y el aparato), creo que de esta manera, a través de estos textos, nos será más sencillo comprender, por ejemplo, porqué para una personalidad como Walter Benjamin, la fotografía era el invento más moderno de todos.

Resultado de estas indagaciones y a propósito de Benjamin, me he topado con la obra de Siegfried Kracauer (1869-1966), un ingeniero alemán exiliado en los Estados Unidos a partir de 1933 asociado a la Escuela de Fráncfort, tanto por haberse ocupado de las manifestaciones de la entonces nueva cultura de masas, como por su amistad con Adorno, Benjamin y Bloch. Y aunque muchos de sus análisis conservan un dejo de espiritualismo o metafísica, el tratamiento y las observaciones que hace sobre la fotografía no dejan de ser interesantes y seguir resonando por conservar la actualidad con que fueron escritas (El libro del que he tomado las ideas de Kracauer es el editado por GEDISA, en 1963, El ornamento de las masas, en particular del apartado “La fotografía y otros ensayos”. Hasta donde sé hay otro volumen en español y la edición de todos sus ensayos en inglés).

Espero que con esbozar brevemente un par de sus observaciones sea suficiente para retratar la clase de intelectual que fue y el interés que aun hoy día pueden despertar sus ideas. En un momento dado se refiere a la información que nos provee una fotografía y apunta que si nos dejamos guiar por el tema principal que parece ocupó a su autor lo más probable es que pasado un tiempo éste se vuelva ininteligible, es decir, el devenir diluye la probable información que pudiera contener una fotografía (esto es verdad especialmente en cierto tipo de fotografía de retrato o documental). Dar con el significado original, suponiendo que se pueda hacer y en todos los casos, requiere de un tiempo, recursos y habilidades, que no posee el observador común. Más si esta información puede perderse irremediablemente, el mismo tiempo nos regresa otro tipo de datos tan valiosos como los perdidos. Kracauer menciona que el contexto –el espacio– y lo considerado en un primer momento como circunstancial, la ropa por ejemplo, se convierte en valiosa información que nos permite conocer (nos informan de) tiempos y espacios de otras épocas.

El éxito y la enorme difusión de la que goza en la actualidad la fotografía puede ser explicada en parte, siguiendo a Kracauer en otro de sus apuntes. Al hablar de la “fotografía artística” (aunque no la defina) dice que esta actúa a favor de ciertas fuerzas sociales que están interesadas en impedir las verdaderas manifestaciones del espíritu, por lo que únicamente ponderan sus apariencias, que es precisamente lo que ofrece este tipo de fotografía. Repasemos ahora la gran cantidad de imágenes fotográficas y en movimiento con las que convivimos a diario y aceptemos con Kracauer que son superfluas, triviales, vulgares, epidérmicas; generalmente decimos que así lo son porque tales son las características de nuestra sociedad; cierto, pero también cumplen con una función, la de impedir reconocer o que se manifieste lo que el pensador alemán llamaba el espíritu.

Observaciones, conceptos, teorías de otros momentos que reflexionan sobre los sucesos de su tiempo, pero que para nosotros pueden servir de faros que también iluminen la comprensión de la cultura contemporánea.

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