Transparente nebuloso II

Esperemos que este próximo año se cumpla con la reapertura del Centro de la Imagen.

Hace ocho días dediqué la primera parte de estas líneas a comentar lo que me parecían los cambios recién introducidos en las políticas y procedimientos de exhibición de la XVI Bienal de Fotografía 2014, presente desde finales de noviembre en la Fototeca del Centro de las Artes del Conarte en el Parque Fundidora. En esta segunda y última parte abordaré algunos puntos relevantes respecto a lo exhibido.

Se recordará que la muestra que tenemos aquí es una de las dos que se han armado con motivo de la premiación del evento. También que esta exposición fue curada no por el jurado que seleccionó y premió a los participantes en la Bienal, sino por un invitado, en este caso invitada, para que hiciera lo propio con el material concursante o algún otro si así lo consideraba necesario. Así pues la muestra que vemos gira en torno a la fórmula De la escultura al archivo y fue curada por Magnolia de la Garza, en tanto que Mauricio Alejo hizo lo propio con la segunda exposición que trata De la profundidad de la superficie y se presenta actualmente en Culiacán, Sinaloa. Dado que no conozco esta exhibición, lo que sigue es resultado de lo visto en la muestra del Centro de las Artes de Nuevo León.

De la escultura al archivo traza un amplio arco en cuyas puntas se encuentran los dos premios que otorgó la Bienal. Por el lado de la escultura están los trabajos de Fabiola Menchelli, Constructions, y en el opuesto, el que según la propuesta curatorial, correspondería al archivo, las obras intituladas Womankind de María María Acha-Kutscher. Abordaré ambos conjuntos, no por haber sido los ganadores de la Bienal, sino por representar, como ya se dijo, las ideas del guión bajo el cual se presentan. Constructions y piezas que se asocian al extremo escultórico de la muestra, en efecto son buen ejemplo de esta relación entre la escultura y la fotografía que viene de muy lejos. Quizás se debiera decir que la relación no se agota en la escultura sino que fácilmente se puede extender a la arquitectura, e incluso, en algunos casos, a la danza, es decir a todo aquello que reta la planitud de la imagen y demanda un volumen o por lo menos su mejor insinuación. No hay ningún motivo para dudar de la propuesta y calidad de los trabajos de Menchelli; el problema, me parece, es que fácilmente corren el riesgo de convertirse en meros ejercicios formales, y no es que esté mal explorar los efectos de la luz sobre los objetos tridimensionales, resaltando sus cualidades volumétricas o maneras de manifestarse en el espacio, sino que ese es un trabajo que se viene haciendo desde hace mucho, o si se prefiere, se viene renovando por lo menos desde la década de los años 20 del siglo pasado.

El tema del archivo es mucho más amplio de lo que podemos tratar aquí, sí apunto que las imágenes que componen Womankind, son tan simplemente hermosas como terriblemente inquietantes. Resultado de un trabajo muy fino de composición y reconstrucción de personajes y ambientes, así como de un uso exhaustivo de archivos que proveen la materia prima, estas obras, al igual que todas las que tienen su asiento en el uso de los archivos, ya sea como información o fuente iconográfica, retan al concepto mismo de fotografía. No sólo podríamos decir que estos trabajos no son, en sentido estricto, fotografías, sino que, incluso, no sería arriesgado afirmar que en esta serie como en todos estos casos, su valor se encuentra en su calidad de imagen y no de fotografía. Quiero decir, hay piezas, y en esta muestra se pueden ver, que resultan de interés por lo que representan como testimonio, documento, recuerdo de otros tiempos, de sueños o ilusiones, pero que si las viéramos sólo como fotografías, esto es, como un trabajo que ha sido pensado en términos de oportunidad, composición, motivo, técnica, etc., quizás las viéramos sosas, sin interés general.

Quiero pensar que los escollos con que se encontró esta versión de la Bienal de fotografía son resultado de la incertidumbre que se debe vivir cuando hace ya más de dos años no se cuenta con una sede fija que permita al Centro de la Imagen trabajar con tranquilidad y a largo plazo. Esperemos que este próximo año se cumpla con la reapertura de su Centro. Y qué mejor momento, dada la fecha, que desear que todos tengan una sensacional noche la noche de mañana. Felicidades.

xavier.moyssenl@udem.edu

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