Espacios, función e identidad

Pretendo encontrar un hilo común entre los temas o escenarios que presentaré a continuación. No está por demás reiterar que mis comentarios no tienen otro fin, que siendo un punto de vista externo, presentar o dar a conocer qué diferente se ven las cosas de este lado de la mesa, que es, por otra parte, el punto de vista de la mayoría.

Por desviación y necesidad profesional, frecuentemente me asomo lo mismo al blog que a las páginas institucionales del Centro de la Imagen. Operación que repito con magazines electrónicos o impresos dedicados fundamentalmente a las artes visuales cuando no en exclusiva a la fotografía. Para no hablar de una realidad que no es la de mi cotidianeidad, no deja de sorprenderme cuantas veces reviso las actividades que hay en la Ciudad de México, la enorme y variada oferta en materia de exposiciones, conferencias, seminarios, encuentros, convocatorias, presentación de libros y revistas, únicamente de fotografía, generados lo mismo por el Centro de la Imagen, que por galerías, centros culturales (públicos y privados), editoriales, delegaciones, museos y hasta particulares. Viendo este panorama no sorprende que los chilangos (no es despectivo, sólo que ahora no sé cómo se les ha de llamar) sean tan picudos y quieran devorar de una sola tarascada cualquier otro panorama.

Pregunta, ¿cómo es que una reunión en la que se discutiría el uso de la Fototeca, termina siendo una denuncia y manifestación en contra del representante del gremio de los fotógrafos? Se recordará que a inicios de este mes se inauguró en la Fototeca de Nuevo León una exposición de pintura religiosa, lo que provocó que un grupo de fotógrafos presentara un protesta formal y pública; el desenlace de este pasaje fue el ya referido, no volvió a hablarse del uso inadecuado de los espacios, sino que la discusión se concentró en las fallas incurridas por quien es representante de los fotógrafos ante el Conarte. En lo personal me tiene sin cuidado si cumple o no con su papel y funciones el mentado vocal, lo que sí me interesa fue el único par de respuestas concretas que se dieron sobre el uso de los espacios de exposición. Una, la afirmación de que son espacios de uso múltiple, y dos, que cualquier exposición puede presentarse en cualquier de los espacios con que cuenta el Conarte.

En su momento contesté que según mi concepción de un espacio de usos múltiples, éste no lleva implícita la substitución de una identidad o vocación para ser reemplazada por un servicio anónimo o de naturaleza variable.

Por supuesto que el Conarte, como el Marco, la Universidad de Nuevo León o cualquiera de las galerías de la ciudad pueden hacer de sus espacios lo que mejor les venga en gana, o para que no suene tan grosero, lo que crean es mejor para ellos. De hecho, el Consejo ya lo han hecho en el pasado, por ejemplo con el antiguo Palacio Federal, lo intentaron con la escuela Adolfo Prieto, y lo llevaron a cabo con el cambio de sus oficinas al Centro de las Artes. Así que convertir sus salas de exposición en confeti de exhibiciones o funciones es, sin duda, una de sus atribuciones.

Recuerdo que en la administración pasada, poco antes que dejara Carmen Junco la presidencia del Conarte, se dio a cada uno de esos mismos espacios una vocación determinada, así por ejemplo la Nave Generadores pasaba a estar destinada a la exhibición de arquitectura y diseño (gráfico, industrial, de interiores) y demás cuestiones urbanas, la Casa de la Cultura a las expresiones más jóvenes o emergentes, etc. En lo que toca al Centro de las Artes, no presentaba ningún problema pues desde su inauguración, la nave con que inició había sido la sede de la Cineteca y de la Fototeca de Nuevo León. Por supuesto, no hay nada tampoco que obligue a mantener estas vocaciones y menos cuando alguna de ellas no funciona como se esperaba o resulta ser un obstáculo para el desarrollo presente y futuro.

Inicié hablando de la impresionante actividad que en cuanto a fotografía hay en la Ciudad de México, no obstante, es minúscula si la comparamos con las de las demás manifestaciones culturales que ahí mismo se llevan a cabo. Si es posible distinguirlas se debe a un orden, a un principio, a un respeto por el quehacer de cada espacio. Si aquí desaparece la tenue defensa que representa la identidad de estos ¿quién volverá a preocuparse por la fotografía; dónde se montarán las ya de por sí magras exposiciones dedicadas al medio, en dónde se volverá a hablar de él?

xavier.moyssenl@udem.edu 
www.veryrepresentar.blogspot.com