Entre otras, éstas diez

A continuación pongo a consideración diez imágenes del año que acaba de concluir. Las voy comentando según las rescato de mi memoria, es decir, no aparecen en orden cronológico, alfabético o cualquier otro, menos por su importancia; lo mismo abordo sucesos locales que internacionales e incluso de kilómetros más allá. Se trata de un ejercicio simple que invito a hacer sin otro fin que revisar los 365 días que formaron al 2015.

Las imágenes que presento no son las mejores fotografías, pinturas, dibujos, grabados, videos o películas que pude haber visto o conocido a lo largo del año pasado, son, más bien, sucesos, acontecimientos, hechos que por alguna razón resultaron, entre otros, significativos para mí, y que pueden concretarse con una sola imagen.

Desgraciadamente las primeras tres de ellas no son agradables, dos nos llegan, increíblemente, de París: una, la matanza en el semanario Charlie Hebdo; la otra, de tan sólo hace un par de meses, lo sucedido en el salón de fiestas Bataclán y otros puntos de la ciudad.

Si las imágenes que se hicieron de ambos acontecimientos nos conmueven y llevan a la reflexión, mi tercera, por lo cercano, provoca poco más que la sorpresa, la indignación y el temor, mezcla de emociones poco común porque también el hecho al que me refiero así lo es, hablo, por supuesto, de la desaparición de los 43 estudiantes normalista del municipio de Ayotzinapa. He dicho que se trata de un hecho poco común, pero en realidad, y eso es lo que da miedo, la desaparición forzada se va convirtiendo práctica usual en nuestro país, quizás lo que llama la atención en esta ocasión sea entones el número, lo que da más tristeza, pues uno o cien, de lo que hablamos es de vidas humanas.

Ésa es también la cuarta de mis imágenes, la pérdida de otra vida, ahora la de un pequeño. Con apenas tres años de edad este niño sirio se vio sometido no sólo a la traumática experiencia de ser migrante por un conflicto bélico, sino a la tragedia de ser abandonado a su suerte como tantos otros iraquíes, afganos, libios, tibetanos, chechenos, guatemaltecos, todos víctimas inocentes de la codicia de unos cuantos.

La quinta imagen son las ceremonias y encuentros que se llevaron a cabo para celebrar el aniversario 70 del fin de la Segunda Guerra Mundial; conclusión del conflicto armado pero detonador de una gran parte de los problemas político-territoriales que ahora vemos. El niño que yace en la playa turca que hemos mencionado arriba, es una de las lejanas víctimas que aun sigue cobrando aquel acontecimiento que dividió al mundo.

Antes de pasar a mejores imágenes, no puede quedar fuera el ahora famoso túnel de escape que empleara El Chapo Guzmán para huir de la que se consideraba la más segura de las cárceles del país. Si fue grave el escape, la forma en que se llevó a cabo y el que no se tenga ni la más remota idea de dónde puede encontrarse el criminal, más severa es la falta de respeto y credibilidad que se han ganado las autoridades mexicanas.

Mis siguientes tres imágenes tienen que ver con multitudes aunque congregadas por muy distintos fines. La primera viene de la celebración por el triunfo en las elecciones de quien gusta lo llamen no por su nombre sino por su apelativo, El Bronco. Como los miles de entusiastas seguidores que esa noche se reunieron para aclamar al nuevo gobernador, esperemos que las buenas intenciones no se vean pronto agotadas y peor frustradas. La segunda de estas imágenes proviene del mismo sitio, la Explanada de los Héroes, sólo que ahora los regios que ahí se dieron cita, iban por un motivo bien diferente: el cuarto título de Liga del equipo de futbol Tigres de la UANL. Cierto, ambos eventos son populistas aunque no se les aprovecha de la misma manera. En el triunfo de El Bronco yo no vi en el templete al Tuca o algunos de los jugadores de los Tigres, en cambio, en el festejo futbolero más de uno quiso subirse al camioncito del Tuca y sus felinos.

Y la tercera imagen de este grupo son los casi 300,000 visitantes a la exposición de Leonardo Da Vinci en la Ciudad de México. Durante cuatro meses, de junio a septiembre, el Palacio de Bellas Artes se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro cultural en la capital, y si llama la atención la multitud que aguardó la llegada de sus Tigres a Monterrey, no menos significativos son quienes se trasladan a ver una exposición de arte, lo que nos muestra que uno y otro evento no son tan distintos como podría suponerse.

Mi último comentario es sobre las increíbles fotografías que nos mandó la sonda New Horizons de la superficie del más remoto y pequeño de los planetas de nuestro Sistema Solar, Plutón. Todo un reto a la imaginación, el planeta y la tecnología empleada en fotografiarlo y darlo a conocer.

xavier.moyssenl@udem.edu 
www.veryrepresentar.blogspot.com