El nuevo orden

El mejor gay

Nunca he entendido el circuit music, menos por qué les encanta a muchos gays. ¿Qué chingados se supone que es: progressive machacón, trance adulterado o techno puerco? Y para cosas atascadas ya existe el gabber o gabba house o Rotterdam Techno, de un tempo bien pornográfico, corre desde los 150 hasta los 250 bpm.

¿Y por qué los DJ’s están más buenos que sus mezclas?

 Los Chemical Brothers tienen 9 álbumes de bien confeccionados y explosivos beats que electrocutan el cerebro, provocan calambres y descargas de adrenalina y simplemente no puedes dejar de contonearte y saltar; en el mismo surco están Underworld, Basement Jaxx, Orbital; Groove Armada, Two Lone Swordman y The Chrystal Method y los gigantes Nortec son excelentes para sacudir pectorales. Sin pectorales no hay circuit, o eso entiendo. Por mencionar algunos. El caso es que, material hay. Ya sé, me estoy viendo bien pinche insoportable, pero no más que aquellos que ven en el circuit un sinónimo de estatus. Si algo me gusta de los Chemical es su vertiente callejera.

En México hay un festival que según leo es la meca del circuit, muy bien posicionado en el mundo, el Arena; suele llevarse a cabo entre finales de enero y principios de febrero, desde hace cinco años ininterrumpidos en Playa del Carmen. Nunca he ido a un Arena, no podría, no tengo músculos de fisicoculturista y los trajes de baño que veo en las fotos y algunos videos no me excitan, parece un certamen en traje de baño de Señorita Colima. Soy más Manifest, orgullosamente nacional, o el Folsom de San Francisco. Soy un leather normado. Un resentido, pero es mi forma de practicar la diversidad, ni pedo. En Folsom tocan circuit sí, pero también techno e industrial y les dan oportunidad a bandas emergentes de punk buga. Cuatro escenarios, gratis, a excepción de la cooperación necesaria del festival.

En 2017 sería la sexta edición del Arena, pero el festival circuitero más importante de México se encuentra en suspenso a raíz de la tragedia al interior del club Blue Parrot, sede del festival de música electrónica BPM, una balacera, cinco muertos.

“Con relación al Festival Arena, definitivamente no se va a dar ninguna autorización, hasta que nosotros no definamos cuál va a ser el futuro de esta naturaleza de eventos y bajo qué marco normativo se va a desarrollar”, declaró la alcaldesa de Playa del Carmen, Cristina Torres Gómez.

No me gusta el Arena, pero no me alegra su posible cancelación. Y me descompone la postura mojigata de varios gays, algunos partidarios del Arena, asegurando que el festival valió madres por culpa de las entachadas, de algún modo dando a entender que son culpables, pues cada píldora ingerida equivale a una parte en la cadena de violencia generada por la compleja y sin duda mortal guerra contra las drogas, haciéndose pendejos cuando hace tiempo a los homosexuales nos consideraban el eslabón más leproso en la cadena del VIH, decían que nos merecíamos el sida por sodomitas, que quién nos mandaba ser tan degenerados.

Lo siento si hiero susceptibilidades rosas: soy de los que consideran desafortunado y prejuicioso culpar, satanizar a los consumidores, histeria que busca la bendición santurrona de los bugas, así lo percibo, no compro drogas, me siento a salvo de responsabilidades, soy mejor gay, por lo tanto, tengo el derecho a dinamitar sentimientos de culpa pareciera ser la consigna lanzada desde el púlpito de moral desmanchada con cloro. Ridículamente se encabronan cuando les dices moralistas, como si les estuvieras faltando el respeto, mentando la madre, bulleando por putos o algo así. Total, es un pensamiento válido. Pero en su pasarela de poses lo quieren todo, un look liberal, pero responsable, de antidoping negativo. El problema del narcotráfico en México es enmarañado, reducirlo a dos bandos me parece como regaño de catequismo.

¿Por qué la codicia de visibilizar su distancia con los supuestos gays drogadictos? A Truman Capote le valía madres: “Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”, decía. Encuentro algo tóxico en los gays simplistas y moralinos. Y no es una droga.

Twitter: @wencesbgay

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