El nuevo orden

Un matrimonio de locura

Siendo el matrimonio un derecho de origen heteronormativo, hay que ajustarnos a sus estándares de cordura y compromiso.

Al hablar de matrimonio gay, pareciera que el asunto se reduce a dos conceptos: igualdad y discriminación u homofobia, según el argot activista que ha vuelto a supurar bilis ahora que el gobierno de Baja California ha impedido por cuarta ocasión que Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urias Amparo puedan firmar el contrato de nupcias frente a un juez, a pesar de que la pareja homosexual cuenta con un amparo emitido por la Suprema Corte que les permitiría tener acceso a dicho proceso legal.

Anteriormente no pudieron casarse debido a la falta de un documento oficial de salud que demostrara estar libres de vih y otras enfermedades. Notas periodísticas señalan que en esta ocasión les fue negada la boda en el registro civil por padecer “locura”. La indignación no se hizo esperar y el hashtag #Misderechosnosonlocura empezó a diseminarse.

“Usted tiene la obligación, como a todas las parejas, de darnos la plática prematrimonial porque nosotros como ciudadanos estamos cumpliendo con este requerimiento y usted lo está negando, nos está discriminando” dijo la pareja homosexual a Angélica Guadalupe González Sánchez, quien además de impartir las pláticas prematrimoniales en el Ayuntamiento, es presidenta y apoderada legal de la Coalición de Familias de Baja California AC, según una nota de Animal Político.

Por lo visto, la pareja está dispuesta a seguir las instrucciones burocráticas necesarias para firmar el acta de matrimonio, a pesar de que seguramente están diseñadas para hombres y mujeres.

¿El matrimonio deber ser un asunto de extender sus beneficios legales a los homosexuales independientemente de su comportamiento, o de legitimarnos ante el imaginario colectivo buga? ¿Son dos hombres queriendo formalizar una relación o dos hombres exigiendo su derecho a llevar una vida buga, normal y que el estado vigile que esta bugaridad  se cumpla cabalmente? Después de todo el matrimonio es un conjunto de responsabilidades y castigos.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de #Misderechosnosonlocura se hubiera generado el #Loslocostenemosderecho? Pinche Wences ¿cómo puedes si quiera pensarlo? estaríamos dándole la razón a esos bugas bajacalifornianos que protestaron contra el matrimonio de Víctor y Víctor, con el rostro escondido detrás de unos lentes oscuros y tapabocas sobre el que rotularon con marcador frases como “Solo hombre y mujer” (sic).

Quizás los homosexuales seamos unos locos para el ojo buga promedio. ¿Cuál sería el problema? Claro, siendo el matrimonio un derecho de origen heteronormativo, hay que ajustarnos a sus estándares de cordura y compromiso.

A veces pienso que la lucha y los encontronazos por el acceso de los homosexuales al matrimonio es justamente porque el diálogo se plantea sólo en términos bugas y se deja de lado la diferencia gay, que es real y que hasta hace no mucho era una de las principales consignas en las marchas por el orgullo lésbico-gay. Hay algo de pánico en aceptarnos como no heterosexuales con toda la crudeza que implica y eso, ante el escarnio buga, sobre todo aquel obsesionado con la normalidad reproductiva, es interpretado como debilidad, enfermedad y locura.

stereowences@hotmail.com

http://twitter.com/wencesbgay