El nuevo orden

Desplazados

Para algunas cosas soy bien pinche mamón. Creo ser intrépido administrando mi narcisismo, histérico en los conciertos, excitado con el moshpit, borracho en algunas fiestas leather, huraño cuando debo reseñar antros por ejemplo. Tengo un ego que aun con síntomas de trastorno de atención e hiperactividad porno, de pronto es un buen consejero, fue él quien me abrió los ojos y ver que los ejercicios burocráticos de inclusión Lgbttti en agendas de mayoría buga suelen ser, en ocasiones, ilusorias.

Gracias a una iniciativa del Instituto de la Juventud se presentó el Bareback Juke-Box en la pasada Feria del Libro del Zócalo y como la modestia santurrona me provoca náuseas no escatimaré verdades: fue un trancazo, reflexiones y risas, desde luego, gran parte del éxito se lo debo a los presentadores, Daniel Vives La Supermana y Alejandro Brofft, quienes hablaron de mi insano libro sin remordimientos y yo sin sentimentalismos lo digo: muchas gracias. El público no quería que le pusiéramos final a nuestro desmadre literario, terminamos robando tiempo de la siguiente mesa, creo que los ponentes se molestaron, entonces La Supermana entró al quite. Épico.

“¿Por qué no hicieron tu presentación en un foro más grande y menos escondido? Había mucha gente parada, un poco incómodo, pero muy divertido….”, dijo un chico mientras le autografiaba un ejemplar de mi última novela.

En efecto, el Foro Rius, donde sucedió la presentación, se encontraba arrumbado en una esquina desatendida y desapercibida para los asistentes sin rumbo fijo de la Feria; después me daría cuenta que varios autores homosexuales fueron confinados al mismo Foro Rius y desconozco el motivo… mientras los bugas hablaban en las carpas grandes sin importar su capacidad de convocatoria o el paisaje de las sillas vacías como salones de fiesta horas antes de los XV años.

Que no se malentienda, no me pongo exigente con las invitaciones, agradecido estoy con el simple hecho de que me consideren aun a sabiendas de mis fastidiosas mamarrachadas; esto no es un berrinche ni mucho menos, basta de una azotea para que un buen francotirador haga lo suyo, así que básicamente requiero de una esquina para disparar mis infamias o salir del cuadrilátero para un round.

Tan solo estoy cuestionando, pues me temo que la obra de la artista Lorena Wolffer sufrió un desplazamiento similar.

En junio pasado, Wolffer se dio a la tarea de visitar las escuelas y facultades de la UNAM con el fin de recabar testimonios sobre la diversidad sexo-genérica en la cotidianidad estudiantil, jóvenes gays, lesbianas, bisexuales, trans, confesaban sus experiencias en breves enunciados que después Lorena imprimió en carteles sobre nombres o seudónimos con el fin de reunirlos y exhibirlos en una intervención llamada UNAM Diversx.

Leo que, en principio, los coloridos carteles de Wolffer con los testimonios recabados serían expuestos al aire libre del legendario espacio conocido como las Islas de la UNAM para potencializar el objetivo: robar la atención de los peatones del concurrido espacio y mostrar el sentir de todos los estudiantes que no se asumen en los esquemas y convencionalismos de la mayoría heterosexual.

Por lo visto, las autoridades universitarias decidieron hacer cambios de último momento y sin explicación alguna, UNAM Diversx fue removido al Paseo de las Esculturas de Ciudad Universitaria en donde los mensajes prácticamente se desvanecen entre el sosiego de la zona, pero sobre todo el casi nulo tránsito de peatones, ¿cómo visibilizar la diversidad si las mismas agendas incluyentes las confinan a los rincones?  La intervención permanecerá ahí hasta el próximo 10 de diciembre para quien quiera leer los testimonios de esas otras vivencias con las que a diario convivimos, pueden informarse más al respecto en http://www.lorenawolffer.net/

Quizás suene esquizofrénico pero tampoco tengo pudor de hundir la mano en el caño de mis contradicciones e intentar conseguir algo de sensatez.  Solo pregunto: ¿Cómo es que la CdMx y la UNAM se jactan de ser incluyentes en los temas de diversidad sexual, pero en las acciones terminan colocando esos mismos temas en las orillas, prácticamente dosificando el eco? Cuando no minimizándolo.

Repito, no estoy exigiendo y defiendo mi marginalidad. Pero en el caso de la intervención de Lorena Wolffer, me parece que la pregunta es más que pertinente.

Twitter: @distorsiongay

stereowences@hotmail.com