El nuevo orden

Te hace falta ver más bax… y escuchar a SnoopDogg

Me parece que algunos gays se vuelven selectivos con los brotes antihomofóbicos, celebrando efusivamente algunos e ignorando otros.

Ahora que SnoopDoggyDog, SnoopDogg o Snoop Lion, mi rapero gangsta consentido, se presentará el próximo sábado por primera vez en México como nombre estelar del Festival Ceremonia 2015, recuerdo su tremenda declaración al Salt Lake Tribune en agosto de 2012, cuando aseveró: “El hiphop está listo para recibir a raperos gays”, a propósito de la salida del clóset de Frank Ocean. Medios norteamericanos como TheAdvocate o Out analizaron el fenómeno desde distintos ángulos, quizás por su cercana convivencia geográfica con el hiphop.

La declaración de Snoop posee un aliento de triunfo rosa pues se dio en las entrañas del planeta hiphop, probablemente donde la homofobia se desdobla con más radicalidad. Chuck D, de PublicEenemy, solía afirmar que “en la comunidad afroamericana no había espacio para los gays”.

Por aquel agosto de 2012 Ricky Martin confirmaba los rumores sobre su homosexualidad y todos aplaudían su valor expuesto bajo los domesticados reflectores del pop coreográfico e inofensivo, mientras que las palabras de Calvin CordozarBroadus Jr. transitaron prácticamente inadvertidas para buena parte del colectivo gay nacional.

Por momentos, me parece que algunos gays se vuelven selectivos con los brotes antihomofóbicos, celebrando efusivamente algunos e ignorando otros, sobre todo cuando estos últimos se dan allende los territorios de confort pegadizo fashionista. Es el día de hoy que siguen acusando a los Molotov de homofóbicos por su canción “Puto”, a pesar de que el cuarteto se ha quedado con la garganta seca de tanto explicar el contexto semántico de la palabra.

Algo similar ha sucedido recientemente con el comercial de una cerveza protagonizado por Sylvester Stallone, en el que intimida la conducta afeminada en los hombres y promueve la masculinidad ordenando que nos hacefalta ver más bax. Ni cómo negar el discurso homofóbico que muchos indignados no se cansan de machacar, los mismos que dejaron invisible al puertorriqueño Orlando Cruz que no sólo ve box, lo practica profesionalmente, venció a Jorge Pazos por decisión unánime en Miami y es abiertamente homosexual, ha subido al ring con unos shorts confeccionados con los colores del arcoíris y su nombre es indispensable para contrarrestar la homofobia de spots como el de la cerveza y Rocky Balboa en la era del botox.

De acuerdo: la única forma de erradicar la homofobia es señalándola. Pero considero no podemos sólo concentrar el activismo gay en ello. Es así como se pavimentan los senderos de la victimización. Reconocer que se reconoce la homofobia en todos los terrenos son desde mi punto de vista, importantes avances rumbo a una existencia sin hostigamientos.

¿O es que el activismo no puede perpetuarse sin un némesis al cual acusar?

stereowences@hotmail.com

http://twitter.com/wencesbgay