El nuevo orden

El clóset con puerta giratoria de "Luisge"

El comercial salió al aire justo cuando una revista femenina cimbraba el morbo de la farándula mexicana.

Durante algunas semanas el entusiasmo provenía de la conclusión a este silogismo: si ya declaró abiertamente su homosexualidad, no hay margen de error, el slogan “¿Para qué conformarse con lo mismo de siempre? No pasa nada, rompe la rutina” que Luis Gerardo Méndez acentuaba en el comercial de un refresco, ladeando la cabeza con una sonrisa torcida y sexy, el guiño a la comunidad gay era evidente.

¡Por fin la publicidad en México se da cuenta que los consumidores homosexuales somos parte importante del mercado! aseguraban algunos batos, a pesar de que en dicho comercial Luisge (por lo visto así le dicen sus fervientes fans) salía a cuadro rodeado de mujeres voluptuosas en traje de baño que le aventaban miradas calenturientas mientras Luisge, dando el refrescante trago a la bebida de cola, se dejaba apapachar por la seducción del sexo opuesto.

El comercial salió al aire justo cuando una revista femenina cimbraba el morbo de la farándula mexicana casi siempre dominada por galanes de telenovela y actrices de cabello rubio que nunca van al cirujano plástico y no les gusta hablar de su vida privada: en una entrevista que mereció la portada, Luis Gerardo Méndez confesaba: “…a muchos les fui infiel” y que eso, no estaba padre… Quizá la estrella de Nosotros los Nobles se refería a muchos seres humanos. Al final todos interpretaron aquella declaración como una salida del clóset, saturada de condiciones moralinas, como tía de pueblo que sólo coge de a misionero, pero bueno, salida del clóset al fin y al cabo. Cosa que no sorprendió a otros tantos, pues tampoco es que se le dificultara hacer de agente de ventas gay en la serie de televisión XY.

Recientemente leo que en una entrevista a mitad de la alfombra roja,  Luisge respondió ante micrófonos y grabadoras digitales: “Son declaraciones que fueron sacadas de contexto, ustedes me conocen hace mucho tiempo, yo no hablo de mi vida personal, no me interesa empezar hacerlo ahora”. En pocas palabras y ante los medios de comunicación, Luisge no es de los nuestros. Algunos medios titularon la nota con la palabra ¿mentiroso?

Adiós al sueño del refresco y su seminal guiño gay.

El clóset con puerta giratoria de Luisge no acabó en la comidilla de los programas de chismes: puso en evidencia a buena parte de la comunidad gay actual que al parecer vive obsesionada con hacerse de un lugar en la mancha buga, la del consumo masivo ansioso por reconocimiento en horario estelar, políticamente correcta, donde los gays somos tolerables, pero siempre y cuándo nos mantengamos en un recatado escondite.

“El día en que la sexualidad de una persona deje de ser noticia, vamos a dar un paso muy importante como sociedad” remató Luis Gerardo Méndez.

Creo más bien, querido Luisge, que el día en que la sociedad no presione tanto como para tener que regresar al clóset, la sexualidad de una persona dejará de ser noticia. 

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