El nuevo orden

La era de acuario, Zemmoa en Europa

Algunas leyes son más incluyentes, pero también están muy cercadas por conceptos de diversidad sexual básica, cuyo parámetro se reduce a la tolerancia buga.

Zemmoa, con sus 1.85 de estatura (y tal cifra es un constante acenso, proporcional a la altura de sus tacones), conquistó espacios como el Que Trabaje Rita, uno de los clubes/colectivos drags más importantes de la marcha gay madrileña. Además que la audiencia no pudo más que rendirse a sus pies durante el espectáculo que fue parte de la Pink Party del festival de cine queer de Bruselas. La mayoría del público apenas si dominaba tres, cuatro, máximo cinco palabras en español, pero aún así hacían amagos por corear sus canciones. Por fortuna, el baile es un diálogo universal y con el ritmo de sencillos como “Te enterraré el tacón” no hubo contratiempos.

Lo de Zemmoa en su tour La era de acuario por varias capitales europeas fue un trancazo. Pero mientras me detallaba sus aventuras y conciertos, lo que más me conmovió fue cuando hizo una pausa entre un show y otro para confesarme que por primera vez en su vida decidió ir al aeropuerto (Berlín rumbo a Viena) con los tacones puestos, la falda bien fajada, el pelo suelto, la pestaña recién erizada. Y con los labios incendiados de rojo enseñó su pasaporte al oficial de migración. No es necesario dominar el castellano para darse cuenta que el nombre escrito en la contratapa del pasaporte de Zemmoa es propio del género masculino: “Y el oficial, como si nada, hizo su trabajo, letárgico y minucioso trabajo tratándome como cualquier ciudadana, sin ponerse nervioso ni aventándome esas morbosas miradas, penetrantes y que al mismo tiempo te juzgan, terribles miradas a las que, de algún modo, ya sé cómo esquivar aquí en México, en el DF”, me cuenta emocionada, incluso dice, asaltaba miradas y números de celular en las calles de París y Berlín y Viena sin ella proponérselo. No todos los países en Europa han logrado establecer políticas públicas en beneficio de la comunidad transgénero, pero no es tan necesario, al menos por lo que cuenta Zemmoa. Intercambiamos un par de joterías para luego doblarnos de carcajadas…

Estoy recibiendo correos en los que me piden una opinión sobre los avances legales a favor de la comunidad LGBTTTI de la Ciudad de México, relevantes, sin duda. No obstante sigo divagando en mi posible respuesta. Cierto que algunas leyes son más incluyentes, pero también están muy cercadas por algo así como conceptos de diversidad sexual básica, cuyo parámetro se reduce a la tolerancia buga que tal parece sólo registra a homosexuales y lesbianas. La diversidad sexual es más compleja y diversa, precisamente.

Y oyendo las aventuras de Zemmoa por Europa me queda claro que las leyes no son suficientes. En México lo que jode es esa bien vista prepotencia moral buga. El día que las chicas como Zemmoa puedan enseñar su pasaporte en tacones sin tener que esquivar miradas, podré dar una opinión de verdadero avance en el DF a favor de la comunidad LGBTTTI.

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